viernes, 30 de junio de 2017

Una tardecita en el MediaMarkt


Aunque Tassy es una superwoman capaz de enfrentarse a un peligroso rufián mientras prepara un puré para sus hijos con la minipimmer, he de reconocer que sus despistes con las lentillas nos han metido en más de un aprieto y en más de dos. Desde los más divertidos hasta los más peligrosos.


¿Un ejemplo? Anteayer mismito. Íbamos las dos en el coche de Sergei acaparando miradas de envidia y sorteando las calles cortadas por las festividades multicolor cuando a Tassy se le ocurrió parar en un MediaMarkt para comprar un televisor a buen precio.

Yo os puedo decir que llegamos MediaMarkt con Nick, mi sobrino favorito, el cual se fue corriendo por los pasillos, hipnotizado con todo lo que tiene que ver con la Electrónica. Ni Tassy ni yo nos preocupamos porque el niño sabe localizarnos perfectamente, ya que Tassy se comunica con él a través de un aparatejo que guarda en su enorme bolso y que no necesita sacar.

Debo decir con orgullo de tía doble y madrina del niño, que el aparatejo fue creado por el mismísimo Nick a sus 8 añitos. ¡Si es que es un genio!

De modo que no es raro ver a Tassy en sitios públicos y con el bolso abierto y gritando al bolso Niiiiiiiiiiiiiiick, Sergeeeeeeeeeeeeeiii, Irinaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, Yleniaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

Pero sobre todo:suele gritar  Natasha y Andreiiiiiiiiiiiii venid ahora mismo por favorrrrrrrr. ¿Pero qué estáis haciendo? ¿Dónde estáis?

- Están entre el monedero y el móvil jugando al escondite, señora- Le respondieron una vez una panda de chicos que no dejaban de reírse.

Tassy se cabreó más porque le llamaran señora que por el hecho de que la tomasen por una loca, pero en fin... No quise ver cómo puso a los chavales en su sitio, ya que aquel día la pillaron con la regla, es decir, en un nivel de mal humor de 6/10.

Bueno, que me disipo. Volviendo al MediaMarkt, Tassy tenía los ojos tan irritados que fue al aseo para quitarse las lentillas mientras yo esperaba en la cola para pagar con el televisor y un Mac muy mono que me compré para mí y, como buena madre que soy, varios descodificadores para ponerles a mis niños los canales de dibujos en sus habitaciones y que me dejen tranquila.

Tassy volvió cegata completamente porque el dispensador de jabón disparó hacia sus ojos por culpa de algún o alguna graciosa con habilidades tecnológicas como nuestro Nick. Menos mal que me vestí con un mono muy mono en tonos amarillos y verdes que se ajustaba perfectamente a mi perfecto cuerpo. Tassy pudo ver el amarillo a lo lejos y se acercó a mí, susurrándome: "Petra, paga tú reina, que yo ahora no puedo distinguir las tarjetas".

- ¿Te ha pasado algo en los ojos?- Grité. ¡Ay Tassy que estás ciegaaaaaaaaa! Oye pero luego me pagas lo que me debes, ¿eh? ¿Qué te ha pasado? ¿No será mejor que te coja la Visa platino y luego mi Alex te hace una transferencia por banca online?

- Schhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Estoy ciega momentáneamente por culpa del jabón, pero no sorda. No grites, boba. Y mucho menos mencionando mis tarjetas. ¡Paga y cállate! ¡Vamossss que no estoy de humor!

Y me callé.

Me callé cuando localicé a Nick en el pasillo 10 pidiéndome que le comprara un dron.

Cumplí con los deseos del niño y le compré tres, ya que quería hacer sistemas de vigilancia para su casa el pobrecito mío. Así que uno para casa de Tassy y dos para la mía, que es donde hay pasta de verdad.

Y pagué con mucho gusto, rezando para que la loca de las gafas consiguiese llegar al coche con el carrito.

Y para mi sorpresa, ya estaba dentro del coche, con las compras guardadas en el maletero. Muy orgullosa ella, bajó la ventanilla y me dijo: "Ay Petra, que mi Nick tiene la fuerza de un hombre. ¿Te puedes creer que ha guardado todo él?

Nick y yo nos miramos, miramos al coche, nos volvimos a mirar. Y como el niño ha heredado mi velocidad mental, me pidió que le metiese en el maletero del todoterreno. para poder actuar ante lo que sucedía, ya que se le había ocurrido una idea. ¡Cómo les gusta a los niños eso de ir en el maletero! ¡Y cómo me recuerda Nick al MacGyver ese de los años 80, que tantas veces Helena nos ha obligado a ver!

Entré en el coche y seguí las órdenes del supuesto Nick. Que no era Nick sino.... ¡UN ENANO! Sí, leéis bien. Un enano de unos cuarenta y tantos años que me amenazaba con una navaja más grande que él y que se aprovechó de la ceguera temporal de Tassy.

