jueves, 30 de junio de 2016

Tassy mona, estás muy embarazada

A tassyirinovich@gmail.com

De petrapetrosky@gmail.com


Tassy mona,

Debería decirte esto en persona pero como desconozco cómo sería tu reacción, prefiero decírtelo por email.

Perdona por la falta de sutileza en el asunto del mensaje pero.... pues es que mira, Tassy, mona, tú estás muy embarazada y has sido víctima de una trampa por parte de Sergei.

Esto sólo puede suceder en la familia Petrosky porque lo normal es que una mujer se quede embarazada para cazar a un hombre. Pues no, hija. Tu novio, el gran ginecólogo y obstetra nos ha metido un gol por la escuadra. Y digo NOS porque con mi instinto detectivesco y, compartiendo el día a día contigo, debería haberme dado cuenta.

Ya sospeché cuando me dejaste alucinada con tu olfato canino y me echaste en cara que no te hubiese traído un gofre (que me había comido dos días antes en la verbena de San Antonio). Encima, mona,  me lo dijiste gritando en plena boda de la pija esa de los Marqueses de Membrilla y todo el mundo se me quedó mirando con un ligero desprecio.

Escuché comentarios del tipo "¡Qué guarra es la del vestido rosa capote!

O "Irá muy mona, pero esa no se ducha desde hace dos días".

Y como te conozco, seguramente fingirás que no estás sorprendida y echarás mano de alguna de estas excusas:

- Ya lo sabía, pero no he querido decirte nada.
- Sergei y yo lo teníamos planificado, pero no queríamos decir nada a nadie y nos hemos comprado un chalet en el campo, porque estáis hartos de la contaminación.
- Sergei te ha hecho creer que me metió un golazo digno de Fernando Torres, pero es una estrategia para que no te enfades por no habértelo contado.
- ¡Lo que me dices es imposible!
- Sergei y yo estamos casados y tenemos una vida secreta lejos de los cotilleos de los Petrosky.

PUES NO. En este caso, no puedes recurrir a tu imaginación y dejarme de pazguata. Sergei me lo ha dicho esta mañana. Me llamó por teléfono y me dijo que fuese a su consulta. Y allí confeso que estaba compinchado con Anunciata, su compañera y nuestra ginecóloga.

¿Recuerdas que en abril, cuando fuimos a nuestra revisión las dos juntas como siempre, Anunciata te cambió las píldoras anti-Natasha por unas nuevas muy modernas de última generación que sólo se toman una vez al mes y que provienen de Estados Unidos? ¿Recuerdas que me dijiste que la pildorita en cuestión era más grande y sabía como a limón?

Pues bien, eran caramelos Smint. Si, como lo lees. Te colaron caramelos y no nos dimos ni cuenta, porque en estos meses hemos tenido mucho trabajo y hemos estado muy estresadas.

¿Y recuerdas que a mí me quitó el "paraguas" (el DIU) porque dijo que había otro sistema más efectivo y sin tanta parafernalia?¿Recuerdas que me recetó unos tampones anticonceptivos muy novedosos que sólo tienes que utilizar cuando te viene el mes? ¡Pues no son anticonceptivos! Son  unos novedosos tampones super higiénicos y eficaces de color rosa. Ni más ni menos.

Bueno y, siguiendo con Sergei, el motivo de su confesión es precisamente el hecho de que no le has dicho nada. Piensa que, como eres tan protocolaria y sospechas, estás esperando a los tres meses. O que te estás vengando y por eso te lo callas.

Yo le he dicho que no. Que es verdad que tienes algo de vientre y que te aplicas cada noche el Somatoline, porque pensabas que te estaban pasando factura los días en Mallorca, con tanto picoteo y tantas quelitas.

Como médico y novio tuyo que es, está preocupado. Te ha hecho varios tests de orina (hija mía, no sabía yo que teníais ese nivel de intimidad, ya me parecéis dos pervertidos) y estás muy embarazada.

