viernes, 10 de agosto de 2012

Glamour en Marbella 3ª parte


- Bueno, cuéntame lo que te ha dicho Roberto, ¡Petra, no me tengas en ascuas! ¿Y por qué Roberto no me coge el teléfono?

¡Cuánto me gusta tener yo la información y chinchar a mi hermana! Roberto siempre la llama a ella, porque al ser su secretario cuando ejerce como psicóloga, tiene más confianza con mi hermana.

- No te coge el teléfono porque le he descontado ciertos gastos de su paga extraordinaria y como los gastos son tantos se ha quedado sin nada. De hecho nos debe dinero.

- ¡¿Qué dices?! ¿Por qué has hecho eso?

- ¿No te parece extraño que la niña supiera los códigos PIN y las claves de operaciones de las tarjetas de crédito para hacer sus compras?

- Pues sí... Tenemos las tarjetas bien blindadas y sólo alguien de confianza o un buen hacker como por ejemplo Roberto, podría... ¡Fue él quien le dio los datos a la niña porque es muy rencoroso y no se tomó bien el hecho de quedarse en Madrid!

- Eso es, mona, eso es.

- ¡Será %&%$ ! Cuando regresemos a Madrid le voy a dejar unas cuantas cosas claras a ese ##$"!!!!((*☺$##@♀♣.

- Tranquila Tassy, ya te he dicho que nos debe dinero y también le reclamaremos los gastos correspondientes a los padres de la niña por enseñarla a utilizar Internet. En fin, centrémonos en el caso. Tassy.... ¡Tassy!

Tuve que dar un golpe en la mesa, porque mi hermana no dejaba de hacer cálculos mentalmente. Estaba tan concentrada sumando y restando que no escuchaba ni prestaba atención a lo que sucedía a su alrededor. Parecía estar en piloto automático.

- ¡Nos debe 123,58 céntimos!- Exclamó, cuando terminó de calcular.

- Tienes mucho talento para las matemáticas- Respondí, intentando reprimir una carcajada.

- ¿Qué te hace tanta gracia si puede saberse? Puaagggggggggggggg este té verde está malísimo. ¡Y tengo el estómago lleno!

- Normal. Has metido la cucharilla del azúcar en la tierra de la macetita que hay en el centro de la mesa y te has zampado tres croissants a un ritmo vertiginoso, uno tras otro. Cuando comienzas a calcular o cuando discutes con Sergei te aislas, mona.

- ¿Eso he hecho? ¿Y por qué no me has parado?

- La última vez que intenté detenerte en una situación similar me mordiste en el brazo. Mira, aún tengo la marca.

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Gracias a la eficacia de nuestro secretario y a sus contactos, supimos que Genevieve Botôx escondía un pasado oscuro. En primer lugar, no era francesa y no había nacido en Lyon, como aseguraba. Su verdadero nombre era María de la Cruz, nacida el 15 de julio de 1947 en Peralvillo, Ciudad Real.

Como muchas otras chicas, a los diecisiete años se instaló en Madrid, para trabajar como niñera en la casa de una familia muy pudiente. Pocos meses después de su llegada a la capital, el señor de la casa quedó viudo y se casó con ella. Curiosamente, el muy infeliz falleció un año después.

María de la Cruz se adueñó de todo el dinero y emigró a distintos países:  Venezuela, Argentina,  Inglaterra, Alemania, Bélgica, Suiza y Francia. En cada uno de los países en los que residió, se casó con hombres adinerados. Y siempre se marchaba de donde estaba al poco de quedarse viuda.

- Tanta viudedad no es casualidad- apuntó Tassy.- O Genevieve tiene muy mala suerte o es una asesina que va robando maridos a las demás para casarse con ellos, matarlos y quedarse con la herencia.

- ¡Ay qué emoción! Este caso se va poniendo cada vez más interesante.

- Petra, por favor, un respeto hacia los pobres infelices que se cargó.... ¡Qué diantres! ¡Es un super casooooooooooo!

Mi hermana y yo nos abrazamos y chocamos las manos, prometiéndonos hacer el "Baile triunfal" cuando hubiésemos resuelto el caso.

Cuando un caso se complica todo detective se emociona, porque si dicho caso se resuelve con éxito, los honores, las recomendaciones aumentarán su reputación y su cartera de clientes. Después de la emoción, todo detective asume la realidad y la dificultad que entraña el caso.

Conocíamos el pasado de Genevieve pero habría que demostrar que asesinó a sus siete maridos. Supusimos que el octavo no correría peligro, porque la asesina llevaba casada con él cinco años y, además, era demasiado mayor como para seducir a un nuevo infeliz. Y, sinceramente, a su edad se sumaban los desastres de  las excesivas operaciones de cirugía estética a las que se había sometido. Lejos de mantener la belleza que en su día tuvo,  tantas intervenciones la hacían parecerse a Carmen de Mairena. En resumen: Un hombre tendría que estar ciego, borracho o loco para casarse con esa mujer. Su poder de seducción se esfumó con la quinta rinoplastia. A menos que....

- Tassy, ya sé por qué esa asquerosa ha robado el collar de Cuca. Quiere poseer el elixir de la seducción y el éxito porque planea cazar a otro hombre. Es que con la grima que da, ese collar es su único recurso.

- ¡Excelente deducción, Petra! Eso quiere decir que su actual marido está en peligro y que, posiblemente, ya tenga otra víctima en el punto de mira. Alguien que pasa olímpicamente de ella. Por eso ha robado el collar, aunque he de confesarte que yo no creo mucho en esas leyendas pero bueno, ella sí que lo cree, ella ha robado la joya y piensa cazar de nuevo, no sin antes deshacerse de su cónyuge. Como criminóloga, estoy segura de que siempre ha matado a sus maridos con algún tipo de veneno que sea indetectable en la autopsia. Si sus maridos eran de avanzada edad, atribuyeron los fallecimientos a cualquier causa natural.

- ¿Y como psicóloga, qué opinas?- Pregunté con curiosidad.

- Como psicóloga podría darte una charla sobre ese tipo de asesinas y los traumas infantiles que la han convertido en lo que es, también puedo predecir sus movimientos pero no quiero aburrirte, de modo que resumiré: Está como una puñetera cabra y es más mala que el sebo.

