jueves, 22 de marzo de 2012

Mi hermana Petra




No sé muy bien como comenzar a contaros cómo es Petra en realidad, ya que ella es la que siempre cuenta nuestras historias, su desparpajo es milenario en nuestra familia y estoy segura que todos creéis conocerla.
Petra es guapa, sexy, respondona y sobre todo muy extrovertida, por lo que suele llevar la voz cantante, ¿verdad que os suena? Esa es la imagen que Petra muestra al mundo, pero en realidad sólo es una máscara, la máscara que mi hermana se pone todos los días para salir a la calle y que no la hieran. Petra va de vampiresa y en realidad es una romantica empedernida, Petra va de ligona y en realidad esta enamorada de Jorge desde que tenía 15 años y no ha mirado a ningún otro chico desde entonces.

¿Os daís cuenta de lo que os digo?, Una cosa en la imagén que muestra y la otra lo que en realidad es, así que aquí os hago una lista de las cosas que distinguen a Petra:


  •  Odia madrugar y le encanta trasnochar
  •  Ronca como un jabalí
  •  Es una fan incondicional de las mini-faldas y los top ombligueros
  •  Tiene una colección de ositos de ceramíca
  •  Es fanatíca de los productos light
  •  Esta obsesionada con los productos de limpieza
  •  Le encantan los alimentos frescos y odía los prefabricados
  •  Cuando se enfanda es capaz de liarse a tortas con cualquiera
  •  Es amiga de sus amigos (aunque estos sean insoportables)
  •  Es leal a la familia hasta la medula
  •  Defiende sus ideales hasta el final aunque sepa que esta equivocada

Como veís Petra es genial, aunque a veces es dificil convivir con ella, sobre todo porque fue muy mimada cuando era pequeña y esta acostumbrada a salirse con la suya.

En una ocasión la invitaron a una fiesta y después de tomar al asalto mi armario, en el suyo no había nada que le gustara, termino poniendose una de las camisas favoritas de Sergei, que yo había guardado en mi armario después de recoger de la tintoreria. La camisa le había costado a Sergei un ojo de la cara, y para mi novio era una pieza insustituible de su fondo de armario. Petra no dudo en coger prestada la camisa ponerse unas mayas doradas y un gran cinturón y marcharse de marcha. Como podéis imaginar la fiesta termino en desgracia, alguién derramó sobre la pechera de la camisa blanca impecable de Sergei un cóctel de granadina, licor de fresa y menta. Cuando Petra llegó a casa no se le ocurrió otra cosa que echarle a la mancha, primero un quitamanchas, luego un producto de esos que burbujean cuando los pones sobre una mancha resistente y por último frotar el jabón Lagarto de toda la vida, no conforme con eso metió la camisa en la lavadora puso el programa de lavado a 90º y le añadio lejía (eso sí lejía para lavadoras) ya podéis imaginaros como terminó la camisa de Sergei.

Bueno pues Petra en vez de pedir disculpas a su hermano, terminó enfadandose con él porque me había mandado a mi a recoger la dichosa camisa.

Así es Petra, toda una personalidad y además se parece a Megan Fox, bueno en realidad Petra dice que es Megan Fox quien se parece a ella.
viernes, 16 de marzo de 2012

Álbum familiar

Resulta bonito y divertido abrir de vez en cuando el álbum familiar para ver cómo éramos y cómo hemos cambiado.

En mi familia tenemos la suerte de ser todos muy guapos porque hay muy buenos genes. Pero hay un mito que debo reconocer que es cierto: Los bebés feos acaban convirtiéndose en adultos atractivos y, al revés, bebés adorables se estropean cuando crecen. Bueno, hay excepciones, claro, porque la única que ha sido realmente guapa desde bebé ha sido Tassy.

En fin, a riesgo de que me estrangulen, os dejo las fotos de bebés de los miembros de mi familia. En su defensa (y en mi defensa, porque soy tan generosa que incluyo mi foto) diré que nuestro padre nunca ha sido un buen fotógrafo.

Sergei





















Tassy





















Yo

















Liz














Natasha
















Mijail
















Dimitri


















Alexia


miércoles, 14 de marzo de 2012

Cambio de cuerpos: La sorpresa final




Petra:

Mi ira fue en aumento cuando me enteré de que , probablemente, todos los hombres de mi familia sabían mi historia con Jorge. Que lo supiera Sergei era normal, porque Jorge es su mejor amigo. Papá se habría enterado gracias a su sagacidad y a su habilidad para enterarse de todo y aunque papá es muy discreto, probablemente utilizó a Dimitri como espía y éste, que es más vago que la chaqueta de un guardia, compartió las labores de espionaje con Mijail.

Por lo tanto, las ignorantes éramos las chicas, lo cual disminuiría un poco el enfado de Tassy por no haberle contado mis intimidades ya que como dice el refrán, "Mal de muchos, consuelo de tontos".

Después de discutir nuevamente, mi hermana propuso una tormenta de ideas. Había que solucionar el desaguisado y, puesto que ya no quedaba bizcocho, no sabíamos cómo volver a la normalidad. Aunque, claro, también teníamos varias dudas cuyas respuestas jamás sabríamos... ¿Si volvíamos a comer bizcocho volvería todo a la normalidad? ¿Empeorarían las cosas? ¿Llevaba el bizcocho yogur de limón?

Nos concentramos en buscar una solución y el silencio reinó en el apartamento de Sergei. Sólo se oían los aleteos de la niña, a la que dejé suelta. Cuando más concentrados estábamos escuchamos un sonido parecido a los que hacen las burbujas cuando explotan. ¡Plop! Todos dirigimos la mirada hacia el lugar de dónde provenía el ruido y, para nuestra sorpresa, el payaso se transformó en una bella mujer de cabellos largos y rojizos, con los ojos color miel. La desconocida debía rondar los 35 años más o menos e iba vestida con una túnica azul cielo, con un cinturón dorado que marcaba su estrecha cintura y unas sandalias muy monas.

- ¿Y tú quién eres?-Preguntó Tassy con toda naturalidad, como si la aparición repentina de aquella mujer fuese algo normal.
- Soy Ariadne, un hada. Tengo el don de la inmortalidad y he de adaptarme a los tiempos... Me conocéis como Gabriela...
- ¿La vidente?- Tassy dio un respingo, se levantó del sofá y se quedó mirando fijamente a la mujer.- No. Que no, que no puede ser. Gabriela es bajita,  tiene el cabello corto y fino, vamos que está casi calva la pobre y además, habla con acento mallorquín.
- Puedo cambiar mi aspecto cuando quiera- respondió Ariadne.- Ese es uno de mis muchos poderes. Durante todo este tiempo me habéis conocido con el aspecto de una payesa mallorquina pero este es mi aspecto real.
- ¡Y nos has cobrado siempre que has podido so lagarta!
- Ya te he dicho que he de adaptarme a los tiempos en los que vivo- prosiguió Ariadne sin levantar el tono de voz- Siempre ejerzo alguna profesión en la que pueda utilizar mis dones. Como comprenderás, el don de la videncia, la sanación y otros muchos no los he podido ejercer hasta que se abolió la Inquisición. Ahora vivo en el siglo XXI, trabajo como vidente, sí,. Y cobro todo lo que puedo porque de algo tengo que vivir. Pero pago mis impuestos porque me he dado de alta como autónoma. Os debo varias facturas, por cierto, así desgraváis.
- ¡Qué considerada!-espetó Tassy con sarcasmo.- Mira, ¿sabes lo que creo? Pues creo que eres amiga de Gabriela, que entre las dos nos estáis tomando el pelo y, vale, reconozco que lo que está sucediendo no es nada normal pero a saber qué habréis hecho. Bueno, me da igual. Yo quiero volver a mi cuerpo porque me echo de menos a mí misma.
- Y yo tengo mis necesidades. Que hace 36 horas que no echamos un casquete- Agregó Sergei.

Me fijé en el gesto de Tassy y no pude evitar emocionarme. ¡Qué mona soy cuando me enfado! Los ojos parecen más felinos, se me marcan los pómulos y las cejas tienen unas curvas perfectas. Lo bueno de estar en otro cuerpo que no es el tuyo es que te puedes ver bien porque el espejo es muy limitado.

Para romper la tensión, le pedí a Tassy que pusiera diversos gestos y ella también me pidió lo mismo a mí. Ambas nos fundimos en un caluroso abrazo cuando nos observamos la una a la otra y comprobamos que estamos buenísimas.