Dice que el día de tu cumpleaños, el 6 de abril, tuvisteis una noche loca (¡Qué conectadas estamos, mona, porque yo también tuve una noche loca con Jorge!)  y sus pruebas determinan que estás de casi 3 meses, mona. Porque esto es lo peor... ¿Te acuerdas de aquel día, el 14 de mayo, en el que organizamos una comunión y una boda? Acabamos tan agotadas que llegamos a casa y caímos dormidas como bebés, no sin antes enterarnos de lo mal que quedamos en Eurovisión.

¡Pues que sepas que Sergei y Jorge nos dieron valeriana y mientras dormías, tu queridísimo novio te hizo una ecografía! También me la hicieron a mí, no sé por qué. Supongo que para divertirse.

Vale, y ahora viene lo más gordo. Te digo que estás muy embarazada porque Sergei vio dos cigotos o como se llamen. De hecho, me ha enseñado la eco y yo misma lo he visto. Efectivamente, se ven como dos berberechos.

O sea, que te ha metido dos goles en uno, porque ya sabes que la semilla Petrosky es muy potente.

Yo le he dado dos bofetones por tramar todo esto junto a su mejor amigo y novio mío. Pero después le he felicitado y le he dado un abrazo, porque como hermana tuya estoy ofendida, pero como hermana de él, pues oye, es una alegría.

En fin, que a nosotras nos ocurren cosas de lo más surrealistas. Este debe ser el primer caso en el que el padre sabe que va a ser padre antes que la madre. Calculando, serás madre allá por el 6 de enero. Y, conociéndote, tus bebés serán puntuales, no como Natasha, que se adelantó diez días y nos jorobó la nochevieja.

Y ahora te dejo, porque tengo unas ganas enormes de tomarme un chocolate con churros, a pesar del calor. No sé por qué, pero me apetecen churros. ¡Y para colmo, no dejo de hacer pipí! Yo creo que es porque me estoy haciendo vieja. Ayy Tassy, qué duros son los 27 años, yo creo que ya tengo pérdidas de orina. Y encima, me molesta el sujetador y llevo unos días muy tiquismiqui. ¿Ves como soy vieja?

Seguro que es porque me estoy volviendo una gruñona anciana y mis senos turgentes y generosos están creciendo, como los melones de la abuela Cayetana. Luego, seguro que se me caen y cada vez que me mueva le daré un tetazo a alguien.

Lo que no entiendo es que Sergei me ha dado una de las ecos y, teniendo en cuenta que como buen profesional, no se ha podido confundir, no entiendo por qué en la foto sale sólo un berberecho. A lo mejor es que el otro es muy tímido.

Al despedirnos me ha dicho que no me enfade con Jorge y me ha tocado el vientre diciendo una cosa muy rara. Algo así como "Holaaa soy tu tíoooooooooo". ¡Sin duda, la emoción por ser padre, le ha vuelto tarumba!

Besos,

Petra.







domingo, 26 de junio de 2016

Un día de playa alucinante

Tras sugerirme que pagase el alquiler de tres hamacas con lo que a vosotros quizá os parezca una excusa surrealista, Tassy comenzó a organizar el día de playa.

Gabriela, celebrando que le habían tocado 300.000 euros en La Primitiva, nos invitó a Mallorca y nos pagó dos suites en un hotel de lujo de la zona más chic de la isla. Y, ya de paso, nos dejó a la niña, que siempre que llega el calor, alterna sus vacaciones de verano entre la casa de nuestra vidente, la casa de Juani, en Colmenar y dos semanas con su abuelo en Londres. (No voy a hablar sobre el "Brexit" porque eso a nosotros, con múltiples nacionalidades y un primo genio que falsifica pasaportes, no nos afecta.)

En la playa de Sa Brosa, había que guardar las formas, pues allí acuden turistas de la élite europea. De modo que nos preparamos para un día de playa glamuroso, dejando a nuestras respectivas parejas viendo la Copa América, ya que les prohibimos tajantemente ocupar sus tardes viendo la Eurocopa.

Nuestra simple presencia en la zona de hamacas del hotel, ya fue un revuelo. Unos alemanes confundieron a Tassy con la actriz Diane Kruger y alguien llamó a los paparazzi, por lo que tuvimos que guardar las formas, ante la posible portada en algún tabloide teutón, más que nada, por no dejar mal a la pobre Diane, como hice yo con Megan Fox.

