domingo, 26 de febrero de 2012

La merienda de Natasha II





Cuando nuestra hermana Liz, aspirante a actriz, descubrió que se organizaba un casting para un programa de Disney, vio la oportunidad de cumplir su sueño. Evidentemente, a sus 30 años Liz no era idónea para el papel pero Natasha, con sus bucles dorados, ojos violeta y ese gracejo, era perfecta. Nuestra hermana cumplía su sueño, sí, pero a través de su hija, como hacen muchas de esas madres que llevan a los niños a castings para satisfacer sus deseos no cumplidos.

En fin, no polemizaré con el tema porque cada uno tiene su opinión y porque, a fin de cuentas, Liz es mi hermana, lo cual no quiere decir que apruebe todo lo que hace. Tassy y yo prometimos guardar el secreto, ya que si el padre de la criatura se enteraba, no habría casting y probablemente la niña acabaría en una academia militar, ya que Liz consiente demasiado al fruto de sus entrañas.

En este punto he de señalar que el hecho de que mi hermano paterno esté casado con mi hermana materna es a veces una ventaja y otras veces un inconveniente. Apoyo a mi hermana materna pero también me siento culpable mintiendo a mi hermano paterno. Las cosas serían más fáciles si Liz se hubiera casado con un petimetre al que todas pudiésemos criticar o si Dimitri se hubiera casado con la típica cuñada lagarta, pero así es mi familia... Estas situaciones me crean un estrés tremendo y cuando estoy estresada no me concentro en el trabajo, como más de lo normal y no puedo hacerme yo misma la manicura porque se me desvía la lima y se me sale el esmalte.

Tassy, muy comprensiva, decidió hacerse cargo de la situación cuando recibimos a Paz Guata Pringá  una clienta que quería descubrir el paradero de una amiga con la que jugó a la lotería primitiva. Dicha amiga, cuando vio que les había tocado el premio gordo, huyó con el dinero.

Normalmente, solemos recibir a los clientes en la sala de reuniones, preguntamos todos los detalles que se nos ocurren, solicitamos fotografías, emails, direcciones y, por supuesto, el cincuenta por ciento del pago por adelantado. En dicho pago se concentraba mi hermana cuando nuestra asistente becaria Wendy, que ejercía de secretaria porque nuestro eficiente Roberto estaba con gripe (afortunadamente, Juani también estaba griposa), irrumpió en la sala de reuniones sin llamar antes a la puerta. Mi hermana contuvo su enfado y, con respeto, corrección y diplomacia, me ocupé yo de excusar la falta de educación de nuestra asistente becaria, ya que la clienta se mostró lógicamente molesta.

-  ¿Pero no ves que estamos reunidas con una clienta, ceporra? ¡Fuera de aquí! ¡Que te vayas, te digo! Güera güeraaaaaaaaaaaaa güeraaaaaa (chasquido de lengua repetido), fus fus fusssssss. ¡Zape!

- No me voy- respondió una impertérrita Wendy- No me voy porque tenéis una llamada urgente. No es urgente, urgente, de modo que no os asustéis porque si digo urgente vais a pensar que es por algo malo. Bueno, malo sí que es pero no es algo malo que os incumba a vosotras ni a nadie de vuestra familia... Bueno, sí que os incumbe a vosotras y, como he dicho, no es urgente pero si apremiante, perentoria, inaplazable, impostergable, acuciante...

- Por favor, Wendy, déjate de juegos de palabras- Tassy suspiró y se levantó de su silla, agarrándome del brazo y obligándome a seguirla-. Discúlpenos Señora Guata, sólo será un minuto. Enseguida regresamos.

Tras cerrar la puerta, mi hermana nos condujo a la sala de espera y allí exigió a nuestra asistente-becaria que le explicara lo que sucedía, sin rodeos, divagaciones ni juegos de palabras.

- Acaba de llamar a la agencia un individuo con voz metálica, seguramente distorsionada mediante ordenador. Dice que tiene secuestrados al cantante, al compositor y a la bailaora, Trini la Trianera.

- ¡Pues mira qué bien!- añadí-, ya tiene el cuadro casi completo. Sólo le faltan los músicos y.... Mejor me callo.

- Sí, mona, mejor cállate, que no es momento para bromas- Tassy me lanzó una mirada asesina- A ver, Wendy, ¿qué más te ha dicho ese individuo? ¿Qué es lo que pretende?

- Lo tengo todo apuntado. Exige cincuenta mil euros de los cuales, cinco mil han de ser en billetes de quinientos, quince mil en billetes de doscientos, otros quince mil en billetes de cien, diez mil en billetes de cincuenta, dos mil en billetes de veinte y de los tres mil restantes, la mitad en billetes de diez y cinco y la otra mitad en monedas de dos euros. El secuestrador ha preguntado por vosotras, con una familiaridad muy extraña, como si os conociese. Al decirle yo que estabais ocupadas, me ha dicho que volverá a llamar. Y ha repetido varias veces que si no le dais lo que pide, les va a despeñar.

- ¿Ese se cree que somos el Banco de España? ¡Qué sagaz eres, Wendy! Eso de la familiaridad ha estado muy bien. ¿Ves? Ya vas aprendiendo de tus maestras. Danos algún dato, alguna ayuda que nos lleve hasta él. No podemos perder tiempo, no podemos permitir que los despeñe.

Como nuestra asistente-becaria interpreta todo muy literalmente, agarró su abrigo, salió de la agencia y diez minutos después regresó con la Vía Michelín y un perro. Tassy puso los ojos en blanco y me tapó la boca, ya que era imposible no soltar una carcajada. A mi hermana se le comenzó a dilatar la vena del cuello, por lo que decidí tomar el mando.