- ¿Y cuáles crees que serán sus próximos movimientos, como tú les llamas? ¿Qué crees que debemos hacer?- Insistí.

- Si ha robado el collar es porque ya tiene una víctima. Cuca fue tan inocente que le contó la historia de la joya cuando eran amigas y podría haberlo robado hace años. Tenemos que demostrar que está envenenando a su marido porque como nos descuidemos, el pobre la palmará muy pronto. Cuando consigamos demostrar eso, todo lo demás se solucionará solo porque llamaremos a la Policía, a la Guardia Civil a la Interpol, Europol y todo lo que termine en Pol. La detendrán y, en el registro de su domicilio, aparecerá el collar.

- ¡Qué buena eres, Tass!

- ¡Tú también Pet!

- ¡Somos geniales! Las mejores en nuestra profesión. Formamos un buen equipo y este caso mejorará aún más si cabe nuestro currículum. ¡Es que somos buenísimas y además, estamos buenísimas!

- ¡Amén, hermana!.- Tassy volvió a chocar su mano con la mía, al estilo del Bronx.

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No quisimos contarle nada a Cuca hasta no demostrar el envenenamiento de Jean Michel Botôx, el actual marido de Genevieve.  Tras elaborar uno de mis insuperables planes, muy sutilmente interrogué a nuestra anfitriona para que nos proporcionase la información que necesitábamos.

- Cuca, ¿qué suelen hacer Genevieve y su marido en su día a día?. Debemos vigilarla de cerca a ella y a su esposo. Porque quizá él sea cómplice y sepa que su mujer te ha robado el collar. -Mentí.-.

- Pues en verano él suele ir a jugar al golf y después se reúne con su mujer en el hotel Tumbona Beach, donde ella tiene sombrilla y tumbona reservadas. La playa de ese hotel es una de las pocas que no tiene piedras. Después suelen comer en el hotel. Por las tardes descansan y por la noche suelen acudir a cenar con amigos o asistir a fiestas.

- ¿Y a qué hora suelen acudir a ese hotel?

- Genevieve suele llegar a las once de la mañana, aproximadamente y él regresa de jugar al golf a mediodía.

- Perfecto. Una cosa más....

- Dime.

- ¿Has notado algo raro últimamente en Jean Michel? No sé, por ejemplo, cambios de humor, un carácter más reservado, un envejecimiento repentino...

- No me suelo cruzar ni con Genevieve ni con su marido pero sí que es cierto que coincidí hace poco con él en el club náutico y le noté muy desmejorado. Como a diferencia de su esposa yo soy educada, le pregunté si se encontraba bien y me dijo que se sentía cansado. Pensé que estaría atravesando nuevamente una de sus muchas depresiones. ¿Por qué me preguntas eso?

- Pues ehhhh pueeeeees

- Porque todo el que es cómplice de un delito somatiza el remordimiento de una u otra manera- Intervino mi hermana.- Algunas personas sufren ansiedad, otros sufren paranoias y piensan que son constantemente vigilados, también están los que se deprimen, los que se vuelven irritables y suspicaces o los que se hacen socios del Real Madrid.  En fin, iremos al hotel Tumbona Beach para vigilar a la parejita.

- No podéis acceder a la playa del hotel a menos que estéis hospedadas allí o paguéis una cuota. Tampoco se puede acceder al restaurante hasta la hora de la cena. Pero no os preocupéis, decid en recepción que vais de parte de Cuca Sterling. El director del hotel es un buen amigo y le llamaré para que avise a los recepcionistas y os dejen acceder.

- ¡Gracias, Cuca!

- No. Gracias a vosotras por ser tan eficaces. Sólo me gustaría pediros un favor... si no os importa.

- Claro que no- respondió Tassy con rotundidad-. ¿De qué se trata?

- Pues veréis, vuestra sobrina es una delicia de niña y me divierte cuidar de ella pero me da penita porque tiene ilusión por ir a la playa y a mí a estas horas la playa no me gusta. Como vais a vigilar y supongo que eso no entraña peligro alguno, ¿podríais llevárosla? Ya le he comprado yo un par de bañadores, una toalla,  un vestidito muy mono, un cubo y palas y un sombrerito. ¡Ah y protección solar!

- Cuca, no tenías por qué haber hecho eso, lo podríamos haber comprado nosotras. ¿Te ha pedido ella que le comprases todo eso?

- No, no. Ha sido idea mía. De hecho me ha dicho que cuando llegue a Madrid romperá su hucha para pagarme lo que me debe jajajaja ¡Hacía tiempo que no me reía tanto! Es graciosísima, sobre todo porque habla con la zeta. Debéis estar muy orgullosas de ella porque es muy inteligente y todo un angelito.

- Sí, con quien quiere- Musitó Tassy.

- ¿Perdón?

- Oh, ehhh he dicho que te quiere, es que es muy cariñosa.

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Cuando nos dirigíamos al hotel Tumbona Beach, me desvié ligeramente del camino, lo cual incrementó la curiosidad de mi hermana.

- Bueno, ¿me vas a contar tu plan? ¿Y a dónde vamos? Cuca nos dijo que fuésemos en sentido recto, que girásemos a la derecha luego a la izquierda, que siguiésemos recto, que volviésemos a girar a la izquierda  en la tercera palmera y que al llegar a la rotonda de...

- Vamos a una farmacia.

- ¿A una farmacia? ¿Para qué?

- Para comprar un par de botes de esos para muestras de orina.

- ¿Puedo saber para qué necesitamos esos botes? Petra, no me digas que crees estar embarazada. ¡Ay qué alegría! Claro, por eso estás tan sensata- Mi hermana se abrazó a mi cuello y me besó en la mejilla.

- No creo estar embarazada. Si lo creyera, no compraría botes para muestras de orina, compraría una prueba de embarazo. ¡Parece mentira que seas novia de un ginecólogo!  Quiero comprar los botes porque necesitamos el pipí de Jean Michel para demostrar que su mujer le está envenenando.