- ¡Qué guapas somos!- Exclamó Tassy.
- Siiiii- Respondí llorando de la emoción.
- Llora un poco más, Petra, me gusta cómo se me humedecen mis ojos violeta... Por cierto, perdóname por haber sido tan dura contigo. Te he juzgado sin saber lo que ocultabas y.... Debería estar enfadada contigo pero no puedo. Te quiero muchísimo. Y me alegro que Jorge y tú seáis pareja.
- Yo también te quiero mucho, Tass. Y siento haber sido tan egoísta y tan consentida. Es verdad que dependo mucho de ti y que soy superficial y...
- Petra, no sigas- Tassy me puso el dedo en los labios- Durante el trayecto a casa me he enterado de más cosas, gracias a Jorge. Sé que ayudas a Doña Merceditas pagándole la compra del super. Sé que lees libros de Paulo Coelho. Sé que nos admiras a Sergei y a mí. Sé que soy tu heredera universal en tu testamento si no tienes hijos... Y sé que para ti soy alguien muy importante. Deja ya de ir de chica mala y superficial, Petra. Eres tan guapa por dentro como por fuera y hoy he aprendido a admirarte. Porque las hermanas mayores también admiramos a las hermanas pequeñas y yo estoy orgullosa de ser tu hermana mayor.... Y siempre, siempre, siempre, te cuidaré.
- Y yo a ti, Tassy. Si dependo a veces de ti es porque me da miedo no tenerte y... Bueno, yo también te he juzgado mal. Siempre he pensado que eras muy contenida y demasiado romántica, aunque comprensiva y paciente, claro... Pero hoy me he dado cuenta de que eres pasional, que en realidad la romanticona soy yo....
- ¿Ah sí? ¿Y qué te ha llevado a dicha conclusión?
- Hakuna Matata.... ¿Te dice algo eso?

Tassy miró a Sergei, que escondió su rostro entre sus manos. Posiblemente tendrían una discusión porque mi hermano es bastante pazguato. Vamos, que si algún día se decidiera a robar una joya, le atraparían al instante porque sería capaz de colocarla a la vista de todo el mundo... Como su videoteca erótica.-temática.

Mi hermana y yo volvimos a abrazarnos y de repente sentimos una vibración extraña. Ambas cerramos los ojos y, cuando los abrimos, comprobamos que estábamos de nuevo en nuestros respectivos cuerpos.

- ¿Veis?- Ariadne se levantó del sofá y nos abrazó a ambas.- Habéis aprendido una importante lección y cuando la habéis aprendido todo ha vuelto a la normalidad...  De momento.
- ¿Qué quieres decir?- Inquirió Tassy con su cuerpo de Tassy y su cara de mala leche de Tassy.
- Pues veréis... Juré que jamás diría esto hasta que llegara el momento. Para hacerlo más fácil os regalé el bizcocho, más que nada para que os acostumbrarais a lo paranormal. Ya ha llegado el momento...
- ¿Nos vas a cobrar?
- No. Tassy hija, mira que eres pesada. Ha llegado el momento de contaros la historia de vuestra familia y de deciros que el matrimonio de Helena e Iván no fue fruto de un enchochamiento ni de un simple enamoramiento.

Ariadne se sentó en la alfombra, con las piernas cruzadas y comenzó a relatar la historia.

Hace muchos pero muchos, muchos, muchos años, antes de que la religión cristiana dominara el mundo, incluso antes de que existieran las civilizaciones que conocemos, se creía en otras cosas. Por aquel entonces, nada resultaba extraño. La magia, lo imposible, lo irreal, formaba parte del día a día porque precisamente lo irreal o lo que consideráis irreal fue lo que creo este mundo, con todos los seres que lo habitan. La energía ni se crea ni se destruye y por mucho que el tal Darwin ese se empeñe, no provenimos del mono... Bueno, quizá Zapatero. Pero en general, todos somos energía pura y esa energía nunca muere. La mayoría de los seres humanos se reencarnan, en este y en otros planos. Otras almas son inmortales y, para desempeñar sus obligaciones deciden quedarse aquí, cambiando de aspecto para no levantar sospechas. 


Brianna y Logan, eran almas gemelas. Por amor y por razones que ya os explicaré, ambos decidieron ser mortales y reencarnarse, fijando su reeencuentro en una vida concreta, cuando el mundo más necesitara su ayuda. Por eso, Helena se casó dos veces e Iván se quedó viudo.... Y se casaron. Sus respectivos hijos e hijas, sean Irinovich, Darcy o Petrosky, heredaron sus dones, pues ellos decidieron que, en el momento en el que se reencontraran, traspasarían dichos dones a su descendencia para así volver a otro plano cuando dejen este mundo.


Vosotros- Ariadne nos miró a todos menos a Jorge- Sois los receptores de los dones que poseían los herederos de las dos familias más poderosas. Sois, para que me entendáis, los príncipes, hijos de rey y reina. El rey, vuestro padre, transmitirá sus dones a sus hijos varones. La reina, vuestra madre, transmitirá sus dones a sus hijas. ¿No os parece mucha casualidad que Helena haya tenido cuatro hijas? 

- ¿Y qué pasa conmigo?- interrumpí.- Yo soy hija de los dos, igual que Alexia. Y la niña es hija de mi hermana y de mi hermano.
- La unión de los dos poderes salta una generación. Tú y Alexia, por muy hijas que seais de Iván, heredareis  los poderes femeninos. Natasha es el quinto elemento.
- ¿El quinto elemento?
- ¿Me dejas hablar?
- Vale, sigue..

Los poderes femeninos se basan en los cinco elementos. Las cuatro hijas de Helena o Brianna, dominan por este orden el elemento Tierra, Fuego, Aire y Agua. Los poderes masculinos provienen de los guerreros de luz. Al casarse Dimitri con Liz, la niña posee ambos dones, siendo el quinto elemento, es decir, el éter y siendo también guerrera de luz. ¿No os extraña que vuestra sobrina sea demasiado inteligente y madura para su edad? En fin, sé que esto cuesta aceptarlo pero os lo iré explicando poco a poco. Tassy y Petra han comenzando a aprender. La niña también. Y en cuanto a los chicos... Mijail es el único iniciado.

- ¿Y yo?- Preguntó Sergei enojado.
- Tú eres un poco más tocino y contigo tendré que echar horas.
- ¿Y cómo se ha iniciado Mijail?- Inquirí.

Ariadne dio chascó la lengua, como si ahuyentara a un perro. De pronto, apareció Mijail, sentado en uno de los sillones de Sergei, mostrando una amplia sonrisa. ¿Mijail era invisible? De no haberlo visto con nuestros propios ojos, seguramente habríamos llevado a la tal Ariadne al psiquiátrico de Colmenar... O peor aún, a casa de Juani, que vive en Colmenar.

Tassy iba a hacer una de sus preguntas sarcásticas pero Ariadne se le adelantó y, por lo que intuí, le leyó el pensamiento, cosa que a mi hermana no le sentó nada bien.

- La niña tiene que aprender a manejar sus poderes. De momento, sólo vuela. Pero como bien sabéis aparece cuando menos se la espera... Eso no es casualidad. Intuye que tenéis algún problema o que estáis de juerga.
- Zorprezaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa- Gritó Natasha.
- Os iré explicando uno a uno todo con más detalle pero antes he de confesaros algo y pediros perdón.
- Habla mujergreggggrggg, habla... - A Sergei le patinaba la erre porque mientras el hada contaba la historia, necesitó dos botellas de vodka para asumir lo que estaba oyendo.
- Bueno, quiero pediros perdón por haberos sacado tanto dinero. Ya os he dicho que emitiré facturas. Y en cuanto a la confesión... Soy hermana de Brianna y no soy un hada. De algún modo tenía que explicaros que soy inmortal. Eso quiere decir que soy vuestra tía energética y si sigo existiendo, si no me he ido es porque debo protegeros. De hecho, estoy harta de protegeros porque anda que no me dais disgustos. Y ya habéis comprobado que aparezco con la excusa de haber leído el futuro en los guisantes o en las burbujas de la coca cola.
- ¿Nos proteges?- Excamó Tassy abriendo los ojos de par en par.
- Si, hija, sí. ¿Por qué crees que tenéis tanta suerte? Siendo detectives, enfrentándoos a criminales, poniendo en riesgo vuestras vidas... ¿Quién creéis que os ayuda? ¿Los ángeles de la guarda? Bueno, ese es otro tema que hablaremos más adelante porque no me hablo con ellos, pedí una apuesta y... Vale, me tengo que ir.



martes, 13 de marzo de 2012

Cambio de cuerpos V





Petra:

Tras recuperarme del susto por ver a Natasha volando, le abrí la ventana a la niña y la dejé levitando en el techo del apartamento de Sergei. La pobre rebotaba en el techo, como uno de esos moscardones que se cuelan en las casas y que buscan la salida, yéndose hacia la luz. Es asombroso la capacidad que tienen los niños para no asombrarse ante lo paranormal. Natasha disfrutaba de su recién adquirido don y no le preocupaba el hecho de dicho don no pudiera ser explicado ni por Isaac Newton ni por Rubalcaba, experto en explicar lo inexplicable.