- Wendy, reina, Tassy quería decir que nos dijeras algo más de lo que has percibido mientras hablabas con el secuestrador. No sé... un acento extraño, ruido de fondo que nos pueda indicar dónde se encuentra... ¿Y de dónde has sacado a este perro?

- Se lo he robado a la de la floristería, Luego lo devuelvo. Es que los perros son muy útiles y este en especial me ha parecido un buen rastreador. Además, tiene mucho carácter y es fiel pero aguerrido, vamos que además de rastrear puede defenderos si os veis en peligro. Seguro que sería un buen perro policía.

- ¡Pero si es un Yorkshire!

- ¿Tienes algún problema con el tamaño, señorita miss universo, hija de papá creída y pija? Yo soy bajita pero muy eficiente.

Íbamos a iniciar una seria discusión cuando el teléfono de la agencia sonó. En esta ocasión, como psicóloga experta, Tassy decidió responder a la llamada para negociar con el secuestrador.Al escuchar la voz de mi hermana, el individuo comenzó a hablar en inglés y, al igual que había sucedido la vez anterior, enmascaraba su verdadera voz con un ordenador. Tassy supo cómo mantener el tipo. Primero dejó que el secuestrador enumerara nuevamente sus exigencias, que se incrementaron y que eran bastante extrañas: A los cincuenta mil euros se sumaron dos pizzas de pollo de Casa Camellas, refrescos, dos garrafas de agua, aperitivos variados, galletas de chocolate, leche, cacao, avellanas y azúcar. Después de que el individuo colgara el teléfono, repasamos las exigencias que mi hermana, toda seria y concentrada, había escrito.

- ¿No te parecen un poco absurdas estas exigencias?- Preguntó mi hermana.

-  ¿Un poco? Son las exigencias más absurdas que he visto en todo el tiempo que llevamos ejerciendo como detectives. Pero hay algo que me sorprende y me indigna.

- ¿El qué?

- Pues mira mona, no te lo tomes a mal, pero has sido tonta de remate. Apuntas todo lo que el secuestrador te pide, como fueras la encargada del super de la esquina ¿Y no le exiges nada a cambio?

- ¿Y qué quieres que le diga? ¿Que si prefiere pagar contrarreembolso o con tarjeta de crédito?

- No me refiero a eso. Me refiero a que cuando un secuestrador secuestra es a cambio de mantener con vida y después liberar al rehén o, en este caso, a los rehenes. Porque, vamos a ver, ¿De qué sirve que les deje con vida y no los despeñe si no les libera? ¿Les sigue manteniendo secuestrados al borde de un barranco y  continúa haciendo pedidos? ¿No te ha dicho tampoco dónde debemos hacer la entrega y cuánto tiempo nos da?

- Bueno, me ha dicho que lo quiere todo para mañana, entre las doce y las dos y que dejemos el dinero y todo lo demás en la boca del asno, que es un paraje de la sierra de Madrid.

- Aquí hay algo que no me cuadra, Tassy. Hace unos días, nuestra sobrina Natasha organizó un desorden público tras invitar al compositor y a la bailaora a merendar. Y todos sabemos que Natasha está enamorada del cantante desde que estaba en el vientre de su madre y Liz escuchaba todo el rato "Bulería". Que secuestren al cantante es lógico porque es muy conocido pero a los otros dos pobres... ¿No te parece extraño que sean justamente los amigos de Natasha?

- ¡Estás acusando a la niña de ser la secuestradora oficial!- Exclamó Tassy con los ojos abiertos como platos.- Pero si la enana está con su madre en un casting de Disney.

- El sitio perfecto para escapar y secuestrar. Con tanto niño suelto, Liz se hace un lío y seguramente Natasha ha huido, le ha robado a su madre el bolso y el PC portátil y ha ido a secuestrar a los secuestrados. Esta niña es muy obsesiva y probablemente los tenga en casa. Además, tú y yo sabemos que la niña no cecea cuando habla en inglés...

Lo de mi sobrina es algo difícil de explicar. A veces pienso que la niña tiene poderes porque sólo con mencionarla, suele aparecer. Después de exponer mis dudas, sonó el timbre. Wendy abrió la puerta y allí estaba Natasha.

- Zorprezaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

- ¿Y tú qué haces aquí?- inquirí- ¿No estabas con tu madre en un casting para un programa de Disney? ¿Has venido solita?

- Zi, he llamado a Radiotazzzzi.  Ez que mientraz ezperábamoz nueztro turno en el cazting, el cantante me envió un Guaza.

- ¿Un qué?

-  Guaza.

- Ahhh un Whatsapp.

- Ezo. Puez lo que oz decía, que me envió un Guaza pidiendo ayuda porque vozotraz zoiz detectivez.

- ¿Y qué decía el Whatsapp?

- Puez yo creo que le debieron quitar el móvil cuando eztaba ezcribiendo porque decía  "Natasha, el compositor, una bailaora muy simpática y yo estamos secuestrados. Nos tienen retenidos en un Seiscientos, en la carrretera de...." Y ahí ze cortó. ¿Qué oz parece?

- Que es muy curioso que cuando te da la gana pronuncies bien las eses y no cecees- respondió mi hermana- Ahora centrémonos en el asunto. El secuestrador tiene retenidos a los tres rehenes en un Seiscientos, por alguna carretera. Este secuestro cada vez me parece más cutre.... No sé, hay algo familiar en toda esta cutrez... Pero no caigo. Voy a pensar...