Mi hermana consiguió olvidarse de los objetivos de las cámaras y, como os decía, comenzó a organizar el día de playa, empezando por la niña.

La embadurnó de crema con protección solar 50 para proteger su delicada piel, le colocó la pulsera de aviso solar, para saber cuándo debería repetir la aplicación del protector, calzó sus piececitos con zapatillas de buceo, para evitar que la enana se quemase los pinreles con la arena caliente, le colocó un gorrito estampado a juego con el bikini y, por último, le colocó los manguitos y le dio una bolsa con un kit completo de playa al estilo Tassy: Cubo, pala, rastrillo, moldes para hacer figuritas en la arena, una botella de agua para mantenerse hidratada, una bolsa de patatas fritas para que no nos diese el coñazo que dan los niños con las patatas...

Acto seguido, mientras la niña correteaba feliz hacia la orilla de un mar en calma, nos ayudamos mutuamente con nuestro ritual de protección-belleza. Ya sabéis, crema para el cuerpo con alta protección solar, crema de rostro, aceite protector para el cabello, crema contorno de ojos para evitar arrugas prematuras, cacao con protección para los labios, crema tensora-reafirmante con protección para evitar que mi trasero brasileño se caiga dentro de 30 años y  para que el de mi hermana coja un poco de gracia, agua termal y, por supuesto, dos sombreros.

Yo uno estilo cowboy super fashion que combinaba a la perfección con mi caftán ibicenco y mi bikini de flecos, en un look bohemio chic-country que despertó la admiración de las féminas allí presentes.

Mi hermana optó por un look "Caza-millonarios de la Costa Azul en los años 60", con un elegante bañador en blanco y negro de Chanel estilo retro que se ajustaba perfectamente a su estilizada silueta, un blusón  a juego que colgó de una percha, que a su vez colgó de la sombrilla, unas gafas de sol estilo Grace Kelly y una pamela con un alerón enorme. 

Finalmente, después de rociar las colchonetas de las hamacas con un spray anti-bacteriano, mi hermana me asignó una toalla que olía a Mimosín a más no poder, preparó su hamaca y se acomodó, con almohada incluida, para no dañar su cuello de cisne. Los turistas que habían llegado antes de nosotros (esos que se van a la playa a primera hora después del bufé del desayuno y se ponen rojos como camarones), la aplaudieron cuando la pobre lanzó un suspiro de relajación, tras tanto trabajo.

Y ya acomodadas, ella bajo la sombra de la sombrilla y de su pamela y yo al sol, hicimos lo que todas las mujeres hacemos: Cotillear. Porque, aunque seamos glamurosas, elegantes y refinadas, son pocos los momentos en los que podemos compartir intimidades y hablar de la familia, pues compartimos edificio con ellos y, creedme, en el edificio Petrosky las paredes escuchan.

- Petra, estoy preocupada. Creo, sinceramente, que mi relación con Sergei no va bien. ¡Es un idiota! El otro día, mientras hacíamos **** él me pidió que **** y yo dije ****** y entonces él me ***** y a mí me gustó, pero después le dije ****** y, claro, él como loco me hizo ***** pero no quiso*****

Que tu hermana materna y tu hermano paterno se líen es traumático, aunque se supera. Que tu hermana materna te cuente detalles de su intimidad con tu hermano paterno... NO SE SUPERA NUNCA.

- ¿Habéis tenido la discusión gorda trimestral? Ay, Tassy, mona, siempre me dices lo mismo. ¡Pues que sepas que esta vez, me toca darle la razón a él!

- Ya.... Espera que ahora vengo. Voy al aseo de señoras a cambiarme de bañador, porque éste me aprieta en las ingles y las tengo escocidas, mona. Ahora te cuento más detalles... Bueno, si es que sigues siendo mi hermana... ¡Vigila a la niña!

¿Más?

Ya estamos con el chantaje emocional de las peleas. Tanta discusión para reconciliarse comienza a hartarme, la verdad. Y lo peor son las grandes broncas trimestrales, como el pago del IVA.