- Pero Petra, antes te he dicho que posiblemente utilice algún tipo de veneno indetectable en la autopsia. ¿Cómo va a haber rastros en el pipí? Es que no escuchas, reina.

- Sí que escucho, mona. Pero ¿cómo estás segura de que a los infelices que la palmaron les hicieron autopsia? Si tenían una edad avanzada y sus analíticas llenas de colesterol, triglicéridos, glucosa o si tenían hipertensión o algún otro padecimiento, la verdadera causa del fallecimiento pasó desapercibida. Apuesto a que esa raposa les animaba a beber, a fumar, a comer grasas y azúcares, a tomar comidas saladas o a ver cine español. Así aumentaba el riesgo de sufrir una enfermedad y no había sospechas. ¿No has pensado en esa posibilidad?

-  Envenenamiento enmascarado... - Tassy sopesó mis palabras- ¡Claro, por eso cambiaba tanto de país, para que nadie pudiese extrañarse! Seguro que va contando por ahí que se divorció de la mayoría de ellos porque no creo que sea tan estúpida como para decir que todos están criando malvas.

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Nuestra llegada al hotel Tumbona Beach atrajo la mirada de muchos curiosos, no por el Maserati sino por ver a dos tías buenas saliendo de ese cochazo. En un principio nos confundieron con las hermanas Ecclestone pero cuando la niña salió del coche, completamente vestida de rosa y cargando con tres cubos y varias palas de colores, los silbidos masculinos cesaron y se oyeron los "ooooooooohhhhhhs" femeninos.

Natasha llamaba la atención con el vestidito de tirantes rosa, las sandalias rosas, gafitas de sol rosas y una pequeña pamela también rosa. Parecía una muñeca, aunque Tassy, que es muy suya, opinaba que la niña parecía más bien la versión diminuta de Paris Hilton.

En recepción no tuvimos ningún problema. Cuca había llamado a su amigo y el recepcionista nos indicó cómo acceder a la playa y al restaurante. Incluso, nos ofreció una suite para que pudiésemos descansar algo que no rechazamos. Mientras esperábamos a que nos dieran la tarjeta de la suite, Tassy expresó sus dudas respecto a mi plan:

- Petra, todo lo que has deducido es excelente pero, ¿cómo vamos a obtener una muestra de orina de un señor al que no conocemos de nada? No le vamos a pedir, así por las buenas que... ya sabes.

- Ya se me ocurrirá algo, mona. De momento disfrutemos de la playa y centrémonos en localizar a Genevieve y a Jean Michel.

- Perdonen que me entrometa- dijo el recepcionista, que había aparecido de repente desde detrás del mostrador como un guiñol.- Si buscan al Señor o a la Señora Botôx, puedo ayudarlas. La señora está en la playa pero el señor está tomando el aperitivo con unos amigos en la cafetería del hotel que está justo ahí- nos indicó con la cabeza una doble puerta de cristal situada a la izquierda.-. Desde la cafetería también pueden acceder a la playa.

- Muchas gracias- Respondimos Tassy y yo al unísono.

Cuando nos disponíamos a.acudir a la cafetería, Tassy se giró antes que yo y volvió rápidamente a apoyarse en el mostrador, obligándome a permanecer quieta.

- Petra, no te des la vuelta- susurró.- Y cuando yo te diga giras rápido hacia la derecha y vamos corriendo hasta la cafetería. Noooooooooo. No mires hacia atrás.

- ¿Pero qué pasa? ¿De quién nos estamos escondiendo?

Es curioso cómo funciona la mente humana. Si alguien te dice "relájate", te pones más nerviosa, si te dicen "no te muevas" cuando te están maquillando te entra picor de nariz  y si te dicen "no mires hacia atrás", automáticamente lo haces.

No pude evitar girar la cabeza y mi mirada coincidió con la de la persona que Tassy trataba de evitar.

- Pero bueeeeeeeeeno. ¿Qué hacéis aquí? Siempre nos cruzamos en distintos sitios. ¿Estáis de vacaciones o estáis trabajando de detectives?

- Shhhhhhhhhhhh calla- ordenó mi hermana tapándole la boca al chico que se disponía a saludarla con dos besos.- Estamos trabajando. Resérvate el poderío de tu voz para el concierto o acabarán enterándose hasta en Cádiz que somos detectives.

- Daviiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiid.- La niña, que había estado distraída mirando el escaparate de la boutique del hotel corrió hacia su ídolo, con el que frecuentemente se comunica por Whatsapp o "Guazá" como ella dice. Millones de fans querrían estar en la piel de nuestra sobrina Natasha, que le cuenta todos los cotilleos de la familia e incluso envía fotos nuestras a David Bisbal.

- Hola Natasha. ¡Qué alegría verte! Uy, que guapa estás, toda vestida de rosa.

- Puez ya veráz cuando me veaz en el concierto. Me he comprado un veztido roza pero máz clarito y llevo bolzo y unoz zapatoz con piedrecitaz que hacen juego con la diadema.

- ¿Vas a venir al concierto? ¡Qué bien!

- Zi y eztoy en primera fila, como ziempre. Y tengo cóctel y todo, me han comprado la entrada miz tíaz.

- Ah, qué suerte tienes.

- Más que suerte tiene demasiada inteligencia- añadí.- Pero bueno, ya que hemos coincidido por enésima vez, aprovecho para pedirte un favor.

- Dame dos besos ¿no? Que no me has saludado siquiera. ¡Hay que ver lo borde que eres siempre conmigo, niña!

- Luego. A ver, dejaremos a la niña en el Palacio de Congresos a eso de las seis y la dejaremos con sus amigas del club de fans.  Da órdenes a los miembros de seguridad para que no se abalancen las espactadoras al escenario porque la niña, con lo canija que es, no ve nada. En el cóctel procura que no beba coca cola, que luego tiene gases y no hay quien la duerma. Ah y después del concierto, si no te importa, llevadla a casa de Cuca Sterling como muy tarde a las doce. Te escribiré la dirección de nuestra anfitriona, es que nos alojamos en su casa ¿sabes?

- ¿Desea algo más la señorita?- Preguntó el cantante con sorna.