- Mira Tazzy eztoy volandoooo. Que bien azí puedo ir a loz conciertoz de Bizbal o volar a Italia para ver a Forlán o llamar a la ventana de Zergio.
- Natasha, ¡Baja ahora mismo!
- Ez que no zé bajar, zólo ze zubir.

Mientras la niña rebotaba una y otra vez en el techo me percaté de que la pobre criatura no sabía que yo no era Tassy... Si le decía la verdad podría traumatizarla.... Aunque bien pensado, si la niña no se extrañaba ante el hecho de poder volar tampoco le extrañaría que mi hermana y yo hubiéramos intercambiado cuerpos.

Con una fregona logré bajar a Natasha y cuando la tuve bien sujeta, le até un cordel que pasé por debajo de sus bracitos y que me até después a la muñeca, controlando la longitud. Así podría soltarla y agarrarla cuando quisiera, sin temor a que la niña se me fuera volando por el cielo de Madrid.

Con la niña  flotando como un globo, fui a nuestro apartamento, tal y como me indicó mi hermana. Mi objetivo era recuperar el bizcocho pero por lo visto llegué tarde... En la bandeja de metal decorada con gatitos que nos prestó la vidente sólo había miguitas... Ni siquiera estaba el papel de blonda.

Había llegado el momento de hablar con Natasha:

- Cielo, ¿tú has estado en nuestra casa?- Pregunté después de volver a tirar del cordel y sujetarla.
- Zi
- ¿Y has comido bizcocho?
- Zi
- ¿Y te lo has comido todo tú solita?
- No. Mijail eztaba haciendo de niñera y vino porque Gabriela le dijo que había conzeguido hacer un bizcocho muy ezponjozo. Como a Mijail le encanta intercambiar recetaz puez vinimoz loz doz y noz comimoz lo que quedaba.
- Ya veo... Natasha, tengo que decirte una cosa...
- ¿Qué?
- Este bizcocho es mágico, produce efectos secundarios paranormales en quien lo come. Por eso vuelas y por eso... por eso.... Yo no soy Tassy, soy Petra. Tu tía y yo discutimos y de repente no sé por qué, nos intercambiamos los cuerpos.
- Jooooo que chuloooooooooooo ¿Entoncez erez Petra en el cuerpo de Tazzy?
- Sí.
- Te prefiero en el cuerpo normal el de ziempre porque erez muy guapa pero Tazzy también ez guapa aunque no zé... Ya elegiré quién ez mi favorita porque ahora me he hecho un lío.
- Natasha, has dicho que Mijail también comió bizcocho ¿no?
- Zi.
- ¿Y no le has vuelto a ver? Porque siendo este bizcocho mágico pues...

Antes de que pudiera acabar la frase un sonido de bocina me asustó. Del susto se me soltó la niña, a la que pedí amablemente que aprovechara para limpiar la parte superior de los muebles de la cocina.

Mi susto fue mayor cuando me dirigí hacia mi habitación, que era el lugar de donde provenía el ruido. Allí me encontré un payaso horroroso, con peluca verde, narizón rojo, traje de cuadros y zapatos gigantes.

-¡¿Mijail?!


Tassy:


Cuando Petra me llamó para contarme los últimos acontecimientos paranormales, no quise aceptar la realidad o, mejor dicho, la irrealidad. Recordé entonces los libros de David Safier, en los que alguien se reencarna o comparte cuerpo y dicho recuerdo me hizo sonreír porque en Maldito Karma la protagonista se reencarnaba en una hormiga. De repente, esa imagen me hizo temblar porque me vino a la mente  la historia de nuestra tía-prima María de las Cruces, que murió por culpa de las hormigas. Bueno, lo cierto es que las pobrecitas hormigas no le hicieron nada, vamos, que iban a lo suyo y estaban muy organizadas. Pero María de las Cruces comenzó a aniquilarlas a todas con insecticida, siguiendo la larga hilera de bichos desde la cocina hasta donde supuestamente estaa el hormiguero. María de las Cruces pasaba las vacaciones estivales en una casa colgante de Cuenca y tan obsesionada estaba con matar a todas las hormigas que encontró su propio castigo porque el hormiguero estaba justo al borde del barranco... 

Al recordad a nuestra prima-tía un escalofrío recorrió mi cuerpo por lo que decidí pues centrarme en la discusión que manteníamos Sergei, Jorge y yo.

Cuando llegamos a casa de mi novio, cesaron las discusiones.  Petra, o sea, yo, estaba pálida como la cera. Algo lógico teniendo en cuenta que estaba sentada en el sofá junto a un payaso feísimo. Para colmo, sujetaba con la mano un cordel en cuyo extremo nuestra sobrina Natasha flotaba como un globo de helio.

- ¡Joder!-exclamó Sergei.- ¿Pero es que no hemos tenido suficiente con el cambio de cuerpos?
- Petra, ¿qué ha pasado?- Inquirí.
- Pues que Mijail estaba haciendo de niñera de Natasha. Ambos acudieron a nuestro piso, porque Gabriela intercambia recetas con Mijail y le comentó que nos había regalado un bizcocho buenísimo con un grado de esponjosidad difícil de conseguir. Mijail y la niña probaron el bizcocho y les gustó tanto que se comieron lo que quedaba.
- ¿Y por qué la niña vuela y Mijail es un payaso?- pregunté.- Vamos a ver, lo nuestro dentro de lo raro, puede ser lógico. Nos intercambiamos el cuerpo para vivir la una en la piel de la otra y así resolver nuestras diferencias y limpiar nuestro karma. Pero no entiendo qué motivos kármicos pueden llevar a una niña a volar y a transformar a un atractivo chef en un payaso de circo cutre... Si al menos le hubieran transformado en uno de esos equilibristas del Circo del Sol....

Mijail no se tomó bien mis palabras y protestó tocando la bocina varias veces. Natasha, como niña que es, me explicó que los payasos no hablan y que por eso el pobre estaba mudo. Me acerqué para consolarle pero el muy desagradecido me  mojó la cara con una de esas flores de broma que suelen llevar los payasos en la solapa, lo cual provocó las risas de todos excepto Petra, pues al fin y al cabo el rostro empapado, con la máscara de pestañas corrida era el suyo.

Tras las risas comenzamos todos a discutir. Petra discutió con Jorge por contarle a Sergei lo nuestro, quiero decir, lo suyo. Yo discutí con Sergei porque no me contó lo de Jorge y Petra. Después discutí con Petra por la misma razón, porque no me había contado lo suyo con Jorge. Jorge y Sergei discutieron porque el primero me había metido mano, creyendo que yo era Petra. Hasta la niña discutió con todos. El único que se mantuvo en silencio fue Mijail al que pedimos que tocara la bocina una vez para decir "No" y dos veces para decir "Sí".

Con tanto jaleo, llamamos la atención del resto de habitantes del edificio y, cuando menos lo esperábamos, Iván se presentó en casa de mi novio. Todos disimulamos como pudimos. Yo me senté al lado de Jorge, Petra al lado de Sergei, la niña se sentó entre las dos parejas (bien sujeta por Petra) y Mijail se apoltronó en el sillón.

- ¿Puedo saber por qué armáis tanto ruido?- Preguntó Iván enarcando una ceja.
- Estamos celebrando una fiesta- contestó Petra.- Es que hemos querido darle una sorpresa a Natasha por sus buenas notas.
- Ah, me parece bien. ¿Por eso tenéis un payaso?
- Sí- Respondimos todos unísono.
- Bueno pues pasadlo bien. Por lo que veo, Petra y Jorge se llevan muy bien... ¡Ya era hora de que confesarais lo vuestro! En fin, me voy, ya hablaremos de los términos de vuestra relación y la implicación en la familia. Ah, por cierto, ¿alguien ha visto a Mijail? Tendría que estar trabajando en el restaurante de Juan Bravo. Hoy lo tenemos lleno y no ha aparecido por allí.

Todos nos quedamos en silencio, aguantando una carcajada.

- ¿Se os ha comido la lengua el gato?- prosiguió Iván.- ¿Qué ocultáis? Algo raro está ocurriendo aquí y supongo que no me lo vais a contar... En realidad, lo mejor es que no me lo contéis porque a veces sois bastante inmaduros. Natasha es más adulta que vosotros...