Tassy comenzó a caminar de un lado a otro mientras Wendy, Natasha y yo la observábamos sentadas en las sillas de la sala de espera. Después de recorrerse cien veces la sala, hacer unos cuantos ejercicios de Pilates y varias flexiones, se nos acercó jadeando, sudando y con una amplia sonrisa.

- ¡Ya lo tengo!  Ya decía yo que tanta cutrez me era familiar...Hace unos días Roberto me dijo que se había enterado de que Betty Guárrez, nuestra enemiga número uno, había salido nuevamente de la cárcel. Con lo obsesionada que está esa mujer con nosotras y lo vengativa y asquerosa que es, probablemente nos estuvo vigilando y estuvo presente cuando Natasha organizó la revuelta, la tarde de la merienda. Como se congregó mucha gente delante de nuestro edificio, la muy repugnante pasó desapercibida, espió y descubrió que la niña es amiga de Daniel Walters, de Trini la Trianera y seguramente se enteró de que nuestra Natasha mantiene contacto telefónico diario con el cantante. Betty Guárrez es muy envidiosa. Y también envidia a Natasha porque su hija Urraca es tan repulsiva como su madre y seguro que también está enamorada del cantante. Sólo a Betty se le ocurriría pedir dinero y la compra de la semana, mientras tiene retenidos a sus rehenes en un Seiscientos.

Wendy, Natasha y yo aplaudimos a Tassy por sus capacidades deductivas. Mi hermana nos lo agradeció con una reverencia y nos ordenó callar cuando comenzamos a silbar. Después abrió el turno de preguntas y la primera en levantar la mano fui yo.

- A ver. Sabemos que Betty está detrás de todo esto, que ha secuestrado a esos tres para pedir dinero y comida. ¿Pero cómo llegó hasta ellos?

- Buena pregunta- reconoció Tassy- Probablemente la muy repelente se acercó al compositor, haciéndose pasar por una fan o algo así. Como ese chico es tan noble, seguramente le dio su email, Betty se las ingenió para conseguir su dirección y le obligó a asistir a algún concierto. El compositor suele entrar en el camerino a saludar al cantante y Betty entró con él y con Trini, a la que también engañó haciéndola creer que iba a cumplir su sueño de que por fin tuviera un pase VIP. A solas con los tres, les durmió, como suele hacer y de alguna manera los secuestró.

- ¿Y cómo les encontraremos?- continué.- El Seiscientos es un coche muy antiguo que llama la atención y que no sé de dónde habrá sacado esa cerda. Podríamos avisar a la Guardia Civil porque precisamente, ese coche, como ya he dicho, llama la atención. Pero si hacemos eso, seguramente despeña a los rehenes, lo cual quiere decir que se encuentra en un sitio donde puede despeñar, como la carretera de Las Siete Revueltas, que lleva a la Boca del Asno, donde nos ha exigido que dejemos el dinero. ¡Vaya carretera más chunga! Fui con mi novio del mes de abril por allí y no pudimos parar para hacernos carantoñas hasta que no llegamos arriba.... Uy, yo sola me he respondido a la pregunta....

Los aplausos fueron dirigidos a mí en esta ocasión. Tassy se sentó donde yo estaba sentada y yo me levanté para agradecer los aplausos al estilo Lady Gaga. Después abrí el turno de preguntas y Natasha levantó la mano.

- Yo tengo una duda.

- Dime, Natasha.

- ¿De dónde vienen loz niñoz?


Media hora después de la pregunta no respondida Tassy, la niña y yo tomamos prestado a mi hermano Sergei su impecable BMW todoterreno y nos dirigimos al lugar donde sospechábamos que Betty mantenía retenidos a sus rehenes. Wendy se quedó en la oficina, cobrando lo estipulado a Paz Guata Pringá, que se había quedado dormida en la sala de reuniones.

A unos diez kilómetros de Navacerrada avistamos un Seiscientos blanco aparcado en un extremo de la carretera. Menos mal que era yo quien conducía y no Tassy, porque cuando conduce se pone de los nervios y pierde la compostura. Como no podíamos aparcar sin ser vistas, decidí en milésimas de segundo lo que debía hacer.... Aceleré todo lo que pude y cuando llegué a la altura del Seiscientos lo embestí, no sin antes desacelerar y pintarme los labios.

A pesar de desacelerar y frenar, la fuerza del BMW no es comparable con un Seisicientos. Sorprendimos a la repelente de Betty, sí. Pero calculé mal y el Seiscientos quedó colgando, suspendido en el vacío y sólo con una rueda y media en terreno firme. Los cuatro pasajeros comenzaron a gritar y se fueron a la parte trasera, para hacer contrapeso. Me sentí culpable cuando vi al cantante con la nariz pegada al cristal trasero, con mirada de pánico, como si fuese uno de esos muñecos ventosa que se pegan a las ventanillas.

- ¡Pero qué bruta eres!- me reprochó Tassy- Tendría que haber conducido yo.

- Si hubieras conducido tú, habríamos discutido con todos los conductores que se hubieran cruzado en nuestro camino y con lo cegata que estás, posiblemente a estas horas iríamos camino a Aranjuez.  Dejemos de discutir y bajemos las tres a rescatar a los rehenes. ¡Esperad! Voy a confeccionar un plan.... Natasha, busca en el maletero una cuerda con enganche para remolcar al vehículo. Tassy, tú te pones al volante, aceleras lo que puedas y das marcha atrás para tirar del coche. Yo me agazaparé detrás de ese pino y cuando el Seiscientos deje de estar colgando me abalanzaré hacia Betty, la quitaré el arma si es que lleva arma y la reduciré. Después Tassy llamará a la Guardia Civil y luego nos vamos todos al Mc Donalds ¿qué os parece?

- Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen- Exclamó la niña emocionada- Voy a comer un Happy Meal con Bizbi, el compo y la Triniiiiiiiiiiiiiii.

Mi plan, como siempre, salió según lo previsto. Cuando los tres rehenes estuvieron a salvo con Natasha, dentro de nuestro coche, me abalancé sobre Betty, me senté sobre su cuello y la estrangulé con mis muslos. Tassy me ayudó a reducir a Betty, que se revolvía como una lagartija.

- ¿Cómo les secuestraste repugnarte víbora envidiosa?- Grité.

- No fue difícil. Engañé al compositor, me aproveché de su bondad y de la inocencia de Trini, entré en el camerino, les dormí a los tres y les saqué por el ventanuco. Después les traje aquí y le quité el móvil al cantamañanas este para que no avisara a la repipi de vuestra sobrina.

- ¡A nuestra sobrina no la insultes!- Tassy, fuera de sí, le dio dos bofetones a Betty, la agarró de la mugrienta melena color mosca y la obligó a continuar con su confesión- Cuéntanos todo, desgraciada. Esta vez te has pasado. Vale que secuestres y robes pero a mi sobrina no la insulta nadie porque yo por mi sobrina ma-to.

- ¿Qué más queréis que os cuente? Ya os lo he contado todo.

- ¿Para qué querías el dinero?-prosiguió Tassy. ¿Para seguir delinquiendo?

- No. Para hacerme una operación de cirugía estética. ¿Habéis visto a la ex vicepresidenta del gobierno? Yo quiero un cambio radical...

- Un cambio radical ¿eh? Mira, repelente bicho, ni todo el dinero del mundo podría convertirte en alguien digno de mirar.

- Hablando de mirar... ¿Qué hace tu novio ahí mirándome con cara de lujuria?- Betty guiñó uno de sus legañosos ojos.

- ¿Qué?- Tassy y yo volvimos la cabeza incrédulas y Betty aprovechó nuestra distracción para salir corriendo, carretera abajo.

Os preguntaréis cómo dos detectives prestigiosas y expertas pudimos caer en semejante engaño. No hubiésemos picado si la individua hubiera utilizado otra excusa ¡Pero decir que Sergei la miraba con cara de lujuria! ¡A ella, con lo fea y cochina que es! Vamos, mi hermano no tiene tan mal gusto...

Mientras perdíamos el tiempo reprochándonos el hecho de haber caído en la estúpida trampa de Betty, el cantante y el compositor se bajaron del todoterreno y se acercaron a nosotras para ofrecernos su ayuda:

- ¿Vais a estar ahí discutiendo o vais a perseguir a la secuestradora?-preguntó el cantante.- Bueno, como nos habéis salvado la vida después de intentar matarnos os debo un favor por lo tanto, saldré corriendo yo detrás de ella. No creo que podáis correr mucho con esos tacones que lleváis.

- Yo también os ayudo- Agregó el compositor.

Los dos corrieron carretera abajo para intentar atrapar a Betty. Tassy y yo regresamos al coche y mi hermana se puso esta vez al volante, para emprender la ruta de vuelta y ayudar a los dos chicos, que como están tan en forma, corrían como guepardos.

Continuará..............
                                                             


lunes, 20 de febrero de 2012

La merienda de Natasha



Como regalo por sus buenas notas, nuestra hermana Liz decidió celebrarle una fiesta a nuestra sobrina Natasha. Aunque la niña tiene una mente privilegiada, últimamente se había descentrado un poco, quizá para llamar la atención. Fuera cual fuese el motivo, nuestra Natasha había suspendido varias asignaturas y por fin volvía a ser la misma.

Para motivarla y premiar su comportamiento, Liz organizó una merienda a la que acudimos todas las mujeres de la familia. Supuestamente, Natasha debía invitar a sus amiguitos pero como esta niña es a veces más adulta que nosotros, nos quedamos sorprendidas cuando la criatura apareció con un apuesto joven veinteañero, una simpática mujer con aspecto juvenil que debía ser unos treinta años mayor que nuestra sobrina y Gabriela, la vidente mallorquina que siempre nos sacaba los cuartos a cambio de ayudarnos ocasionalmente en algunos de nuestros casos detectivescos con su videncia,

- Zorprezaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa- Gritó Natasha cuando apareció por la puerta, franqueada por sus tres amigos.
- Hola, cielo, preséntanos a tus amigos- Propuso Liz con dulzura maternal.
- A ezta ya la conocéiz- dijo la niña apuntando a Gabriela- Y en cuanto a eztoz doz. Ezte chico ze llama Daniel Walters y ella es Trini Carmona. Ël ez el compozitor de la canción "La bolsa o la vida" y ella ez bailaora de flamenco.
-Ah, muy bien-concedió Liz- Me gusta que tengas amiguitos que se interesen por el arte...
- Liz, cielo, que sus amiguitos podrían ser sus padres- intervino Tassy- Esta niña necesita urgentemente terapia.

La madre de la niña ignoró el comentario de Tassy e invitó a sentarse a los amigos de Natasha. Gabriela sacó un enorme paquete en el que había dos ensaimadas mallorquinas.