- Pues ahora que lo dices, sí. Tassy, llévate a la niña a la playa que yo tengo que hablar con David.



jueves, 9 de agosto de 2012

Glamour en Marbella 2ª parte


Cuando llegamos a Málaga, un hombre alto y corpulento con el ralo cabello cano, nos estaba esperando para llevarnos en coche hasta Marbella. Paco, que así se llamaba el chófer, era un hombre afable y cariñoso, lo cual nos ayudó a calmar nuestro enfado por el asunto de la niña y nuestra preocupación por la apertura de poros en nuestros cutis, resultado del calor húmedo de la costa.

Casi una hora después conocimos a Cuca Sterling, que se ofreció a alojarnos en su mansión de Ojén.  Nos sorprendimos cuando conocimos a nuestra clienta, porque la habíamos estereotipado. A diferencia de lo que se suele ver por aquellos lares, Cuca es una mujer muy alta, con una larga melena lisa que en su día fue rubia natural recogida en una simple coleta, un cutis que no delataba su edad y que no había sido operado y un cuerpo tonificado. Sus ojos azules reflejaban su vitalidad y su sonrisa era sincera y seductora. En su día, debió ser toda una belleza y saltaba a la vista que cuidaba mucho su cuerpo para mantenerse en forma.

La casa era realmente impresionante, con una decoración algo anticuada para mi gusto. Supuse que Cuca, muy enérgica y simpática a pesar de su edad, había querido mantener la decoración de aquella casa en la que, seguramente, se celebraron fiestas de alto copete cuando Marbella era un lugar con glamour y no un nido de nuevos ricos presuntuosos.

Como profesionales que somos, iniciamos nuestro protocolo de investigación interrogando a Cuca lo más pronto posible, no sin antes darnos un buen baño en la piscina, tomar el sol y disfrutar de un almuerzo típicamente malagueño a base de espetos y fritura variada.

Relajadas en el porche trasero de la mansión, mientras tomábamos un té, Tassy fue quien inició el interrogatorio.

- Y bien, Cuca,  necesitamos que nos dé todos los datos posibles . ¿Cuándo desapareció el collar de zafiros?

-  Antes de comenzar a conocernos mejor, me gustaría que me tutearais porque no quiero que me hablen de usted. Mi verdadero nombre es Ulrika, soy sueca- aclaró antes de comenzar a contarnos lo que había sucedido.- Lo que ocurre es que cuando vine a mi España en la década de los setenta, mi nombre sonaba bastante ridículo, por lo que mi esposo, que falleció hace ya varios años, decidió apodarme Cuca.

¡Claro, cómo no había caído antes! ¡Sueca tenía que ser!  Yo no sé que tienen las suecas pero todas se mantienen perfectas a pesar de los años. Debe ser por el frío que hace allí o quizá por la aurora boreal.

- Hace diez días invité a unas amigas a casa para decidir cómo sería nuestra próxima acción benéfica- continuó Cuca-. Acordamos por unanimidad deshacernos de algunas joyas que ya no utilizamos para donar el dinero a diversas fundaciones y ONG's. Algunas operan en países del tercer mundo y las fundaciones con las que colaboramos ayudan a gente de aquí, a españoles. Es que con la crisis que estamos atravesando, muchas familias españolas lo pasan mal ¿sabes? A veces hacemos grandes obras benéficas y nos jactamos por ello, cuando los que están más cerca de nosotros son los que verdaderamente necesitan nuestra ayuda.

Tassy y yo aplaudimos emocionadas. Aquella mujer era fascinante. Culta, sencilla, campechana y consciente de la realidad, Cuca poseía una envidiable mundología y no presumía de nada porque no lo necesitaba. Sus virtudes eran claramente visibles, sin excesos. Era la personificación de la verdadera elegancia.

- ¿Y el collar iba a ser una de las piezas que querías vender?- Prosiguió mi hermana.

- No, no. Ese collar era de mi abuela y tiene un gran valor sentimental para mí. Guarda, además, una historia  muy fascinante pero no os quiero aburrir.

- No nos aburres, por favor cuéntanos la historia del collar- Insistí-.

- Pues veréis: A principios de siglo, antes de la Gran Guerra  mi abuela materna, que era francesa, emigró desde su pequeño pueblo a París y se convirtió en una de las actrices más admiradas. Recibía constantemente regalos de sus admiradores, entre los que se encontraban príncipes, reyes y...

- Petraaaaaaaaaaaaaaa, Tazzyyyyyyyyyyyyyyy, Cucaaaaaaaaaaaaa,  mirad como me tiro a la pizcina de bombaaaaaaaaaaaa.

La interrupción de la niña, que apenas había salido de la piscina durante toda la mañana, provocó un ataque de tos a Tassy que, justo en ese momento, mientras escuchaba fascinada la historia, bebía un sorbo de té verde con limón.

Di palmaditas en la espalda a mi hermana al tiempo que me excusaba por la impertinencia de nuestra sobrina.

- Oh, no te preocupes- respondió Cuca con una amplia sonrisa.- Esta casa necesita la alegría que aporta vuestra sobrina. Siempre me han encantado los niños pero no he podido tener hijos. ¡Y vuestra sobrina es un encanto! Hace un rato me ha pedido que sea su abuela adoptiva porque su abuela materna siempre está meditando jajaja  ¡Qué cosas tienen los niños!

- Es cierto lo que dice. Nuestra madre es demasiado espiritual, siempre está pensando en limpiarse el aura,  asear sus chakras, meditar, conocer sus registros akásicos y acumular un buen karma.

- ¿Ah sí? Bueno, ser espiritual no tiene nada de malo. Por cierto Petra, creo que ya puedes dejar de dar palmaditas en la espalda a tu hermana porque hace un rato que ha dejado de toser y percibo hostilidad en su gesto. Además, las palmaditas deben ser suaves... Más bien parecía que la estabas azotando.

- Uy, es verdad.

Me retiré de mi hermana y procuré evitar todo contacto visual con ella, para no enfurecerla más, porque cuando meto la pata no puedo evitar reírme y eso aumenta su furia. Si no hubiéramos estado con Cuca, tendría que haber recurrido a las canciones de Serrat para amansarla y evitar sus insultos multilingües o algún codazo en las costillas.