Si algo caracteriza a Iván es su perspicacia y su inteligencia. Es muy hábil para sonsacar información y sabe quién es el sujeto débil a quien debe presionar o halagar para conseguir lo que quiere. No sé por qué Iván es empresario, pues posee un talento innato para la investigación y podría trabajar para la policía o para el NCIS. Al halagar a la niña, ésta contó todo con detalle. Menos mal que la historia era tan surrealista que mi padrastro se lo tomó a broma.

- Abuelooooooo que vuelooooooooo. Y Mijail ez ezte payazo. Y Petra y Tazzy ze han intercambiado loz cuerpoz. Y todo porque hemoz comido un bizcocho mágico que ha hecho Gabriela, la vidente.
- ¡Pero qué ingeniosa es mi nieta! Ven aquí, linda, que te voy a dar un beso y cincuenta euros por tus buenas notas. ¡Esta niña tiene talento!
- Petra agarró a la criatura en brazos y la llevó hasta su abuelo, es decir, mi padrastro y padre de los Petrosky. Afortunadamente, Iván no se extrañó de que Natasha no fuera por su propio pie e interpretó el gesto de Petra como un gesto de cariño hacia la supuesta homenajeada de la supuesta fiesta.


Cuando el peligro pasó, todos irrumpimos en una sonora carcajada. Mijail comenzó a tocar la bocina y la niña se soltó de Petra, rebotando en el techo y mostrando el billete de cincuenta euros. Las risas cesaron cuando mi hermana nos ordenó callar a todos.

- ¿Mi padre también sabe que Jorge y yo somos novios? Sergei, te la vas a cargar....
- Eso- Agregué al darme cuenta de que mi novio había contado lo de Petra y Jorge a su padre. Vamos, que probablemente todos lo sabían menos yo y Petra, que tampoco sabía que lo suyo era de dominio público.














miércoles, 7 de marzo de 2012

Cambio de cuerpos IV



Tassy

Con la llegada de Sergei de pronto me acordé del peliagudo bizcocho y pensé bueno no hay problema, en cuanto lleguemos a casa nos comemos otro trozo de bizcocho y cada una de nosotras volverá a la normalidad, es decir a nuestro propio cuerpo.

Mientras yo elucubraba mis ideas Sergei ponía a Jorge al día con lo sucedido y de reojo no pude evitar mirar y notar cómo el mejor amigo de mi novio palidecía y me miraba con cara de susto.

- Venga vámonos -me apresuró Sergei
- Ya, ya voy -No pude evitar sacudir mi melena (o era la melena de Petra) bueno no importaba ya que aunque yo era Tassy estaba metida en el escultural cuerpo de mi hermana y estaba dispuesta a sacarle provecho.

Petra

Intentando recuperarme tras ver a mi hermana de "dominatrix" me asomé al jardín de nuestra casa, necesitaba un poco de paz para calmar mis nervios y la naturaleza siempre me relaja. Estaba distraída mirando el arbol de falsa pimienta, cuando Natasha pasó volando y me dedico su palabra favorita "Zorprezaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa" no sé cómo ocurrió pero de pronto di con mis posaderas en el duro suelo, (mis posaderas, no las mias no, las de Tassy)

Tassy

Durante todo el trayecto en taxi hacía casa no preste la más mínima atención a la discusión de Sergei y Jorge, estaba concentrada en ver como solucionar nuestro cambio de cuerpo, así que por primera vez en toda la tarde hice lo más práctico llamé a Petra.

- Petra reina, ve a la cocina de nuestro apartamento y coge el bizcocho
- Tassy te juro que acabó de ver a la niña volando en el jardín de casa- Respondió mi hermana tartamudeando.
- ¿Queeee?
- Natasha está volando por todo el jardín. No sé si levita, si vuela o si hace ambas cosas. ¡Y se está comiendo mi perrito!
- El bizcocho ¡oh Dios! eso ha sido el bizcocho.

Le volví a repetir a Petra que fuera a nuestro apartamento a rescatar lo que quedaba del bizcocho, pero tuve un mal presentimiento....

Cambio de cuerpos III




Tassy:

Después de recorrerme tres tiendas de chinos que aún estaban abiertas, me hice con todo lo necesario para sentirme limpia. Quizá compre más de lo que realmente necesitaba pero es que estando en el cuerpo de Petra, comprendí que también me dejaba llevar por sus impulsos y su principal impulso, además de los bofetones, es comprar.

Me metí en el aseo de una cafetería cercana no sin antes pedir una tónica, porque me parece de muy mala educación entrar directamente al aseo. Ya resuelto el problema hormonal e higiénico y tras beberme la tónica de un trago, me dirigí a casa de Susi. Como esa chica me cae tan mal ni siquiera sé cuál es el piso en el que vive. Menos mal que un señor que iba a sacar a su perro me abrió la puerta del portal.

Os diré que Susi, a la que siempre llamo Sushi (no sé porqué) vive en una enorme torre de pisos en Moratalaz. No tengo nada contra Moratalaz porque las princesas de hoy en día no somos elitistas pero no me gustan ni un pelo las torres de pisos, sobre todo cuando no sé a dónde voy. Llamé a dos puertas en el primer piso. La primera vez no tuve suerte y no me abrió nadie. La segunda vez, una señora con rulos en el pelo y bata de guatiné me informó de que "Susana la marrana" como al parecer la conocían en el barrio, vivía en el octavo, puerta B. La buena señora también me contó todas las andanzas de "Susana la marrana" y me quiso invitar a una copita de anís, cosa que yo rechacé con mucha educación. Nos despedimos con dos besos y Herminia (que así se llamaba la vecina), me reprochó el hecho de tener tan malas amistades siendo yo tan mona y tan lista y mereciéndome un príncipe o un dentista.

Subí los siete pisos por las escaleras sin dejar de refunfuñar y hacerme decenas de preguntas. ¡Cuántas veces le he dicho a mi hermana que esa Susi es una pelandrusca! ¿Por qué Petra tiene amistades tan raras? Ni siquiera Alexia, que es una macarra temporal, tiene amigos tan cutres, por mucho que presuma de ello. En realidad, todos sus amigos son niños y niñas bien reconvertidos, como los ex ministros socialistas.

Para mi asombro, llegué al octavo sin jadear. ¡Vaya! ¡Mi hermana está en forma! Al plantarme frente a la puerta de Susi me extrañó no escuchar música. ¿No se suponía que celebraba una fiesta? En fin, con toda seguridad, Petra (o sea yo) sería el alma de la juerga y no empezaría el jolgorio hasta que mi hermana (yo) estuviera allí. Llamé al timbre tres veces y cuando la puerta se abrió no me dio tiempo a reaccionar... Un hombre muy atractivo me dio un beso de tornillo largo, profundo y apasionado. Las piernas me temblaron, un calambre recorrió todo mi cuerpo (bueno, el cuerpo de Petra) y sentí un gustirrinín muy extraño.

Aparté a aquel hombre porque me pareció que si seguía con el beso, de alguna manera le estaba siendo infiel a Sergei... Y cuando lo aparté mi sorpresa fue mayúscula.

- ¡Jorge! ¿Qué haces tú en el piso de Susi? ¿Por qué me has besado de esa manera? Se supone que nos odiamos mutuamente desde que...

A pesar de toda la angustia acumulada por el cambio de cuerpo y el rollo hormonal, tuve un momento de lucidez. Até cabos, sumé dos más dos, llamadlo como queráis pero llegué a una conclusión que me dejó helada: Mi hermana Petra y Jorge, el mejor amigo de mi novio, mantienen una relación secreta. En público fingen que no se soportan. En privado, a juzgar por la velada romántica que había preparado el chico (cena con velas, más velas situadas por todos sitios, pétalos de rosa esparcidos por el suelo, música de Kenny G), Petra y Jorge son la versión moderna de Romeo y Julieta... Sólo que en este caso las familias no son enemigas, porque los Petrosky adoptaron a Jorge como uno más de la familia... Los enemigos o, mejor dicho, los falsos enemigos son ellos ¡Y mi hermana, a la que creía una ligerilla nunca me ha contado que sigue siendo novia del hombre que la hizo mujer cuando ella tenía dieciséis y él veinticuatro! Susi era una celestina y los dos amantes se veían en aquel piso de Moratalaz...