- ¡Vaya, por una vez eres tú quien invita a algo!-Exclamó Tassy.
- Hoy estás más cínica de lo normal, ¿no?-replicó la vidente- Pues ten cuidadito o le digo a todo el mundo lo que he visto sobre tu futuro leyendo las lentejas.
- Bueno, bueno, que reine la calma-Liz tomó de nuevo el mando- Daniel, es un honor tenerte como invitado porque me encanta la canción "La bolsa o la vida", me gusta mucho más que la de "Ponte a la sombra o te vas a achicharrar".
- Gracias- Respondió el compositor con un cierto miedo que todas detectamos.
- Daniel, ¿tú estás aquí voluntariamente?- inquirí- Es que te noto temeroso y conociendo a mi sobrina, lo más probable es que seas su nueva víctima. Le gusta acosar a la gente, ¿sabes? No pasa nada porque lo digas, es bueno que la madre de la niña sepa lo que hace su hija.
- Buenoooo.... Lo cierto es que me he visto un poquitín obligado. Pero vamos, que estoy encantado de estar aquí.
- Natasha, ¿cuándo vas a dejar de acosar a las personas? Primero fue aquel periodista, Sergio. Después ese futbolista, luego ese otro futbolista, después Bisbal y ahora a este pobre muchacho. ¡Acumulas varias órdenes de alejamiento y yo estoy harta de ir a los juzgados!

Ante la reprimenda lógica de su madre, Natasha comenzó a berrear. Como suele ser habitual, la cría consiguió manipular a la autora de sus días con su chantaje emocional. Tassy se indignó porque, en su opinión, el padre de la niña debería enterarse de todo lo que hace su hija y enmendar el comportamiento de la pequeña, que realmente hace lo que le da la gana y consigue lo que quiere.

Ya más calmados, continuamos con la merienda. Natasha hipaba de angustia y sus ojos azules refulgían por el brillo de las lágrimas. Las mejillas, coloradas por el berrinche, contrastaban con sus bucles dorados, recogidos en dos moños al estilo fallera valenciana.

Como soy muy considerada y conciliadora, decidí romper la tensión del momento halagando al compositor. Me sé la canción de memoria ya que cada vez que llevo a Natasha al colegio, la niña me obliga a escucharla.

- Es una canción muy bonita y romántica la que has escrito. Me gusta la letra pero lo que más me gusta es el estribillo:


Porque en Betanzos, ay Carmiña.
Porque te encuentro siempre en cada esquina.
Porque me encierro entre candados.
Aunque no tenga comida o bebida..
Que he recorrido toa Galicia
Para escapar de tu pasión cansina
Que no he sabido aclarar quizás
¿Puedes dejarme de una vez en paz?
No te soporto más.

- Sí, es muy bonita- concedió Tassy- Habla del desamor, del dolor de querer a alguien que no te quiere, del sufrimiento que siente la persona que no puede responder a quien le ama, de un amor no correspondido de...
- ¿Tú eres tonta o qué?- interrumpió Alexia- Habla de un hombre que está harto de la tal Carmiña y que no puede más. Hija mía, estás tan acostumbrada a las estupideces de tu novio que ya no distingues lo romántico.

Se inició una nueva discusión entre Tassy y Alexia y, de nuevo, la niña volvió a berrear. Liz puso orden y estableció unas normas. Mientras todos escuchábamos, Gabriela le leía a Trini el futuro en las burbujas de la Coca Cola, detalle que no pasó desapercibido para Liz.

- Es la segunda vez que llora mi hija y no pienso permitir que haya una tercera. Porque yo por mi hija ma-to. ¿Vale? A ver, Trini, cuéntanos algo de ti. Veo que Gabriela y tú habéis hecho buenas migas.
- Pues yo soy bailaora, como ha dicho la niña. Mi nombre artístico es Trini la Trianera.
- Ah, ¿eres sevillana?- Preguntó Tassy.
- No, soy de Burgos. Actúo dos noches a la semana en Casa Patas, por si me queréis ver.
- ¡Cuánto arte hay por el norte!- exclamé.- Daniel con su morriña gallega dedicada a Carmiña y tú de Burgos.
- En realidad soy de Écija-respondió el compositor-Ya sabéis, "La sartén de Andalucía". Me inspiro cuando hace mucho calor.
- Yo soy mallorquina de Palma de Mallorca- agregó Gabriela.- Lo digo porque como aquí nadie es de donde parece pues que sepáis que soy originaria de allí y desde Jaume I....
- Sí, ya sabemos que eres nativa de la isla-interrumpí.-. Nos has contado mil veces que tus antepasados fueron los primeros pobladores. Por cierto, podrías hacer algo útil porque te has comido todos los churros y las dos ensaimadas que has traído. ¿Por qué no le lees el futuro al compositor?..... Te pagaremos después.
- Vale.
- ¡No! Eztoy harta de que habléiz entre vozotroz. Ezta ez mi fiezta- protestó la niña.- Como ziempre, zoiz tan envidiozaz y tan creídaz que queréiz todo el protagonizmo. Puez ahora me vengo, hala. Azí aprenderéiz todaz a rezpetarme como zer humano que zoy, aunque zea pequeña.

Esta amenaza, en boca de cualquier otra niña, nos habría hecho reír. Pero todos conocemos a Natasha, que además de ser maquiavélica cuando quiere a fin de cuentas es una Petrosky.... Y nunca hay que tomarse a broma la venganza de un/a Petrosky, aunque tenga siete años.