- Entonces crees que Genevieve te robó el collar aprovechando la reunión ¿no es así?- Inquirió Tassy, mientras se frotaba la espalda.

- Eso es. No la habría invitado a venir de no ser porque forma parte del grupo benéfico. Es una mujer muy falsa y egoísta. Aún no me puedo creer que en su día fuésemos amigas.

- Quizá la que necesite dinero sea ella...

- No, no. El dinero no es ningún problema ya que su octavo marido posee una inmensa fortuna, al igual que los siete anteriores.

- ¿Entonces, cuál crees que fue el motivo por el que te robó el collar? ¿Quizás por su diseño? ¿Por la historia que guarda? ¿Por la calidad de los zafiros? ¿Porque siempre te ha tenido envidia y ha querido vengarse de ti robándote algo que aprecias? ¿Porque es una cleptómana repulsiva?

- ¡Hay que ver lo rápida que eres haciendo preguntas! Si fueras diputada, más de un político se daría de baja por depresión... No. No creo que hay sido por ninguna de esas razones.  Más bien creo que es por la leyenda del collar.

- ¿La leyenda del collar?- Repitió Tassy enarcando las cejas.

- Sí. Como os contaba, mi abuela enamoró a muchos hombres y este collar fue la primera joya que mi abuela se compró cuando comenzó a ganar dinero. La adquirió en una joyería de París que ya no existe. Se dice que el joyero que se la vendió era un artesano que elaboraba con mucho mimo cada pieza, aportando un halo mágico a las joyas. Se negaba a vender lo que querían sus clientes y era él quien decidía qué joya era idónea para cada persona porque podía ver el alma de la gente, de modo que a las personas mezquinas y presuntuosas les elaboraba joyas llamativas y se las vendía a precios muy caros. Sin embargo, con todo aquel cuya alma era pura, se volcaba. Elaboraba con mimo cada detalle de la joya, puliendo las gemas, cuidando los engarces y añadiendo la magia que la persona necesitara o mereciera. El collar de zafiros posee el elixir del éxito y de la seducción. Mi abuela era fea, bastante fea, pero tenía talento y era muy buena persona. Consiguió hacer realidad su sueño de convertirse en actriz y consiguió también que sus admiradores percibieran la belleza y la sensualidad de su alma. ¡Y se la vendió a un precio increíble!

- ¡Qué historia más bonita!- exclamé hipando.- Desde que resolvimos cierto caso muy importante no había escuchado una historia tan bella.

- Puedes hablar con confianza- Cuca me ofreció un pañuelo de papel a mí y tres a mi hermana- Sé que resolvisteis el caso del Diamante Rojiblanco, por eso he confiado en vosotras.

- ¿Y cómo lo sabes?- preguntó Tassy mientras se sonaba la nariz.- Firmamos un contrato de confidencialidad.

- Ay, querida. ¡Esto es Marbella! Tuvimos como alcalde al presidente de vuestro club, Aquí somos todos del Atleti y alguien me comentó una vez el asunto del diamante.

Nuevamente, Natasha nos interrumpió. La pobre niña decidió que ya había disfrutado lo suficiente de la piscina y corrió hasta el porche aterida de frío, con la piel de gallina, los labios morados y los ojos rojos por el cloro. Tassy la envolvió en una toalla y la sentó sobre sus rodillas, abrazándola para darle calor. La imagen era tan tierna (y tan extraña de ver, todo hay que decirlo), que me emocioné y sentí compasión por la niña, que parecía un boquerón, tan diminuta, delgada y empapada. Tal vez sea muy traviesa y molesta, pero es un ser indefenso, una criatura inocente y cariñosa. Me cuestioné mi papel como tía y me di cuenta de que ni Tassy ni Sergei ni Alexia ni yo nos comportábamos como tíos de verdad. El más maduro de todos nosotros, curiosamente, es Mijail. Y entendí que no nos comportábamos como tíos de verdad porque el milagro de la vida nos fascina pero también nos asusta. Sergei es un gran ginecólogo y obstreta, pero su trabajo termina cuando saca al niño del vientre de la madre. Lo más difícil, lo más aterrador y al mismo tiempo lo más emocionante viene después, cuando esa cosa fea y arrugada que no deja de llorar va creciendo y descubriendo el mundo, necesitando protección y adquiriendo una personalidad propia, en la que influyen mucho los seres que la rodean.

Contenta por mis reflexiones y sintiéndome más madura y aliviada, besuqueé a la niña para demostrarle mi amor incondicional. Tassy pareció leer mi pensamiento y también besuqueó a Natasha, abrazándola con fuerza.. Como suele ser habitual, cada vez que lo intentamos, nuestra emoción de tías no duró mucho...

- Ayyy dejadme en paz, babozaz, me habéiz dado bezoz ventoza y ze me han taponado loz oídoz. Tazzy zuéltame que me tienez aprizionada.

- ¡Natasha, vete ahora mismo a dormir la siesta!- Ordenó mi hermana con una sonrisa forzada,  mientras liberaba a la niña.- Cuca te ha preparado una habitación para ti sola. Anda, bonita, lárgate...

- ¡La niña tiene carácter!- Exclamó Cuca soltando una carcajada.

- Es una Petrosky- Respondió Tassy lanzando un sonoro suspiro de resignación.


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Tras una breve siesta comenzamos nuestra investigación. Cuca nos había dado todo tipo de información sobre Genevieve, que no vivía muy lejos de ella. Puesto que no contábamos con el tiempo suficiente como para ganarnos su confianza, la única manera de recuperar el collar era entrar en su casa, algo bastante difícil teniendo en cuenta que tenía todo un ejército de gente a su servicio: Cocinera, dos chicas que se encargaban de la limpieza, una criada, jardinero, chófer y hasta un masajista argentino muy cachas que llevaba la cabeza rapada y lucía un enorme tatuaje en el bíceps derecho. Desde el discreto Maserati que nos prestaron los dueños del concesionario C.D Salamanca, amigos de Cuca, vigilamos la casa como dos buenas detectives.