Teniendo en cuenta que de los amantes de Teruel, uno es mi hermano paterno y la otra es mi hermana materna, por obligación debo darles la razón alternativamente a uno de ellos cada trimestre... Y lo peor es que si no cumplo:

1. Sergei se enfada conmigo y se me acaba el chollo de la tarjeta que me regala para hacer compras por Internet, cuando le defiendo.

2. Tassy se enfada conmigo y deja de encargarse de todo, si no me pongo de su parte.

Como veis, soy una pobre víctima del soborno y chantaje de ambos bandos. Y para decidir a quién apoyo y soportar las intimidades de la cópula de mis dos sangres, le pedí un mojito a un hamaquero-camarero muy atractivo que, siendo comprensivo ante mi gesto de preocupación, me trajo un mojito bien cargadito.

Tras sorber con la pajita con ansia viva, la verdad es que tuve claro cuál sería mi posición. Acudí a la ducha, me refresqué y volví a la hamaca. Mi hermana ya estaba allí, con un bikini rojo. ¡Un bikini! ¡Y rojo! Uyyyy si Tassy enseña carne y encima se pone algo rojo es que está muy, muy cabreada y quiere dar celos a su macho.

- ¿A ver, entonces, a qué viene esa preocupación con Sergei?- Pregunté con condescencia.

- ¿Sergei? ¡Querrás decir Sergio!

- Uuhhhhhh, la habéis tenido gorda. Dijiste esto mismo hace tres años. Bueno, da igual, puedes contarme tus problemas de pareja. Por cierto, ¿por qué te has quitado el bañador? Ayy reina, cuando mi hermano y tú discutís haces cosas de lo más raras. Supongo pues, como buena detective, que el Chanel te lo regalo él.

- ¿Tu hermano? ¿Así que tú eres hermana de...? No me había dicho nada...

-  ¿Ah no? Entonces supongo que tampoco te ha dicho que está liado con María desde hace años y que tiene un hijo secreto.¡Todo un Petrosky, muy macho y muy ruso!

- ¿Muy ruso?

- Pues sí, princesita. Ruso como su bisabuelo. ¿Vamos a comenzar con la discusión de antepasados?

El hamaquero-camarero se acercó a mí, sonriendo como un idiota. O, más bien, riéndose. ¡Hay que ver la psicología que tienen estos que trabajan en hostelería!

- ¿Te traigo un mojito más cargado? O, mejor, mira, estoy en tratamiento homeopático contra el estrés. porque mi jefe me explota. ¡Y yo que pensaba que Ibiza era lo peor! Te doy una de mis pastillas, porque menudo pastel tienes.

- Gracias.

Me tomé la pastilla homeopática con un sorbo de mojito. La verdad es que me sentí muy bien. Pero muy, muy bien...

...Hasta que vi que nuestra Natasha se metía en el agua.

Al estar el mar en calma, la niña se confió y se adentró hacia las zonas profundas.

¡Y no llevaba los manguitos!


Con la rapidez de una gacela. corrí cual vigilante de la playa sexy, hasta tuve la sensación de ir a cámara lenta como en la serie, para que se apreciase mi cuerpo escultural y mis melones arriba y abajo, al ritmo de mi galope.

Y, ya en el agua, conseguí alcanzar a la niña, que en vez de llorar comenzó a gritarme. No le hice caso, porque claramente, la pequeña estaba asustada y sufría un ataque de pánico. Seguramente, no se dio cuenta de lo lejos que estaba y se percató cuando me vio allí.

Ignorando sus gritos, rodeé su cuello con mi brazo y la llevé hasta la orilla. Durante el camino sufrí varias picaduras de medusas, pero no me importó. Apenas sentí el dolor, ya que mi instinto de tía protectora era más fuerte. Para colmo, el mar comenzó a embravarse en poco tiempo. Las aguas calmas y cristalinas cambiaron a un azul oscuro muy mono, con unas olas tremendas.

"Tú puedes, Petra, tú puedes. No hay olas suficientemente grandes que te detengan", me dije a mí misma.

El oleaje, cada vez más repelente, me hizo darme cuenta de que estábamos más lejos de la orilla de lo que pensaba, pero nadé y nadé. Le ordené a la niña que se colocara sobre mi espalda, para tener los dos brazos libres. ¡Caray, la niña será muy renacuaja, pero pesa más de lo que parece o, al menos, esa es la sensación que tuve, quizá por la situación!