Petra:

Sergei me consoló con un fuerte abrazo. El hecho de que otra persona supiera lo que estaba sucediendo me calmó lo suficiente como para dejar a un lado la confusión y pensar con la claridad que me caracteriza. En medio de esa claridad, en medio del aseo de un VIPS repleto de mujeres que protestaban por la presencia de un hombre allí y amenazaban con llamar al guardia de seguridad, yo lancé un grito tremendo porque me di cuenta de que Tassy iba a casa de Susi y allí... ¡Oh no! ¡Oh no! Nooooooooooooooooooooooo.

- ¿Qué te pasa ahora, Tassy, quiero decir Petra? ¡Vámonos de aquí antes de que nos detengan por escándalo púbico!
- Querrás decir público- Corregí.
- Público y púbico. ¿Has visto a esa progre naturista que iba sin depilar, con una camiseta que proclamaba no comer nada animal y  que no ha cerrado la puerta del aseo? Mira, soy ginecólogo y te puedo asegurar que jamás en toda mi carrera he visto semejante pelambrera.

Sergei me alzó como si yo tuviera el peso de una pluma, me subió a caballito como hacía cuando yo era una niña y ambos regresamos a casa o, mejor dicho, a su casa.

- Ya puedes bajar- Dijo mi hermano cuando entramos en su apartamento.- No has hablado en todo el trayecto y tú no eres de las que se callan durante mucho tiempo. Como soy muy considerado no te he dicho nada porque estabas inmersa en tus pensamientos pero mira, nena, traerte a caballito desde la Gran Vía, cargando contigo y con tu mega bolso  ha sido una tortura. Y a juzgar por cómo me clavabas las uñas, debes estar acojonada. Ayyy mis lumbares.
- Gracias Sergei- Me solté de su cuello, aterricé en el suelo con un saltito y me fui directa a su mueble bar.

Bebí todo el vodka que pude y descubrí que mi hermana tiene muy buen estómago y mucho aguante. En mi cuerpo, una botella entera de vodka habría causado estragos y no tardaría en cantar jotas aragonesas, sin poder pronunciar bien las erres. Pero en el cuerpo de Tassy, el alcohol fluía como el agua en las tuberías. De hecho, inmediatamente me entraron ganas de hacer pipí y todo lo que entró, salió.

- Petra, ¿estás bien?
- No, Sergei, no estoy nada bien. Verás he de confesarte otra cosa...
- Dispara. No, espera, que esta noche está siendo más estresante que el parto de los cuatrillizos Cerdá.- Mi hermano se bebió la mitad de otra botella de vodka y se sentó en el sofá, obligándome a mi a sentarme también.
- Pues verás. Yo, yo... Me dirigía a casa de Susi, pero allí no hay ninguna fiesta. Yo iba allí para, para... Para ver a alguien y...
- Para verte con Jorge ¿no?
- ¡¿Cómo lo sabes?!
- Jorge es mi mejor amigo. Sí, me sentí culpable cuando indirectamente me entrometí en vuestra relación. Tú eras menor de edad, él no supo aguantarse como hice yo con tu hermana, porque esperé a que Tassy, tú, Tassy, bueno tu cuerpo, tuviera dieciocho años. Le recriminé su falta de hombría y para no perder nuestra amistad él decidió romper contigo... Pero nunca ha dejado de estar enamorado de ti y tú de él. Cuando cumpliste dieciocho, Jorge y yo hablamos. Tú le odiabas y él fingía que te odiaba. No podía permitir que una bonita historia de amor se viera truncada, así que le animé a conquistarte y a que mantuvierais en secreto lo vuestro, hasta que ambos estuvieseis preparados para ser una pareja normal, cosa que por lo que veo todavía no habéis decidido...
- Es que nos mola mucho el rollo este de mantenerlo en secreto ¿sabes? Porque claro, si lo decimos toda la familia se alegrará y entraremos en el club de las parejitas aburridas, con la consiguiente presión por parte de los papás y los abuelos para que nos casemos, las comidas familiares, las cenas en parejas... No te ofendas, Sergei, pero Dimitri, Liz, Tassy y tú sois unos pringaos.
-¡Ya!-Mi hermano tosió exageradamente, como si estuviese aguantando una carcajada o se hubiese callado alguna respuesta ingeniosa.
- El problema es que nunca se lo he contado a Tassy...
- ¿No se lo has contado?
- No.
- ¡Pero si os contáis todo!
- Ya... Pero nunca se lo he dicho a nadie y pensaba que Jorge tampoco se lo había dicho a nadie...
- ¡Pues vaya lío! Yo he sido un caballero y nunca lo he comentado con  mi novia porque pensé que mi novia guardaba el secreto de su hermana favorita y lo respeté...

Me levanté del sofá y al más puro estilo Tassy comencé a caminar de un lado a otro para poner en orden mis ideas. Todo se iba complicando por momentos. Al parecer, mi hermano era más bien Gran Hermano porque lo sabía todo.

- Vamos a ver- exclamé mientras Sergei daba buena cuenta del vodka que aún quedaba en su botella- Si yo no le he contado nada a Tassy y tú tampoco... Pueden ocurrir dos cosas: Una, que Tassy esté de regreso a casa porque se ha encontrado en mi cuerpo y estará asustada. Dos: Que haya reaccionado como yo, con toda naturalidad dentro de lo sobrenatural y se haya plantado en casa de Susi y allí habrá descubierto todo.... Y estará muy enfadada porque tanto tú como yo no le hemos contado nada.
- Voy a buscarla inmediatamente- anunció Sergei poniéndose de pie-. Tú y yo sabemos que Tassy no acepta muy bien los engaños... A estas horas debería haber regresado y si no ha regresado es porque, por muy listas que seáis las dos, ambas sois tan idiotas como para estar la una en el cuerpo de la otra y seguir a vuestro rollo....
- Sergei
- Qué
- Las llaves que has cogido son las del cuarto de calderas, te has puesto la bata de médico y vas hacia el baño, no hacia la salida. Lo mejor será que tomes un taxi porque estás un pelín borracho. ¡Caray! La princesita tiene más saque que la familia Petrosky por lo que veo...


Tassy:

Después de aquel beso no supe qué decir. Jorge me tomó de la mano, me atrajo hacia si y comenzó a besuquearme el cuello mientras me susurraba palabras dulces al oído. Por supuesto, no iba a permitir que otro hombre me besara pero de momento no iba a decir la verdad porque quería descubrir el nivel de enamoramiento de los dos amantes y sí, quería cotillear y sonsacar toda la información posible. ¿Soy una arpía? Pensad lo que queráis.... En realidad soy una hermana mayor completamente cabreada porque se supone que mi hermana menor, a la que llevo protegiendo desde que vino al mundo, me oculta cosas importantes de su vida.

- Mi amor, cada día estás más guapa. ¡Ay Dios, cuánto te quiero! ¿Cenamos ya o tomamos el postre antes?
- Eehhh, mmmmm, mejor hablamos.
- ¿Hablar?
- Sí. Todas las parejas tienen que hablar.
- Petra, cariño, hablamos todas las madrugadas, cuando no hay moros en la costa. La factura de Budafone me ha dado un susto este mes.
- Ya. Cuando no hay moros en la costa... ¿Y por qué hacemos eso, Jorge?
- Pues porque a esas horas tu hermana está roncando como un jabalí. ¿Por qué preguntas lo que ya sabes? ¿Estás enfadada conmigo?
- No, no. Estoy enfadada con.... conmigo misma, eso. Con Petra Petrosky que soy yo, claro.
- Mi vida, te veo muy rara...
- Es que me ha venido la menstru
- Bueno.. No pasa nada.

Jorge comenzó a acariciarme la espalda y quiso darme otro beso. Cerró los ojos y, lentamente, fue acercando su rostro al mío. Con su mano izquierda acariciaba mi cuello... La verdad es que ante un tío bueno y romántico ninguna mujer podría resistirse pero por mucho que estuviera en el cuerpo de Petra yo seguía siendo Tassy, mi novio es Sergei y quería sonsacar más información.