- En este asunto hay algo que no me cuadra.- espetó Tassy mientras sorbía con la pajita un frapuccino-. ¿Por qué una mujer que se ha casado ocho veces con hombres adinerados querría ese collar? Ya ha seducido y tiene éxito. Fíjate en el casoplón que tiene.

-  Pero quizá no ha seducido a quien ella quiere ni tiene el éxito que desea porque el éxito no se basa sólo en lo material. Para cada uno de nosotros, el éxito es distinto. Por ejemplo, para ti y para mí, el éxito consiste en resolver grandes casos, en contar con una familia un poco rarita pero muy unida que siempre nos apoya y en tener esos novios fantásticos que tenemos, con sus virtudes y defectos. Puede que se haya casado sin estar enamorada y que se sienta muy sola.

- Tienes toda la razón, reina. ¿Pero quién eres tú y qué has hecho con mi hermana? Desde que Jorge y tú sois pareja estable y oficial, has cambiado mucho. Eres mucho más reflexiva, sin dejar por ello de ser un poco fantasiosa y despistada, eres más sensata... Hasta lees libros de Paulo Coelho ¡Y te ha empezado a gustar la decoración!

- ¡No digas tonterías! Siempre he sido así y lo sabes.... Vale, un poco alocada sí que he sido. Supongo que he madurado. La vejez, Tassy, la vejez, que ya tengo veintisiete años.Y tu cumplirás treinta el año que viene...

- Bueno, cambiemos de tema. Demuestra tu talento para elaborar planes y piensa en uno para que podamos entrar en la casa.

- Uf, lo tenemos muy complicado. Además, creo que cometer un delito para descubrir otro delito puede traernos complicaciones y ensombrecerá el éxito de nuestro trabajo. Lo que debemos hacer es conseguir que esa señora, por la razón que sea, confiese que tiene el collar o que lo lleve puesto. Y cuanta más gente haya alrededor mejor, porque así además de ser atrapada sufrirá una vergüenza terrible, la muy sinvergüenza.

- Sigo insistiendo en que tú no eres mi hermana... En fin, todo lo que dices tiene sentido pero, ¿cómo conseguimos que confiese o que se lo ponga?

- Suponiendo que haya robado el collar por su leyenda, que es la razón más plausible, lo tendrá que lucir ante alguien a quien quiera seducir o para lograr el éxito en algo, ¿no?

- Sí, pero pueden pasar días, semanas o meses. No conocemos sus planes. Creo que debemos tener más información sobre ella, así tendremos más pistas. Roberto aún no se ha ido de vacaciones, le llamaré para que nos proporcione la información que necesitamos.

Mientras nuestro secretario hacía su trabajo, nosotras acompañamos a la niña al centro comercial en el que había reservado todo lo que le había dado la gana con nuestras tarjetas de crédito. Lo que más nos avergonzaba no era simplemente que Natasha nos hubiera sisado las tarjetas sino que, al parecer, conocía el PIN y la clave de operaciones de cada una de ellas.

Aprovechando que estábamos allí, Tassy y yo hicimos unas comprillas, cenamos con Cuca en "La Pesquera"  y después nos fuimos a dormir, como buenas chicas.

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El móvil de Tassy nos despertó a las ocho y media de la mañana. Pensé que sería Roberto y que recibiríamos la información que necesitábamos pero quien llamó fue Sergei, que aún no se había adaptado al cambio horario de Canadá.

Como suele ser habitual cuando uno está lejos del otro, mi hermana materna y mi hermano paterno discutieron durante un buen rato. Yo no entiendo por qué no discuten en persona, es algo que aún no me explico. Siempre discuten por teléfono y se reconcilian cuando se ven. ¿No sería más normal que hicieran lo contrario, como el 99,9 % de las parejas?

Al estar Tassy ocupada recriminándole a Sergei que no se había acordado de tener un detalle con ella por el aniversario de su primer "Chiki Chiki", Roberto llamó a mi teléfono y me proporcionó una información de lo más curiosa....







Glamour en Marbella


Cada verano, todos los Petrosky nos distribuimos por distintos puntos del mapa durante dos semanas de julio, antes de coincidir durante un par de semanas de agosto en la casa que posee nuestro abuelo en Mallorca ya que le gusta reunirnos a todos durante unos días, como la familia real. Incluso hacemos un posado y todo.

Este verano, hasta el momento, está siendo bastante diferente. Sólo nuestros padres y nuestros abuelos han podido marcharse de vacaciones porque con esta crisis, los demás nos hemos tenido que quedar en la capital, sudando la gota gorda y trabajando. El único que se podría haber marchado es Sergei, pero como Tassy es muy independiente, no quería que su novio le pagase unas vacaciones en Costa Rica... En realidad, no sé si mi hermana es demasiado orgullosa o demasiado imbécil, porque yo habría dicho que sí, sin dudarlo. Eso sí, no le ha sentado nada bien que mi hermano se vaya con unos amigos a Canadá. ¡Encima de imbécil, celosa!

Apenas hemos podido ejercer como detectives en los últimos meses, a pesar de que nuestros clientes forman parte de la clase privilegiada. Por ello, Tassy ha tenido que volver a ejercer como psicóloga, Dimitri se hace cargo de la administración de los restaurantes y hoteles Petrosky, Liz es azafata de congresos, Alexia trabaja en un kiosko de chuches  y yo he tenido que hacerme cargo del Marketing de los restaurantes y hoteles de papá, bajo las órdenes del tirano de mi hermano (nunca trabajéis con la familia), porque el sector de la publicidad también sufre la crisis y la agencia en la que trabajaba cerró en febrero. Creo que Manuel, mi ex jefe, tiene una tómbola y va de feria en feria.

En fin, qué os puedo decir de la situación económica. Una no puede trabajar en lo que quiere, sino en lo que puede... Si es que se quiere trabajar, porque también hay que reconocer que la mentalidad laboral de los españoles es bastante sui generis. Menos mal que en eso todos somos muy rusos.