Y, por fin, toqué tierra firme, tosiendo por haber tragado agua.

Un montón de gente se arremolinó en torno a mi y a la niña cuando me tumbé sobre la arena ardiente, exhausta tras el esfuerzo. Lógicamente, todos admiraban mi hazaña. Lo que me molestó fue que ninguno se acercó para ayudarme o preguntarme cómo me encontraba.

De pronto, el círculo que me rodeaba se abrió y, como jugadores de fútbol, le hicieron el pasillo a Tassy, que se desprendió de su pamela y se había vuelto a poner el bañador. Sólo ella, tan amante del protocolo como buena princesa, es capaz de cambiarse de look para las multitudes, ¡Aunque sea porque su hermana ha rescatado a su sobrina!

Se acercó a mí caminando lentamente. Yo me incorporé para recibir su abrazo y... ¡Comenzó a darme bofetones, me agarró por la barbilla y meneó mi cara con tanta fuerza que temí que me desencajara la mandíbula! Después, vació un cubo de agua fría arrojándola sobre mi cuerpo, como si estuviese apagando fuego.

- ¿Pero por qué me pegas, locaaa? Me cuentas que copulas con otro como una coneja, siendo infiel a mi hermano. Te escucho sin necesidad de requerir ayuda psicológica y, después de salvar a la niña, ¿me pegas y me lanzas un cubo de agua fría?

Sin responderme, Tassy me lanzó otra vez agua fría. Se me puso la piel de gallina y comencé a tiritar.

Tres cubos de agua, cuatro bofetones y dos meneos más tarde, comencé a comprender lo que estaba sucediendo. Aunque no fue hasta la tarde cuando me contaron toda la película.

- Ayyyy me duele todo.

- Jorge y yo hemos pillado al graciosillo ese y le hemos dado una lección que nunca olvidará.

- ¿Qué lección? ¿Qué graciosillo?

- Petra, hija, ese al que pediste cócteles no era hamaquero-camarero, era un sinvergüenza que se quería aprovechar de ti y que, simplemente, pagó los cócteles, en los que echó "algo" y te dio posteriormente una pastillita. No se imaginó que ibas a convertirte en la atracción de la playa.

- Ay, no me digas eso. ¿Cómo he podido ser tan ingenua? ¿Natasha está bien?

- Está perfectamente. Se sentó en mi tumbona, se bebió su agua y, mientras se comía sus patatas, lo grabó todo con su móvil. Mira, reina, mira. Los crujidos que se escuchan son de las patatas... Y las risitas, bueno, perdónaselo.

¿Queréis saber lo que vi en el móvil? Pues a una loca que se sentó al lado de una pija rubia, a la que confundí con Tassy y que, de repente, se lanzó al agua calma, nadó hasta adentrarse en las profundidades y agarró del cuello a una señora alemana con el pelo rizado que nadaba tranquilamente.

Lo que yo sentí como picaduras de medusas, eran las uñas de la señora, que no dejaba de maldecir en alemán... Y que se puso sobre mi espalda, a pesar de estar entrada en carnes ¡Ya decía yo que la niña pesaba más de lo normal!

Ni el mar se embraveció ni se levantó oleaje. Todo estaba en mi mente. Cuando pensé que había tocado tierra firme, en realidad estaba en la zona más alejada de la orilla. Las ondas de la arena fueron las que yo interpreté como olas.

Es decir, que continué nadando sobre la arena con la alemana encima, hasta que creí que ya estábamos a salvo.

Para colmo, con tanto esfuerzo perdí la parte superior de mi bikini, algo de lo que no me di ni cuenta. Por eso, Tassy me tapó con la toalla.

- Hemos conseguido que la Guardia Civil no te detenga- explicó Jorge-. La alemana te ha denunciado, pero hemos explicado lo que sucedió y te hemos tomado una muestra de sangre, para demostrarlo. El listillo ha confesado que te drogó, así que, sólo nos queda convencer a la alemana de que retire la denuncia. De eso se encargará Tassy.