Con gestos me ordenó que mantuviese la boquita cerrada, haciendo ademán de darle una cuchillada a la conductora.

Yo no supe si era más peligroso el enano o el hecho de que Tassy estuviese al volante, pero como el todoterreno es un coche inteligente (gracias a Nick), confié en la tecnología, esperando mi momento para desarmar al enano.

Y así, Tassy muy contenta, inició la marcha.

- Nick, la próxima vez no te salgas al aparcamiento. Hijo, que lo tuyo es la robótica y la electrónica, no quiero que montes un taller de mayor......

- Estáis muy callados los dos. Petra, perdona por haberte clavado las uñas a la hora de pagar. Ya voy viendo mejor. Es que en estos sitios hay que tener cuidado, ¿sabes? Hay muchos atracadores esperando encontrar víctimas.

El enano y yo nos aguantamos una carcajada. A pesar de la situación tan peligrosa, la verdad es que me daban ganas de reír.

- Nick, cielo-prosiguió mi hermana- ¿Por qué no hablas? ¿La tía Petra no te ha comprado lo que querías? Entiéndelo, cariño, hay que ahorrar dinero porque pronto es tu cumpleaños. ¿Quieres que nos pasemos por el Mac Donald's de coches y te compro una hamburguesa y un helado?

El enano dijo que sí con la cabeza y Tassy, a través del espejo retrovisor, lo interpretó como una afirmación por parte del niño.

- ¿Tú vas a querer algo, Petra?

- Ehhhh yo tengo que bajarme a hacer pis primero y sí. Me apetece un Mac Menú ahora que lo dices porque tengo....- El enano cogió el cuaderno de ideas de Nick y su boli y me envió un mensajito en forma de avión.

"Ni se te ocurra moberte del coche".

Obviamente, aquello me hizo cambiar de opinión y pensé en una alternativa que Tassy pudiese entender como señal.

- Oye Tassy. No no, no, no. No y no. Que no. Que no me da la gana. Que no voy a hacer pis. De verdad, que no me voy a mover del coche. No es No.

- Hija pues vale- respondió Tassy, desconcertada.

Mi intención era que mi hermana captase lo extraño de mi respuesta, porque cuando no respondemos de forma lógica es que hay un peligro. Pero los ojos le habían afectado la mollera, por lo que pude comprobar.

El enano volvió a enviarme un mensajito escrito en una hoja de papel. "No quiero que utilizes el mobil o secuestraré al niño que llevas en el maletero. Y pideme un menu grande en el mac donalsss".

Eso despertó mi furia. Porque que me amenacen con matar a Tassy ya lo tengo asumido. ¡Pero a mi sobrino no!

A lo que yo respondí ya cabreada:

"Y una miiiiiiiiiiiiierdaaa. Te bajas en el Mac Donalds o te arranco los mini huevos de una tajada con ese cuchillo que llevas. ¡Estás hablando con una Petrosky y mi familia es de la mafia rusa! Bueno, hablar no hablas porque nos escribimos. Pero te aseguro que tienes muuucho que perder si se te ocurre mover un mini dedo. Ahora la atracadora y secuestradora soy yo, ¿qué te parece?. Y nos servirás para que Gabriela haga un trampó (un plato mallorquín).

PS: APRENDE ORTOGRAFÍA COÑO."

El enano sonrió cuando leyó mi nota y me mostró el cuchillo, moviéndolo como si fuese a cortar jamón.

¿Ah sí?

Entonces fue cuando grité: NIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIICK.

Y Nick salió por el compartimento que comunica el asiento trasero con el maletero, inmovilizando al enano con una descarga eléctrica, supongo que conectando los cables de los drones después de haberles puesto las pilas. Vamos, toda una obra de arte electrónica.

Tassy detuvo el coche de repente en un arcén. Y, tras recobrar la vista del susto, me preguntó:

- ¿Pero qué pasa?

- Míralo tú misma, mona.

Tassy se giró y vio al enano con unos temblores horrorosos provocados por la descarga eléctrica. Nick cogió el cuchillo y se lo dio a su madre, muy disciplinado.

- Toma mamá. Perdona por coger el cuchillo porque me tienes prohibido coger cosas que pinchan. ¿Puedes llamar a la Poli, porfa? Me has confundido con un enano atracador y he actuado como un valiente. ¿A que soy valiente, mami?

- Yo me estoy haciendo pis, Tassy- Añadí- Voy detrás de ese árbol porque me lo hago encima de la risa y tú llamas a la Policía.

- Venga mamáaaaaaaa reacciona. O tendré que darle otra descarga joooooooooooooo.

Y así fue como Tassy reaccionó con su habitual diligencia y llamó a la Policía, mientras yo hacía pipí en un árbol de la M-40... sobre unas ortigas.

Ayyyyyyyyyyyyy.














miércoles, 21 de junio de 2017

El hechizo de Gabriela


Ay, perdón a nuestros miles de fans por no teneros al tanto de nuestras aventuras pero es que veréis, esta semana ha sido algo complicadilla.