Afortunadamente, la suerte llega cuando menos te lo esperas.  El jueves 19 de julio, después de que se marchara su último paciente de la tarde, acudí a la consulta-agencia para invitar a mi hermana a cenar en el Friday's. Como aún hacía demasiado calor, mi hermana ordenó a Roberto que nos sirviera dos refrescos y nos pusimos a charlar bajo el aparato de aire acondicionado. Cuando estábamos debatiendo las medidas del gobierno y el corte de pelo de Angela Merkel, Roberto irrumpió en el despacho, dando saltitos y vueltas,  emocionado como una adolescente que recibe su primera carta de amor.

- Ay, ay, ay, no os lo vais a creeeeeeeer. Ay, que feliz estoyyyyyy por fiiiiiiiiiiiiiiin. Las velitas que le puse a San Antonio, San Judas Tadeo y San Pascual Bailón  han surtido efecto ayyyyyyyyyyyyy.

- ¿Podría dejar de decir ay y contarnos qué sucede?- Inquirió Tassy frunciendo el ceño.

- Pues que habéis recibido un nuevo caso.... Ay, ay, ay, no os lo vais a creer. Estoy emocionadísssísimaaaaaaaaaaa, ejem, quiero decir, muy emocionado. Prometedme que me llevaréis con vosotras ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy.

- Roberto, pareces un cantaor de flamenco con tanto ayyyyy - agregué-. Dinos ya de qué se trata, que me estás poniendo nerviosa. ¡Y deja ya de dar saltitos!

- Ay- nuestro secretario agitaba las manos, como si le ardiesen-. Pues veréis, acaba de llamar la señora Cuca Lifting.  Está totalmente convencida de que su ex mejor amiga, Genevieve Botôx, muy francesa ella, le ha robado su collar de zafiros. Tenéis que vigilar a Genevieve, obtener las pruebas que la incriminan y, de paso, recuperar el collar.

- ¿Y cuánto...?

- Tres mil euros contantes y sonantes- Roberto interrumpió a mi hermana, pues sabe de sobra cuál es su primera pregunta cuando recibimos un caso-. Incluso os paga el billete de AVE a Málaga y allí os esperará su chófer para llevaros a Marbella. Ay, decidme que me llevaréis con vosotras, por favor. Tengo ganas de tomar el sol. Mi cuerpo serrano necesita dorarse.

- ¿No crees que eso es abusar de la tal Cuca?- Sugirió Tassy.

- Que vaaaaaaa. Ha dicho que podéis llevar a un acompañante, porque entiende que tenéis un ayudante...

- Vamos, que le has dicho claramente que sin ti no somos nada ¿no?

- Pues sí.

- Está bien. Me alegro de que tengamos un nuevo caso. A ver si comienza ya una buena racha. ¿Y cuándo debemos viajar a Marbella?

- Mañana, en el primer tren. Bueno reinas, os dejo que me voy a ir a comprar unos bañadores.

- Por favor, Roberto, procura que no sean esos turbos marca paquetes, que no vamos a Ibiza- añadí.


Contentas por haber recibido un nuevo caso que, además de brindarnos la oportunidad de trabajar en lo que realmente nos gusta nos aportaría una buena inyección económica y unos días de sol, tanto a mi hermana como a mi se nos abrió el apetito y nos mejoró el humor... cosa que no duró mucho, pues mientras yo devoraba una maxi hamburguesa y Tassy chupaba con fruición las costillas de cerdo Jack Daniels, recibimos la llamada de Liz, siempre tan inoportuna.

Las llamadas de Liz más allá de las nueve de la noche siempre son preocupantes por lo que Tassy puso el teléfono en altavoz, no sin antes pedir dos cócteles bien cargados para soportar lo que intuíamos...

- Hola chicaaaaaaaaaas ¿Qué tal estáis? ¿Y dónde estáis?

- Estamos cenando en Friday's y celebrando que nos han encargado un nuevo caso- Respondí.

- Ahhh ¡Cuánto me alegro! Bueno, me alegro y no me alegro, porque veréis, es que me han ofrecido asistir a un congreso de aguacates en Colombia y quiero que me acompañe Dimitri, porque le veo muy estresado. Nos marchamos mañana, igual que vosotras y....

- Y nos quiedes dejad a la niña, como siempde que tenemos algo impodtante. Hija, que inopodtuna edes...Pod una vez poddías pensad en los demás o enviad a la niña con su abuelo a Inglatedda a algún colegio, como hace la gente nodmal en vedano...- Qué gran verdad es esa de que los niños y los borrachos dicen la verdad.

- Petra... ¿Has bebido?

- Sólo un pad de Madgaditas y dos Daiquidis de fdesa.

- ¿Y cómo es que Tassy te ha dejado beber? Petra, que nunca bebes y por eso tienes muy mala reacción al alcohol y te patina la erre.

- Tassy no tiene pod qué dadme pedmiso- contesté, intentando superar el patinaje de la erre-. Además, ella también está bebiendo y su deacción al alcohol es peod que la mía. Y pod tu cuuuuuulpa, que lo sepas, lo que iba a sed una celebdación se ha chafado. Vamos que si hemos bebido un poquito más de la cuenta es pada sopodtad la idea de que, nuevamente, tengamos que desoooolved un caso cadgando con tu hija. ¿Veddad Tassy? ¿Tassy?

Dejé a Liz hablando sola porque mi hermana estaba subida en la barra, al estilo "Bar Coyote", mojando a todo quisqui con la manguerita del agua y bailando al son de la música. Lo que más me preocupó en aquel momento no fue el hecho de ver a mi correcta hermana haciendo de chica Coyote sino su baile, con rotación de cuello incluida... Al día siguiente tendría un serio problema de cervicales.

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Hechas un asco y cubriendo nuestros ojos irritados con gafas de sol de gran tamaño, como las folclóricas, Tassy, Natasha y yo tomamos el primer tren de la mañana con destino Málaga.

Sufrí mucho cuando tuve que darle a Roberto la mala noticia. Cuca había reservado tres billetes y, puesto que debíamos ocuparnos de la niña, él no podría venir. A cambio, le permití que se tomara el mes de vacaciones que le correspondía y convencí a mi hermana para que le diera la paga extraordinaria.