- Ya me he encargado-respondió mi hermana-. Esa teutona  ha retirado la denuncia y va a pagar, literalmente, los gastos de farmacia. También me he encargado de explicarle todo a Vanessa.

- ¿Quién es Vanessa?

- La chica que confundiste conmigo y que se iba a casar en septiembre con su novio Sergio. Casualmente, tú le hablaste de Sergei, le dijiste que eras su cuñada, que su novio es ruso, que tiene una amante llamada María y que resulta ser su mejor amiga. Yo le he explicado que estabas colocada y que te confundiste, pero es una de esas pijas melosas que ya no se fía de su chico. Ha decidido aplazar la boda y le va a hacer la vida imposible con tanto control.

Sergei carraspeó.

- ¿Tienes algún problema? Porque mira, si tienes algo que decir te lo callas.

- Yo ehh, ninguno, nena.

- ¡Que no me hables!

Natasha apareció en la habitación, vestida para "Irze a la feria y a cenar" con Tassy, Jorge y Sergei.

- Jooo Petra, tienez laz piernaz quemadaz y eztáz llena de arañazoz. Pobrecita. ¿Noz vamoz?

- Sí- Tassy se levantó, se ajustó el vestido y movió sus caderas con exageración. Una clara señal para que Sergei la siguiese y se reconciliasen. La llamada de la hembra al macho. ¡Cómo les ponen las situaciones tensas a estos dos!

Jorge me dio un beso en la frente y me indicó que debía tomarme un analgésico si me dolían las quemaduras y los arañazos.

- Pero, ¿tú también te vas?- le reproché-. ¿Me vas a dejar sola? ¡No pienso hablarte si te vas!

- Lo siento, Petra. Tengo que irme, cielo. Los dos tórtolos van a ir a la suya y alguien tiene que acompañar a Natasha a la feria. Tú insististe en que se viniera a este viaje de parejas, ¿recuerdas, nena? Pues hala, a dormir.

- Adióz Petra, ponte buena. Ah, por cierto, el vídeo ya lleva un millón de vizitazzz en YouTube.


Y allí me quedé, tumbada en la amplia cama de la habitación de un hotel de lujo, llena de rojeces y arañazos, insultándoles en todos los idiomas por dejarme sola, con mis arañazos, mis rojeces y mi rostro desfigurado. Vamos, como la niña de El Exorcista.

Pero lo peor... lo peor es que Jorge me dejó sola. Y eso fue lo que más me molestó. Definitivamente, es un egoísta... Ay Diosss... ¡Nos estamos convirtiendo en Sergei y Tassy o Tassy y Sergei (tanto monta, monta tanto)!

Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo














miércoles, 1 de junio de 2016

Tranquila, Tassy, tú tranquilita



Para tassyirinovich@gmail.com
Tassy mona,

Te agradezco tanta preocupación, pero he de decirte que si he desaparecido ha sido por tu culpa. ¿Recuerdas el lío de gente que había al salir del estadio tras la Final de la Champions League? ¿Recuerdas que me dijiste que me agarrarías de la muleca para que no nos separáramos con tantos empujones? ¿RECUERDAS QUE NO LLEVABAS LAS LENTILLAS y agarraste a una chica de Tomelloso, antes de agarrar a Mario Vaquerizo, al que confundiste conmigo?

Pues bien, mona, me perdí entre tanta gente. O mejor dicho, NOS perdimos. Porque además de olvidarte de mí, te olvidaste de la niña, que afortunadamente se agarró a mis esculturales piernas. Y para colmo NOS robaron los móviles, mi iPhone 6s Plus con la funda de Chanel y el iPhone 6s de la niña, con su funda de espejo de la Barbie de Moschino, ¡con lo que me costó encontrarla y comprársela!

Por favor, si alguien ve esta funda que nos la devuelva:



Me pregunto cómo llegaste hasta el coche que alquilamos y cómo no te diste cuenta de que metiste a la fuerza en el coche a Mario y viajaste con él a España en el jet de la familia. Y, sobre todo, teniendo en cuenta tu prodigiosa memoria, ¿Cómo te olvidaste también de la niña? Es de matemáticas, mona. Si fuimos tres y volvisteis dos... Ahhhh claro. Me apuesto cien euros a que confundiste a la niña con Alaska, por lo bajita que es la pobre. ¡Seguro que tanto Alaska como Mario dejan de ser del Atleti por tu culpa, secuestradora miope!