- Se me ocurre un juego- Exclamé, con voz de pito, rompiendo todo el encanto del momento.
- ¿Un juego? Eso es más propio de tu hermana y Sergei ¿no?
- Pues sí y se lo pasan de miedo. Verás, hoy las hormonas me están afectando y estoy muy sensible. Cuéntame nuestra historia de amor, como si me estuvieras narrando una novela,  necesito escucharla de tus labios... Por favor. Es que he discutido con Tassy y necesito sentirme querida.
- Está bien... Cuando discutí con tu hermano me sentí fatal. No quería romper mi amistad con él y ser rechazado por los Petrosky, que acabarían enterándose de lo nuestro. Debí esperar y ser un hombre pero me provocabas tanto, eras ya tan sensual y al mismo tiempo tenías ese atrevimiento adolescente que no pude resistirme y lo siento mucho, muchísimo. Por eso te rechacé y comenzaste a odiarme mientras yo sufría por dentro porque para mí no ha habido nadie más. Cuando cumpliste los dieciocho, Sergei y yo hablamos. Tu hermano me dijo que sentía mucho haber truncado una historia de amor y fue él quién me animó a conquistarte de nuevo y, como sabes, me propuso que mantuviéramos en secreto lo nuestro.
- Lo que no entiendo es por qué nunca se lo he contado a Tassy. Le conté nuestros comienzos, ya sabes... Y Sergei le contó lo sucedido, la discusión contigo y todo eso. Durante todos estos años me he hecho pasar por una ligerilla insensata. Hasta mi familia piensa eso de mí. Me siento culpable por no haberle dicho nada a mi hermana...No sé por qué no se lo he confiado a ella, porque la cuento todo.
- Bueno, tú misma decidiste que eso era lo mejor ¿no?
- Pero ¿por qué? Tassy se habría alegrado muchísimo. Ella sólo desea mi bien y habría guardado el secreto, como lo hizo en su momento. Si yo fuera Tassy, me sentiría traicionada y ahora que lo pienso ¡Doblemente traicionada! Porque no sólo Petra me lo ha ocultado, también me lo ha ocultado mi señor novio, quiero decir, mi hermano...
- Petra, tu hermano es todo un caballero, te quiere mucho y es mi mejor amigo. No le culpes. Respecto a Tassy....- Jorge torció el gesto y eso no me gustó nada.
- ¿Qué? ¿Qué pasa conmigo, quiero decir con Tassy?
- Pues que debes dejar de tenerle tanto respeto, cielo. Sí, entiendo que es tu hermana mayor y que además de hermana es tu mejor amiga pero ese rollo de darla todo el protagonismo no me parece bien...
- ¿Que yo respeto a mi hermana y le doy protagonismo?
- Pues si. Tassy y Sergei son la pareja estrella de la familia porque Liz y Dimitri son muy aburridos. Entiendo que para ti sea difícil el hecho de que tus hermanas maternas y tus hermanos paternos estén liados y entiendo también que adores a Tassy y a Sergei pero... ¿No crees que ya ha llegado nuestro momento? Siempre estás a la sombra de tu hermana. Y además, no sé por qué piensas que formaremos parte del club de los pringaos... Ya sabes, las parejitas de la familia, aceptadas por los Petrosky y presionadas hasta que no están en el altar.
- ¿Que yo, que, que, que yo estoy a la sombra de mi hermana? ¿El club de los pringaos?

No supe qué decir. ¿De modo que Petra me había ocultado su historia de amor con Jorge porque nos admira tanto a Sergei y a mí que desea que seamos la pareja protagonista en todos los libros e historias sobre nuestras andanzas? ¿Petra es siempre la protagonista y habla en primera persona pero nos deja a nosotros el estrellato amoroso? La cabeza me daba vueltas. Y, conociendo a mi hermana (cosa que ya dudaba) me parecía más factible el hecho de no querer pertenecer al club de los pringaos que la historia de ceder el protagonismo.

Jorge se levantó, preparó dos Martinis y me dio uno. Cuando se sentó de nuevo a mi lado comenzó a acariciarme la rodilla izquierda. En aquel momento, mientras yo me atragantaba con la aceituna, el timbre de la puerta sonó. Todo el aire que me faltaba salió despedido junto con la aceituna cuando, en el umbral de la puerta, apareció Sergei.

- ¿Qué haces aquí?- Preguntó Jorge sorprendido.
- Vengo a buscar a mi novia, quiero decir, a mi hermana. En realidad vengo a buscaros a los dos porque tenemos un lío tremendo y hay que poner a estas dos a salvo antes de que se arme una gorda- Sergei me apuntó con el dedo.
- ¿Qué gorda?- Prosiguió Jorge.
- Es muy largo de explicar. Vayamos a mi apartamento y aclaremos las cosas.


¿Aclarar? O sea que Sergei sabía que Petra estaba en mi cuerpo y yo en el de Petra y no sólo sabía lo del cambio de cuerpos, también sabía lo mío con Jorge, quiero decir, lo de Petra con Jorge. Mi ira fue creciendo por momentos y como estaba metida en el cuerpo de mi hermana no me latía la vena del cuello pero sí que note una sensación extraña... Nuevo descubrimiento: Cuando mi hermana se enfada y no agrede con bofetones, su cuerpo protesta de diversas maneras. ¡¿Por qué tuve que beberme la gaseosa tónica de un trago?!



Petra:

Es curioso como se interpreta el paso del tiempo. Por ejemplo, si estás divirtiéndote el tiempo parece transcurrir muy deprisa pero si estás viendo una película de cine español, el tiempo parece alargarse. Y cuando estás preocupada por algo y la ansiedad te devora, los minutos se hacen horas y las horas se hacen siglos.

Estaba tan angustiada e impaciente que no sabía qué hacer para calmar mi ansiedad de modo que me preparé un perrito caliente y decidí ver una película. En la videoteca de Sergei encontré justo lo que necesitaba "El Rey León". Las pelis de Disney siempre son buenas cuando una está preocupada porque te hacen llorar y eso es bueno...

Desafortunadamente, las ganas de hincarle el diente al perrito y, más concretamente a la salchicha, se esfumaron cuando di al botón Play y en lugar de Simba y sus papás aparecieron dos extraños haciendo guarrerías. ¡Mi hermano había guardado una peli porno en la caja de una peli Disney! No, peor aún... ¡Mi hermano había guardado una peli porno en la caja de una peli Disney y los protagonistas de dicha película eran él y mi hermana!

No quería mirar e hice lo imposible por encontrar la tecla de Stop pero con estas cosas sucede lo mismo que con las películas de miedo.... No quieres ver pero sí quieres ver o sí quieres ver pero no quieres ver.  En fin, que te pueden los nervios y en lugar de presionar Stop le das a Reboninar o pones las escenas más rápidas... Os ahorraré los detalles escabrosos y escandalosos porque no soy tan sádica como para traumatizaros pero sí que os diré que la imagen que tenía de mi hermana cambió por completo cuando la vi con una peluca rubia, antifaz de leona  un corsé naranja de vinilo, botas altas con tacón de aguja y un látigo.... Nooooooo. ¡Y mi hermano Sergei esposado a la cama con un tanga de leopardo imitando al Rey León y gruñendo! Noooooooooooo ¡Y Tassy diciendo. "Ahora te vas a enterar de lo que vale un peine, Simba, ahora la reina leona soy yoooooooo"! Noooooooooooooo.

Apagué el televisor, tiré el perrito caliente por la ventana y me tapé la cara como si con ello pudiera borrar de mi mente lo que había visto. Ya es bastante desagradable aceptar el hecho de que tu hermana materna tenga relaciones íntimas con tu hermano paterno... Yo siempre me los he imaginado tipo "Love Story" muy románticos ellos y muy apasionados pero mojigatos o como los Amish, muy puritanos. Pues no. Su vida íntima es de lo más agitada, ella muy dominatrix, él muy sumiso.... Nooooooooooooooooooo.

Miré hacia la videoteca y me pregunté cuántas cajas de pelis Disney ocultarían escenas de todo tipo basadas en el título de la película. ¿"La bella y la bestia"? ¿"Aladino"? ¿"La sirenita"? ¿Y si todas las películas de la videoteca eran pelis protagonizadas por ellos, aunque no fueran de Disney? Miré la colección de películas de Almodóvar y no pude evitar gritar de nuevo Noooooooooooooooooooooooooo
























martes, 6 de marzo de 2012

Cambio de cuerpos II




Petra:

Salí corriendo de casa de mi hermano que me persiguió escaleras abajo y luego escaleras arriba. Por fin, en medio de tanta irrealidad, tuve la suficiente lucidez mental como para entrar de nuevo en su apartamento, coger mi bolso (el bolso de Tassy), bajar de nuevo las escaleras y correr lo más rápido que pude por la Plaza de Oriente. Nada me distinguía de los perros que a esas horas dejan sueltos sus dueños para que correteen por la zona ajardinada.

Enfilé la Calle Mayor desde su inicio y llegué hasta Sol, jadeando. Tomé aire y me corrí por la calle Preciados hasta llegar a Callao y desde allí giré a la izquierda bajando Gran Vía, hasta detenerme en el VIPS. Os preguntaréis por qué corrí tanto... ¡El imbécil de mi hermano creyó que yo (o sea, Tassy) estaba proponiéndole un jueguecito sexual e interpretó mi huida como un desafío! Como el VIPS de Gran Vía está siempre lleno de gente, me perdí entre la multitud que esperaba mesa, subí al cuarto de baño y me escondí. Dejé que transcurrieran unos diez minutos y del miedo, la confusión y la angustia pasé a la curiosidad.