Tassy no tenía fuerzas para discutir y yo tampoco, de modo que ambas decidimos dormir un poco, no sin comportarnos como se comportan las madres modernas, es decir, dejando a nuestra hiperactiva e impertinente sobrina a su libre albedrío para que molestase a los demás y se olvidase de nosotras durante un rato.

A diferencia de mi hermana, que se sumió en profundo sueño tras tomarse un analgésico para aliviar el dolor cervical que pronostiqué, yo no pude pegar ojo. Me aislé escuchando música clásica , mirando el paisaje a través de la ventana y reflexionando, porque a mí me gusta mucho reflexionar en los viajes y soy muy filosófica.

Primero pensé en lo mal que está el sector agrario cuando vi sembrados. Después me acordé de la faena que le hicieron a la pobre Juani, despojándola de su ganadería con pretextos absurdos y pensé en lo mal que se está tratando la ganadería y posteriormente llegué a la conclusión de que nos estábamos quedando sin sector primario. Si a eso le sumamos un pobre sector industrial, con fábricas que cierran para emigrar a países donde la mano de obra es casi sinónimo de esclavitud... ¿Podríamos sobrevivir sólo con el sector servicios, especialmente el turismo? Poco nos falta para convertirnos en una república bananera, con todo el respeto a las bananas.

Como me gusta tanto fantasear, me imaginé siendo la primera presidenta del gobierno con Tassy como ministra de economía (con ella, seguro que alcanzaríamos el nivel suizo o el sueco o el finlandés). Me imaginé las medidas que tomaría pero como hay tantas cosas que enderezar, me agobié porque una economía saneada y una democracia como mandan los cánones, se sustentan en la mentalidad y la cultura del pueblo. ¿Cómo arreglar un país en el que reina la hipocresía, en el que ciudadano que cumple con sus obligaciones pasa penurias mientras los estafadores de todo tipo progresan, donde se concede más privilegios al que delinque que al que cumple las leyes, donde todos se quejan sin hacer nada por cambiar la situación, donde las ideologías se utilizan como excusa para manipular a las masas mientras los líderes tienen millones ocultos en alguna isla perdida? Por muy rusos que sean mis antepasados paternos, mi familia materna es española y yo me he sentido siempre muy española, no sólo cuando gana la Selección. Y gracias a los tres matrimonios de mi madre y a su manera de educarnos, somos muy abiertos de mente y muy objetivos, sobre todo Alexia y yo, que somos nieta de un bolchevique y un marqués ¡Imaginad qué contraste!

Cuando más iba profundizando en mis reflexiones, al comparar Armani con Valentino, Natasha me sacó de mi mundo interior. La niña había estado con sus amigas del club de fans y acababa de enterarse de que su ídolo actuaría al día siguiente en Marbella.

- Tía Petraaaaa llévame al concierto de Bizbal porfa, porfa, porfa, porfa, porfa, porfa, porfa......

- ¡Natasha, tranquilízate, que me estás dejando sorda! No podemos ir a ningún concierto, tenemos que trabajar y como este caso no entraña peligro alguno porque se trata de un robo entre pijas, vendrás con nosotras a todas partes.

- Petra, mona, reflexiona- intervino Tassy, que se había despertado con los gritos de la niña- Si la dejamos en el concierto, sus amigas la cuidarán y nosotras podremos trabajar. Vamos, que claramente se la endosamos a las otras chicas.

- En eso tienes razón reina- concedí-. Pero no tiene entrada y con lo que vende ese chico dudo mucho que quede alguna libre porque...

- Ya he comprado mi entrada por Internet- interrumpió la niña-.  Un zeñor muy zimpático de otro vagón me ha dejado utilizar zu ordenador, he venido y no querido moleztarte, te he cogido la cartera y he utilizado tu Viza. Tenemoz que ir al Corte Ingléz a recoger la entrada, me he comprado una Zuper Vip.  Ah y zi vamoz al Corte Ingléz tenemoz que recoger un veztido roza, un bolzo para meter cozaz, colonia, unaz tenacillaz para marcar miz buclez, una diadema muy bonita, una cámara para hacer fotoz y unoz zapatoz porque con la entrada tengo cóctel.

Me quedé muda y paralizada mientras mi querida hermana se carcajeaba.La palabra "cóctel" abultaba más que la niña y me recordaba la cogorza de la noche anterior.

- Va a zer mi primer cóctel, Petra, no te enfadez. Bueno, en realidad ez un meet and greet, vamoz, una coca cola y unoz panchitoz mientraz noz hacemoz fotoz con él.

- Ay Petra, ¿cuántas veces te he dicho que no descuides tu bolso cuando está la niña cerca? ¿Por qué crees que llevo hoy mi bolso maletín con clave? A ver, Natasha, ¿cuánto dinero has gastado?

- Mmmm no zé, creo que dozcientoz cincuenta euroz máz IVA. O a lo mejor no llevaba IVA pero algún dinero de máz zí, a lo mejor por la rezerva, no zé.

- ¿DOSCIENTOS CINCUENTA...? YO, YO TE VOY A....

- Tranquila, Petra, cálmate- Tassy tuvo que agarrarme-. Ya se lo reclamaremos a los padres de la niña. Por supuesto, incluiremos los gastos de la ropa, taxis y los gastos por estrés. Déjala vivir una ilusión, ya te repondrán el dinero. Lógicamente, cuando vayamos a recoger la entrada, compraremos la ropa más baratilla, que hay rebajas.

- Por la ropa no oz preocupéiz- intervino de nuevo la niña. Ya oz he dicho que tengo que recoger laz cozaz, no ir a comprarlaz pero como no me escucháiz puez no oz habéiz enterado pazguataz. Loz he rezervado también por Internet, con tu tarjeta, Tazzy. Ah, por cierto, la clave del maletín ez 642002 o zea el día de tu cumpleañoz cuando cumplizte dieiocho años y Zergei y tú oz liazteiz. A ver zi cambiaz la clave porque erez tonta.

Esta vez fui yo quien tuve que contener a Tassy.... no sin antes carcajearme con más fuerza que ella, porque la niña había comprado ropa y complementos de marca, que por muy rebajados que estuviesen daban para tres entradas con sus tres cócteles correspondientes.



Continuará.....