En fin; Natasha y yo decidimos pasar la noche en Milán, cuando los hoteles se quedaron vacíos. Al día siguiente, alquilé un coche con GPS, pero el GPS me hablaba en italiano y como no entendía nada, nos fuimos hacia el sur y llegamos a la Toscana. Y claro, con lo bonita que está esa región en primavera, pues decidimos quedarnos una noche en un hotel rural muy cuco. Nos pusimos de pasta y de comida italiana en general hasta arriba y una familia muy agradable se prestó a viajar con nosotros hasta Roma, donde pensábamos comprarnos otros móviles. Pero chica, allí están tan caros que, ya en el aeropuerto, decidimos ir a Nueva York, porque el Dólar es más flojo y nos ahorramos 100 euros cada una. Y ya, de paso, tirando y tirando de la tarjeta de Sergei, al que consideramos responsable de tus despistes por falta de pinchitos (porque mona, estás muy pero que muy necesitada), pues nos fuimos de compras por la Quinta Avenida, nos alojamos en el Waldorf Astoria y hemos estado dos días viviendo a todo tren en La Gran Manzana.

Sólo hubo un incidente y es que, al salir del hotel, me confundieron con una tal Megan Fox y aparecieron como veinte paparazzis, sorprendidos por verme con una niña rubia con bucles y preguntándome por qué no tenía tripa de embarazada. Yo les contesté lo primero que se me ocurrió, que la tripa fue un cólico de gases y cuando me preguntaron quién era la niña pues yo, haciéndome la interesante y famosa, les dije que era una hija secreta que tuve con Hugh Jackman y que el muy guarro me debía una pensión para mantenerla y se negaba a reconocerla como hija. ¡Se ha armado una buena en los tabloides norteamericanos, australianos, británicos y samoanos!

Claro, entenderás que debíamos huir de allí cuanto antes, porque en USA se pasan un montón si mientes de tal manera y enseguida te viene el FBI. Así que tomamos el avión de vuelta a Barcelona, que era el primero que salía y nos fuimos a una tienda de Borrafone para que nos dieran un duplicado de las tarjetas SIM. Después, con todo el estrés acumulado por la huida, Natasha y yo nos hemos ido a un spa (la niña tiene hongos en los pies, no sé si del spa o por bañarse en un riachuelo de la Toscana).

Y bueno, mañana estaremos en Madrid. Todo, repito TODO a costa de tu querido Sergei... y a costa tuya, porque la niña, como es muy inteligente, ha hecho una copia de tu tarjeta Mastercard del Banco Patacaños, porque hija, hay que ver cuántas tarjetas tienes. ¡Mira que te gusta presumir de tarjetero!

En resumen: Agradezco tu dramática preocupación, que es de actriz de Broadway. Seguro que habrás hecho un teatro para justificar tu despiste por falta de lentillas y sexo. Y me pregunto qué habrás dicho para justificar la ausencia de la niña... Seguro que has dicho que se ha quedado en casa de Manolito. Y no me equivoco, porque te conozco bien. Aunque también, por conocerte bien, sé que estarás con remordimientos y que no te atreves a decir lo que ocurrió por miedo a que en la familia te sometan al juicio Petrosky en caso de faltas graves y te condenen a limpiar las escaleras del edificio durante un mes.

Nos vemos, mona. No sé si te hablaré porque estoy muy enfadada pero también muy relajada viviendo de lujo a vuestra costa. Ya me lo pensaré. La que no te perdona es Natasha y ahora soy yo su tía favorita (creo que lo que la niña tiene es pie de atleta. Bueno, no sé. Pero el olor es insoportable).

En fin, no te asustes al ver el saldo de una de tus cuentas y a ver cómo le explicas a tu novio que el saldo de una de sus cuentas también ha bajado un poquito.

Con cariño de hermana y de sobrina no recíproco por tu parte,

Petra y Natasha.