A pesar de nuestra cautela, la niña consiguió embaucarnos haciéndonos creer que quería jugar al escondite y que debíamos salir del apartamento de Liz y escondernos por la plaza de Oriente. Cuando nos dimos cuenta, Natasha había cerrado la puerta del edificio familiar por dentro y, asomada a la ventana del salón de su casa, megáfono  de mercadillo en mano, provocó una concentración de curiosos a la que se unieron varios indignados que no sabían por qué indignarse y deambulaban por allí. Cuando la niña vio que tenía suficiente público comenzó su mitin.

- Eztoy harta de que mi familia no me rezpete. Loz niñoz tenemoz derecho a zer ezcuchadoz y eztoy harta de ezta familia porque nadie me quiere y no lez importo un pimiento. Bueno, a mi padre zí, pero ez que me obliga a ver Intereconomía todaz laz nochez y yo zoy máz de izquierdaz.

Esto último provocó un abucheo entre los indignados, que se enfrentaron a un anciano de ideología contraria. En aquel momento reflexioné sobre lo absurdo de los dos bandos, las dos Españas... Yo soy así, me da por reflexionar en los momentos menos oportunos. O eso o discuto con Tassy.

Un nutrido grupo de personas entre las que nos encontrábamos mis hermanas, Daniel, Trini, Gabriela y yo, observábamos a la niña. Como a pesar de ser de clase alta somos muy campechanas y nos gusta congeniar con el populacho, hicimos lo que los demás, es decir, comer pipas y esperar a ver qué sucedía. Tassy hizo varias fotos muy monas y muy bien enmarcadas con su móvil y Alexia aprovechó para ligar con un indignado.

La niña siguió con su discurso y se fue congregando más gente, tanta que hasta vino un chino ofreciéndonos flores. Cuando más despistadas estábamos, aparecieron mis hermanos Dimitri y Sergei. El primero, padre de la niña. El segundo, padrino de la criatura.

- ¿Qué ocurre aquí?- Preguntó furioso Dimitri.
- Nada cariño, es que le he organizado una merienda a la niña y ha querido que juguemos a las movilizaciones anti-sistema.
- ¿Y tú se lo consientes? Creo que trabajo demasiado y que tendré que ocuparme personalmente de la educación de nuestra hija.
- Creo que es culpa tuya que la niña organice este jaleo. Te he dicho mil veces que la niña no puede ver Intereconomía. Claro, la hablas de política y mírala, ahora está protestando por los recortes.- Respondió Liz.
- ¿Protestando por los recortes? Pero si mi niña es de derechas, como su padre.
- La niña no es de nada porque es una niña... Bueno, es un poco rojilla pero forma parte de los genes Petrosky. Que tus antepasados fueron bolcheviques, Dimitri.
- Sergei, échame una mano- pidió el padre ofendido a mi otro hermano- Tú que sabes tratar con mujeres y que eres el ídolo de mi hija, convéncela para que pare.

Lamentablemente, Sergei no escuchó la petición de ayuda. Echó una mano, sí, pero a la cintura de Tassy. Como ambos son tan pasionales y tan poco considerados con los que les rodean, en medio del tumulto comenzaron a hacerse carantoñas. La aparición providencial de mi padre consiguió calmar los ánimos. Dos collejas bien dadas consiguieron que Sergei se olvidase por un momento de su testosterona.

- Arregla esto como te ha pedido tu hermano. Y luego quiero que todos nos reunamos en mi casa. Estas tonterías se van a acabar.- Ordenó papá.

Sergei se hizo cargo de la situación y comenzó a camelar a Natasha. No sé cómo lo hace pero es todo un encantador de serpientes con las mujeres, sean de la edad que sean. Y, como dijo Dimitri, es el ídolo de Natasha. Bueno, de Natasha, de todas sus pacientes y de las vecinas del barrio, incluyendo a Doña Merceditas, que tiene 95 años y le tira los tejos.

- Natasha, mi niña, deja ya ese micrófono de mercadillo, abre la puerta y termina con todo esto. Te prometo que te voy a organizar una fiesta en la que tú serás la protagonista. Ya sabes que todos te queremos mucho o, al menos, casi todos. Venga renacuaja... Mañana si quieres puedes venir conmigo a la consulta.
- Vale- gritó la niña a través del megáfono-. ¿La fiezta zerá con globoz y payazoz?
- Sí. Te haré una fiesta muy especial. La pagaremos entre Tassy y yo que yo soy tu padrino pero Tassy es tu madrina.
- ¿Por qué dije que sí cuando Liz me pidió ser madrina?- se lamentó Tassy- ¿Por qué? ¿Por qué?
- Tassy mona, pareces Mourinho con tanto por qué. Apechuga, cielo, apechuga.
- Ya verás cuando tú seas madrina, reina. Ya me lo dirás.
- Hay una coza máz que quiero antez de acabar con ezto. A ver zi oz vaiz a creer que zoy tan tonta de no dezperdiciar ezta oportunidad.
- ¿Qué quieres?- Preguntamos todos los que estábamos allí al mismo tiempo.
- Puez quiero que Daniel me cante la canción "La bolsa o la vida". Que me la dedique a mi zolita.
- ¡Pero si yo no canto, yo me limito a componer!- Exclamó el compositor.
- Pues afina la garganta, chato, porque si no cantas no entramos ninguno en el edificio y hace un frío tremendo.- Repliqué.

Las ciento veinticuatro almas que estábamos allí nos quedamos esperando a que el compositor se decidiera.  Finalmente lo hizo, cantó divinamente y se animó tanto con los aplausos que se arrancó por alegrías. Trini, muy flamenca, comenzó a zapatear y a mover los brazos con arte. Uno de los indignados, que llevaba una guitarra acompañó al artista y otro, con una caja, le dio un toque más flamenquito.