Las hermanas nos conocemos bien, es decir, hay confianza. Nos vemos con o sin ropa, arregladas y recién levantadas pero siempre hay algunas dudas que nos asaltan. No estaba dispuesta a desperdiciar la oportunidad, de modo que esperé hasta que el cuarto de baño estuviera desierto, salí de mi cubil y me miré en el espejo. Frente, perfil izquierdo, perfil derecho, vuelta de ciento ochenta grados, salto, paso adelante, paso atrás...  Era realmente fascinante eso de estar en otro cuerpo y sentir las cosas de manera distinta. Me pellizqué, toqueteé todo lo que pude, bailé y salté para comprobar la flexibilidad de mi hermana... Y cuando más distraída estaba alguien me dio una palmadita en el trasero. Era Sergei y sus ojos destilaban más lujuria que los de Michael Douglas en "Instinto Básico".

- ¡Te pillé! Ven aquí, cabritilla mía. ¿Pero qué te sucede esta noche? ¿Te apetece jugar? Pues mira, estoy agotado porque corres como una gacela pero he de confesar que esto me pone muuuuuuuuucho. Ven aquí, nena...

Antes de que Sergei posara sus labios sobre los míos di dos bofetones. Ya era bastante traumático que mi hermano paterno estuviera liado con mi hermana materna... ¡Como pare encima besar a mi hermano, que lógicamente pensaba que tenía ante si a su novia!



Tassy:

El taxista debió pensar que estaba loca. De hecho, yo misma llegué a pensar que había perdido totalmente la cordura y que estaba sufriendo una alucinación hipnogógica. Seguramente, debido a un remordimiento no admitido conscientemente por haber sido tan dura con mi hermana. Sólo tenía que despertarme y tomarme una tila, un lingotazo de vodka o ambas cosas...

Me pellizqué la cara, me di varias bofetadas pero nada. Seguía estando en el cuerpo de Petra y todo era demasiado real como para ser una alucinación o un mal sueño. Porque vamos a ver, por muy desconocida que sea todavía la mente humana  para los científicos y los políticos, por muy desconocido que sea el subconsciente, en una alucinación todo es más onírico o fantástico y se basa en tus propios temores o fantasías. No ves a un rumano golpeando la ventanilla para que le compres pañuelos de papel ni vas en un taxi con la emisora de Radiolé a tope ni sientes que... ¡Mierda! Siempre le pasa lo mismo a mi hermana, cada mes... ¿Es que no sabe que las fechas cruciales se suelen apuntar en el calendario y que hay que ir preparada?

El taxista paró cuando llegamos a nuestro destino. Al ir a pagar hurgué en el mini bolso de Petra y me pregunté cómo podía llevar tantas cosas tan mal ordenadas y tan apiñadas ¡Y llevarlo todo en un bolso tan pequeño!. Tuve que sacar dos brillos de labios, máscara de pestañas, un paquete de chicles de sandía, maquillaje, un mini cepillo, un mini bote de perfume, las llaves de casa, el móvil, un peluche de Hello Kitty, más chicles, una barra de labios, un perfilador de ojos, unas canicas muy raras... Por fin di con su cartera, saqué un billete, pagué al taxista, volví a meter todo en el bolso y me encontré frente a la casa de Susi, donde se iba a celebrar la fiesta a la que estaba invitada mi hermana.

Lo primero que sentí al bajar del vehículo fue un frío tremendo. ¡Lógico! No se puede salir una noche de invierno con una minifalda super mini, un top ombliguero con la espalda al aire y unas sandalias. Al sentir cómo se me erizaba la piel, también experimenté cierta curiosidad. Miré las piernas de Petra (mis piernas) y me las acaricié, notando la tersura de la piel y la firmeza de los muslos. También me acaricié el vientre liso y jugueteé con mi cabellera negra y espesa. Siempre he envidiado la melena de Petra y era toda una gozada sentir peso en la espalda porque mi cabello es muy fino.

Cuando me estaba acariciando los labios carnosos, un chico poco agraciado y de mirada tímida, con pinta de pertenecer a las juventudes del PP se me acercó. Pensé que iba a preguntarme por la fiesta de Susi o por un cajero automático o el pin de la Blackberry o por una capilla abierta pero nooo. Su pregunta o, mejor dicho, su suposición, fue bien distinta:

- ¿Cuánto?
-¿Qué?
- Sí, ya sabes... ¿Cuánto te pagan? ¡Hay que ver cómo provocas, chica! ¿Te estás poniendo a tono con tanto toqueteo?  ¡Estás buenísima! ¿Vas a la fiesta de algún futbolista? Pues que sepas que yo tengo mucho dinero y que daría la herencia de papá a cambio de....

No le dejé continuar. Le di dos bofetones al más puro estilo Petra. Ya que estaba en su cuerpo, podía permitirme actuar como ella. El chico se fue avergonzado pero yo me sentí  tan humillada y furiosa que rematé la faena, para que el muy idiota tuviera su merecido:

- ¡Fuera de aquí!- Grité.- Vuelve con papá y reza el rosario tres veces. ¡So pervertido! ¡Falso! ¡Asqueroso! Mírate... Vas de chico decente y eres un bobalicón inexperto que no sabe juzgar ni tratar a las mujeres porque lo máximo a lo que has llegado es a fantasear con Megan Fox. ¡Fracasado! ¡Guarro! ¡Y quítate el jersey ese que llevas anudado al cuello, que ya no se lleva! Encima de imbécil y asqueroso es que no estás a la moda. ¡Que eso es de los ochenta! ¿Es que todos los pijos habéis perdido el sentido del tiempo? Este domingo en misa no te olvides de confesar tus pecados ¡Acosador!

Me quedé sumamente relajada después de descargar mi ira que era doble porque claro, no sólo me había confundido con una pilingui de altos vuelos a mí, también había insultado a mi hermana, porque yo estaba en su cuerpo... Y su cuerpo necesitaba buscar una farmacia de guardia lo más pronto posible... ¡Es que esta chica es exagerada hasta para hormonar!


Petra:

- ¿Se puede saber qué te pasa?- Preguntó Sergei acariciándose la cara. ¿Por qué me has abofeteado?
- Porqueee, ejem, porqueeee. Verás, esto es muy complicado de explicar y no me creerás porque es absolutamente surrealista y paranormal pero... Soy Petra, tu hermana.
- ¿Qué?
- Mira, no sé lo que ha pasado. Tassy y yo discutimos. Luego ambas cogimos un trozo del bizcocho kármico que nos regaló Gabriela, la vidente. Me quedé dormida en un taxi camino a casa de Susi y cuando desperté estaba tumbada en tu sofá. Como comprenderás, no pienso permitir que me toques....
- ¡¿Pero qué dices?! Mira, lo mejor es que vayamos a urgencias porque algo raro te pasa. ¿Te has dado algún golpe?
- Noooooo. Te estoy diciendo la verdad. Sé que es difícil de creer pero necesito que alguien me ayude.
- Sí, sí, cielo, en la clínica del Tornillo Suelto hay gente muy agradable que...
- ¡Que no, coño! ¡Que soy Petra! Te lo puedo demostrar.

Comencé a cantar la canción que Sergei se inventó cuando me caí de un árbol a los ocho años, un verano de los muchos que pasamos en el cortijo sevillano de nuestro abuelo. Ya por aquel entonces mi hermano tenía claro que quería ser médico y me curó las heridas. Recuerdo que Liz no estaba con nosotros porque pasaba esos días con su padre. Tassy acompañó a Dimitri  al pueblo a por tiritas, gasas, yodo... Mientras tanto, Mijail fue a avisar a nuestros padres y abuelos, que estaban en una romería.

Cuando estábamos solos, Sergei me lavó las heridas, esperando que llegaran los otros con el botiquín necesario, cosa que le irritó mucho porque siendo mi abuelo médico no teníamos allí nada para curar heridas. No me permitieron mirarme al espejo, pero yo sentí brotar sangre de la nariz y de la boca. Dos dientes se me movían y me dolía mucho la cabeza. Para colmo, tenía múltiples heridas y rasguños en brazos y piernas y no podía doblar el brazo derecho.. Sergei me dijo que tenía un brazo roto. El dolor era espantoso y yo sólo quería llorar pero mi hermano me dijo que los Petrosky debíamos de ser valientes y se inventó una canción que recuerdo palabra por palabra.