¿Y por qué? Pues porque Gabriela, y Tania, nuestras videntes y brujitas de cabecera, necesitaban nuestra ayuda. Dos o tres o quizá seis becarias a brujas le habían hecho diversas faenas y para colmo una tal Rogelia estaba metiendo cizaña y perdiéndole el respeto a una para aprovecharse de la otra.

Tassy y yo las queremos mucho y, claro, acudimos en su ayuda lo más pronto posible. Obviamente no les cobramos nada porque les debemos dinero y así eso se descuenta de la deuda.

Pero surgió un problemilla...

Las pobres estaban tan bloqueada por los nervios que Tania no acertó nada y nos predijo el futuro de Florentino Pérez, cuando nos leyó las pompas de jabón (con un pompero de esos que soplas).

Pero lo peor fue lo de Gabriela, que quiso regalarnos un hechizo de verano. Como escucha mucha música para relajarse, la pobre muchacha nos convirtió a Tassy y a una servidora en dos cantantes parlantes, sin pretenderlo, por supuesto.

UNA SEMANA ha tardado en encontrar el contra-hechizo en su libro de hechizos, que es como una enciclopedia antigua.

Y UNA SEMANA hemos estado mi hermana y yo procurando no hablar, porque siempre nos salía la letra de alguna canción.

Por ejemplo, el otro día Tassy intentó decirme que últimamente Sergei trabaja hasta muy tarde, pues da conferencias, explora chichis y traer niños al mundo. Y claro, eso afecta a sus relaciones íntimas, porque cuando Sergei llega, ella se va.

Y si bien yo entendí lo que me quería decir, la pobre Tassy soltó:

- Le esperaba hasta muy tarde ningún reproche le hacía. Lo más que le preguntaba era que si me quería. Le quiero más que a mis ojos, le quiero más que a mi vida, más que al aire que respiro y más que a la "mare" mi-mi-mi-mi-aaaaaaa.

A lo que yo contesté rápidamente antes de que se convirtiese en Concha Piquer con boquita de piñón y peinado ondulado incluido:

- A las 5 se cierra la barra del Virgen del Parto pero Sergei no sale hasta las 6. Casi siempre se le haré de día mientras tú ya te has puesto en pié. Has hecho la cama (porque no hace la casa, ya que tiene jornalera) has hecho hasta el café y le esperas medio desnuda.... Sergei llega cansado y saluda sin mucho afán. Porque claro, quiere cama, pero otra variedad. Y tú pues hija , te mojas las ganas en el café.

Aunque entre nosotras no había problemas, porque nos entendíamos, no podíamos trabajar en la agencia soltando canciones a diestro y siniestro. De hecho, un día llegó un cliente que quería que encontrásemos a su perro disecado y bañado en oro, con ojos de diamantes.

¿Y qué le respondió Tassy después de guardar silencio mientras le escuchaba?

- O sea que a su perro te lo robaron anoche de romería. Su perro se lo robaron, anoche cuando dormía. Donde estará su perro, dónde estará su perrooooooo, dónde estará su perro, dónde estará su pepepepepeperoooooooo.  Donde quiera que estéeeeee su perro es suyo y con el se crió allá en el ríooooooooooo.

Ante el asombro del pobre hombre, viendo a Tassy tan princesa y tan chic cantando una coplilla popular, yo quise echar una mano y lo terminé de estropear:

- Bulería, bulería, tan dentro del alma mía, esa sangre de la tierra en que nacíiiiiiiiii (vibrato y gritos incluidos).

¿Por qué canté eso que no venía al caso? No tengo ni pajolera idea.


Así que nos tuvimos que comunicar con el cliente mediante boli y papel, una pizarra, Whatsapp y señas de azafata. Más parecía que le estábamos indicando dónde estaban las salidas de emergencia, pero bueno, elaboramos una excusa creíble y nos pusimos a investigar sin dejar de soltar canciones.

Afortunadamente, Gabriela encontró el contra-hechizo y ahora hablamos normal. Bueno. Normal, normal no, porque a Tassy she le ha quedado un shesheo muy de Rajoy y habla ashí ¿me entendéishhhh?

Y en cuanto a mí, pues pronuncio perfectamente, pero eso sí, con la voz de Tamara Falcó.... ¡Qué horror!

Espero que Gabriela nos solucione el problemilla cuanto antes.

Bueno, pues ya os iré contando o sea, que ya os iré diciendo más cosas super chachis. Os lo juro por mi iPhone.










Sobre este blog

Blog de humor con personajes de ficción, basados en el libro " Detectives VIP:El Diamante Rojiblanco".

Las aventuras de las dos hermanas Petra y Tassy, detectives VIP, incluyen todo tipo de situaciones y personajes surrealistas, incluidos los miembros de la familia Petrosky....
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