Con este cuadro flamenco terminó la última travesura de Natasha, que está castigada durante tres meses sin bici, sin chuches, sin libros de Pilar Urbano y sin ver partidos del Atleti... Y con otra orden de alejamiento.


domingo, 19 de febrero de 2012

Todos a una como Fuenteovejuna




Mientras viajábamos en avión hacia Praga para resolver un nuevo caso, me dediqué a reflexionar sobre las casualidades de la vida. A mi izquierda, mi hermana dormía como una bendita, con los auriculares de su Ipod puestos. Había encendido el cacharro cuando estábamos en el aire y se arropó con una mini manta que siempre suele llevar cada vez que viaja en avión, ya que las que proporcionan las líneas aéreas le producen una extraña erupción cutánea.

Cuando Tassy y yo encargamos los billetes de avión siempre hacemos lo mismo:

  1. Exigir a nuestros clientes que nos los paguen y si pueden ser en VIP o Business mejor.
  2. Elegir asientos de ventanilla (Tassy) y de pasillo (yo).
Como en este caso nuestro cliente, un adinerado banquero al que le habían robado un auténtico Van Gogh era bastante tacaño, nos tuvimos que conformar viajando en clase turista. Entre mi hermana y yo, se sentó un sujeto voluminoso, de carnes anchas y trémulas, papada considerable, cabello negro grasiento y nariz gibosa. Vamos, un hombre verdaderamente incómodo de mirar (soy muy buena persona y no me gusta llamarle a nadie feo). Antes de que el comandante nos ordenara apagar los dispositivos móviles, Tassy y yo nos fijamos en que aquel hombre levantó el brazo, como si su móvil fuera una antena con la que captar algo. Ambas pensamos que estaba buscando cobertura y no le dimos importancia.

Por alguna razón, aquel hombre me resultaba familiar. Puse en marcha mi prodigiosa memoria para ubicarle y, además de recordar la teoría de Darwin y de darle toda la razón, pronto encontré una conexión... Ese aroma a Barón Dandy mezclado con Nenuco era inconfundible...

Traté de avisar a mi hermana pero estaba completamente dormida. Tan dormida estaba que no se dio cuenta de que nuestra sobrina Natasha le había borrado todas las canciones del Ipod y le había llenado el aparato de canciones de los CantaJuegos. 

Un tripón enorme nos separaba, Tassy estaría probablemente soñando con El Burrito Pepe y sólo me quedaban dos horas para avisar a mi hermana de que, entre nosotras, con todo el descaro propio de los delincuentes más repelentes, se había sentado ni más ni menos que Germán Teka DiGorrino, un repugnante hacker que extorsionaba a sus víctimas a cambio de no difundir información confidencial. Conseguimos atraparle en mayo de 2010, pero como en este país la justicia es así, apenas estuvo un par de meses en prisión. Nada importó que sus víctimas hubieran sufrido miedo por ver su vida privada difundida en Internet o que hubieran tenido que ceder a los chantajes pagando. La justicia es ciega, a veces tan ciega que se da un mamporro o, lo que es peor, golpea a los inocentes.

Lo cierto es que me alegré de coincidir con Germán Teka. Le tenía ganas, muchas ganas. Él no nos reconoció porque cuando le atrapamos, Tassy y yo nos disfrazamos y nos hicimos pasar por marquesas cincuentonas que votaban al PSOE y le daban con frecuencia al Whisky.... Teka nos extorsionó, mordió el anzuelo y pudimos localizarle gracias a los conocimientos de nuestro secretario Roberto, grabar las conversaciones que mantuvo con sus víctimas, hacer varios vídeos, subirlos a YouTube con la banda sonora de "Tiburón" de fondo para que todo el mundo pudiera conocerle y llamar a la policía. Lo mejor, cuando te encuentras ante un ser mezquino es pagarle con su propia moneda... 

Sin embargo ahí estaba, tan pancho y orondo como siempre. Tuve que reprimirme para no agarrarle de la papada y hacerle la maniobra Petrosky. Respiré profundamente cinco o seis veces y decidí que Tassy era la mejor opción porque aunque parezca que es muy contenida y muy fina, cuando algo la irrita es muy pero que muy peligrosa... Y además tiene la virtud de conseguir que sus "torturas" o "venganzas" sean solapadas, inesperadas, largas e insufribles. Vamos, que a primera vista mi hermana parece la típica rubia sosa y elegante pero es mejor no hacerle ninguna faena.

El problema era comunicarme con ella. Probé de todo: Le tiré panchitos a la cara, le arrojé al regazo el libro de bolsillo que me compré en una tienda del aeropuerto, hice pelotas de papel con las hojas del libro de bolsillo y también se las arrojé, le puse el aire acondicionado a tope, le tiré la Coca Cola al rostro, aprovechando una turbulencia.... Nada. Finalmente, se me ocurrió que lo mejor era proponerle al gordo un cambio de asiento, así él estaría más cómodo y yo estaría junto a mi hermana. El muy repulsivo me lo agradeció y tuve que sonreír fingiendo ser tonta y guapa mientras me fijé en que repasaba una lista y sonreía maliciosamente. Estaba claro que había vuelto a las andadas y que antes de despegar había buscado contactos mediante Bluetooth para añadirlos a la lista que observaba con el deleite de un zorro a punto de comerse una gallina. Sacudí con fuerza  a Tassy y conseguí sacarla de su mundo onírico.

- ¿Se puede saber qué te pasa?- Gritó mi hermana cuando se despertó.
- Schhhhhhhhhhhhhhhhhhh baja la voz, que te oye todo el avión. ¡Y quítate los auriculares!
- ¿Se puede saber qué te pasa?- repitió Tassy, esta vez susurrando.- ¿Y por qué tengo el cabello pringoso y mi regazo está lleno de panchitos? 
- Me he intentado comunicar contigo pero estabas dormida como un tronco, guapa. Finalmente, he caído en la cuenta de que lo mejor era cambiarme de sitio.
- ¿Y no has podido caer en la cuenta antes? ¡Mira cómo me has puesto! 
- Vale, reconozco que no he estado muy acertada pero quería que te despertaras por un motivo urgente. Mira al hombre que tengo a mi derecha....

Tassy miró disimuladamente a Germán y por su gesto de indiferencia supuse que no posee una memoria tan privilegiada como la mía.

- ¿Qué le pasa? Yo le enviaría al endocrino inmediatamente pero....
- Huele, Tassy, huele... Olfatea y dime lo que sientes.
- ¿Me despiertas para que olfatee? ¿Estás aburrida y quieres burlarte de mi? Que no soy un perro Petra....
- Por favor Tassy, esto no es ninguna broma. Olfatea y recordarás inmediatamente a quien yo he recordado y ese ser que te vendrá a la memoria es este hombre.

Mi hermana hizo lo que le pedí. Tras recogerse el cabello dorado alargó su cuello de cisne, elevó la barbilla y sus fosas nasales se hincharon más que las de David Bisbal... Quince segundos más tarde, me miró fijamente, tras haber reconocido el inconfundible aroma de aquel malhechor.

- ¡Nenuco con Barón Dandy, filete de ternera con guarnición de patatas congeladas y refritas, vino barato y plátano de postre! ¡Es Germán Teka DiGorrino!
- ¡Caray, Tassy, eres muy buena olfateando! El muy repelente viaja tan tranquilo, quizá siga extorsionando gente porque es lo único que sabe hacer y para colmo apenas pagó por sus delitos. Fíjate, lleva un PC portátil y hace unos diez minutos le he visto cómo sonreía maliciosamente mientras repasaba una especie de lista llena de correos electrónicos... Probablemente ahora sus víctimas no se encuentren en España, seguramente son de varias nacionalidades y en eso se ampara, jugando con las leyes de cada país.
- Y probablemente, cuando ha levantado el brazo con el teléfono estaba buscando víctimas, porque la gente es tan pazguata que dejan el Bluetooth encendido....
- Eso es. Yo iba a lanzarme pero ya sabes que soy muy impetuosa. Tus venganzas siempre son más sutiles. 
- Tienes razón.... Y se me acaba de ocurrir una.

Mi hermana se levantó de su asiento, se dirigió hacia la cabina del comandante y apenas cinco minutos después se escuchó la voz de una azafata... que en realidad era Tassy.

"Señores pasajeros, les damos la bienvenida nuevamente al vuelo 53456782763 con destino Praga. Esperamos que disfruten del vuelo y esta que les habla les quería pedir un favor. Si observan atentamente el asiento 11B verán a una chica muy guapa. Es mi hermana Petra. Un aplauso para ella. Petra, saluda..."

Todos los pasajeros del avión comenzaron a aplaudirme sin saber por qué y saludé como Kate Middleton cuando se casó con el Príncipe William. Cuando los aplausos cesaron, volví a sentarme y Tassy continuó con su perorata.

"Y señores pasajeros, si observan el asiento 11C no podrán ver nada, ya que un hombre orondo lo rebasa. Este sujeto repelente, es un retorcido hacker que extorsiona a sus víctimas a cambio de no revelar intimidades. Ha estado en prisión durante un par de meses y sigue haciendo de las suyas. Como hace poco tiempo disfruté con mi novio Sergei de la representación de "Fuenteovejuna" se me ha ocurrido que quizás podrían ustedes hacer justicia. Lo haría yo misma o también podría hacerlo mi hermana, que es un poco bruta, pero prefiero que lo hagan ustedes ya que mucho me temo que antes de que nos ordenaran apagar los móviles, ha detectado los datos de muchos pasajeros a través del Bluetooth. Ustedes podrían ser sus próximas víctimas".

Los pasajeros reaccionaron inmediatamente. Un señor de Córdoba utilizó su corbata para maniatar a Teka. Un grupo de estudiantes consiguieron llevarle a la parte trasera del avión y me recordaron a los costaleros sevillanos (más que nada por el peso)  y una pareja de recién casados también colaboró. La chica, de aspecto monjil, sacó de su bolsa de mano unas esposas, un látigo, una cuerda marinera... 

- ¡Cómo engañan las apariencias!- Le dije a Tassy susurrando.
- Lo peor es que ha pasado el control- respondió mi hermana- Claro, con esa carita de monja engaña a cualquiera. Fíjate, cualquiera diría que se dedica a hacer yemas de Santa Teresa y mírala...
- Cómo somos las mujeres de criticonas, ¿no? ¿Qué nos importa a nosotras?
- Tienes razón...  Nosotras no somos de criticar... Pero los pantalones que lleva son horrendos. 
- Y ese color de pelo... En fin, creo que cuando lleguemos a Praga tendremos que devolver a este hombre a España o a saber dónde, porque delinquirá en varios países.
- Pues sí, reina. Tenemos doble trabajo porque debemos ocuparnos del nuevo caso. Oye por cierto, sé que la psicóloga soy yo pero es que he tenido un sueño muy extraño...
- ¿Has soñado otra vez con Rajoy?
- No... He soñado con un burrito que se llamaba Pepe. ¿Qué crees que significará?