Soy una Petrosky
No le temo a nada
No temo al dolor
Soy privilegiada

Además de guapa
También soy muy valiente
lista, inteligente
buena y avispada

No le temo a nada
No le temo a nada
Y si viene el miedo
Como una ensaimada.


Cuando terminé de cantar, los ojos de Sergei se abrieron como platos. No supo qué decir y se sentó en el suelo del aseo, apoyado a la pared. Necesitaba unos minutos para procesar todo lo que estaba ocurriendo y yo me di cuenta de que con tanto correr, no me había parado a procesar lo que estaba ocurriendo, de modo que me senté junto a él. No nos importó que entraran mujeres y que se escandalizaran por ver a un hombre allí.

Cuando por fin ambos recobramos el valor y asumimos que lo irreal era real nos miramos a los ojos.

- Nunca te lo he dicho pero eres malísimo componiendo canciones.
- Por eso la recuerdas tan bien- contestó Sergei sonriendo- Ahora tenemos que hacer algo.
- Sí porque si yo estoy en el cuerpo de Tassy, seguramente Tassy está en el mío. Y mi cuerpo iba en un taxi en dirección a Boadilla para asistir a una fiesta.
- No me lo puedo creer.
- Ni yo, la verdad es que esto es paranormal.
- No, hija, no. Lo que es paranormal es que estando la una en el cuerpo de la otra NO OS HABÉIS LLAMADO POR TELÉFONO PARA VEROS Y SOLUCIONAR ESTO.

lunes, 5 de marzo de 2012

Cambio de cuerpos





Tassy:


Acudí puntual a mi cita con Yolanda. Me sorprendió que, ocho años sin vernos, sin saber nada la una de la otra y una de las componentes de mi grupo de amigas del Liceo Francés, quisiera retomar nuestra amistad.

Pronto me di cuenta de que Yolanda Alamerde no conocía el significado de la palabra amistad. Ya no era aquella chica risueña, gordita y narizona que fumaba a escondidas y con la que me emborraché por primera vez a los 16 años con una botella de Dom Perignon (yo también he tenido un pasado salvaje ). Lo que Yolanda pretendía era, como suelen hacer muchas ex compañeras de colegio, restregarme su maravillosa vida y cotillear sobre la mía.

He de decir que apenas la reconocí porque se había operado por completo. ¡Estaba guapa de verdad! Se había operado la nariz, tenía los pómulos más marcados, los labios más gruesos, carillas de porcelana en los dientes, dos tallas más de sujetador, la cintura marcada y los muslos torneados.

Durante la merienda, Yolanda no dejó de hablar de ella. Me contó que se había casado tras terminar la carrera de Derecho, que su esposo Luis Francisco O'Sea Telojuro era un importante directivo del banco Tudinero, que tenía un hijo de quince meses y estaba de nuevo embarazada, que su grupo de amigas lo conformaban importantes "Esposas de" cuya principal diversión consistía en organizar fiestas de bebés (el conocido Baby Shower norteamericano importado hasta el barrio de Salamanca).

Cuando me preguntó cómo me había ido a mí la vida, le conté que aún seguía siendo novia de Sergei, que mi hermana Petra y yo habíamos creado una agencia de detectives y teníamos mucho éxito y que, cuando no teníamos ningún caso que resolver, yo me dedicaba a lo que estudié y a la carrera en la que me gradué Cum Laude, es decir, a la Psicología.

Yolanda torció su nariz cuando escuchó mi historia y, de repente, no me pareció tan guapa. Me di cuenta de que le habían dejado la nariz un poco porcina, con unas fosas nasales amenazadoras que daban la sensación de succionarte en cualquier momento. Y los labios... ¡Madre mía! Cuando bebía té (no sé si por el calor del líquido), su boca se hinchaba. Comencé a pensar en esa teoría Freudiana que más o menos viene a decir que la envidia fálica se somatiza... ¿Serían los labios de Yolanda eréctiles porque envidiaba el falo de su marido?

- Mmmm no te enfades conmigo, Anny, pero deberías madurar- Espetó Yolanda mientras devoraba una pasta con mermelada.

- ¿Qué quieres decir? Tengo éxito en mi profesión, bueno, en mis profesiones, mantengo una relación estable y apasionada con un hombre maravilloso, vivo con mi hermana y ambas pagamos nuestros gastos. Bueno, yo más que mi hermana...

- Ya, ya. Pero ¿cuánto hace que sales con Sergei? ¿Siete años?

- Diez.

- ¡Pues muy mal! Ya deberíais haberos casado. Sergei es tan dulce... Se le nota que desea formar su propia familia. ¿No habéis hablado del tema?

¡Mierda! Se me había olvidado por completo que Yolanda era paciente de Sergei y que desde adolescente siempre estuvo enamorada de mi novio, poniendo en segundo lugar al hermano mayor de mi novio y en tercer lugar, al hermano pequeño de mi novio.

- ... Tassy, ya tienes veintiséis años, no eres una universitaria- Prosiguió la nariz de cerdo-. Me parece muy bien que vivas con tu hermana pero deja ya de jugar a los detectives y mira, si quieres ser psicóloga, pues lo eres, pero te juro que ser madre y esposa es la mayor satisfacción. Es lo que te hace sentir verdaderamente realizada. No necesitas trabajar. Sergei gana un buen sueldo. Eres una princesa, Anny, recuérdelo. Y las princesas tienen que tener una vida social...

- Yo ya me siento completamente realizada- contesté, mordiendo con furia un croissant.- Gano dinero por mi misma, viajo constantemente, ayudo a las personas que lo necesitan, llevo las riendas de mi vida, amo a un hombre que me ama y...

- Sí, sí, ya, ya, ya. Eso decís las solteras. Pero se te nota en la mirada que vives enamorada. Seguro que Sergei no te pide que te cases con él porque te ve como una hembra alfa, quizá por ese rollo de ser detective. ¡Ay Anny, no me lo puedo creer! Te has dejado influenciar por tu la loca de tu hermana. Petra.... ¡Qué nombre más horroroso le pusieron tus padres, por Dios! Siempre ha dominado tu vida, siempre te ha eclipsado y tú protegiéndola y pasando a un segundo plano. ¿No crees que ya es hora de que seas tú misma, Anny? Eres tan guapa y elegante... ¡Te mereces ser por fin princesa!

Desde que éramos adolescentes, Yolanda decidió llamarme Anny y no Tass, que fue el diminutivo que me puso mi hermana Petra cuando aprendió a hablar.  Yolanda decía que Anny era un diminutivo más bonito y elegante de Anastasia, más victoriano. Además de decidir mi diminutivo, también desarrolló unos celos enfermizos hacia  Petra. Unos celos que se transformaron en odio.

Puede que yo fuera quien estudió Psicología, pero Yolanda sabía cómo confundirme. Por una parte tenía razón. Siempre he sido muy protectora con mi hermana, que no sólo me eclipsa a mí cuando quiere. Petra es capaz de dejar a un país entero sin luz de día. Pero yo siempre he tenido claro cuál es mi papel. Sé que mi hermana pequeña me adora, que es fuerte e independiente pero débil e insensata, un diamante sin pulir. También es egoísta y se aprovecha de mí. Y ya es hora de que emprenda su vida y yo la mía. Además, siempre es ella la que cuenta nuestras historias y yo siempre acabo convirtiéndome en un personaje secundario. Y me deja de mala, borde, tacaña o estrecha... Ella tiene que ser siempre la reina del baile... ¡Pues se acabó! ¡Lectores, estoy aquí! Soy Anastasia Irinovich Aranda, princesa por parte de padre. ¡Y estoy hasta las narices de que me llamen Tassy! ¡Soy Anny..... O Annie o Anne o lo que me dé la gana!

Muy a mi pesar, tuve que darle la razón a Yolanda:

- Tienes razón Yoyó. Debo vivir mi propia vida y romper los lazos que me atan a mi hermana o, mejor dicho, que atan a mi hermana a mí. Sin darme cuenta, he creado una especie de cordón umbilical con Petra, un cordón umbilical del que mi hermana se alimenta, dejándome sin individualidad. Por cierto, ¿de dónde has sacado el término "hembra alfa"?

- Lo leí en un artículo de la revista Mujer Casada y Feliz. Decía que la especie humana avanza hacia la extinción porque hay un exceso de hembras alfa que repelen a los hombres. Bueno, Anny, me tengo que ir- Yolanda miró su Cartier de oro blanco y se aseguró de que yo lo viera también- He quedado con una amiga para ir a ver vestidos. La semana que viene tenemos una boda ¿sabes? A ver cuándo voy de tiendas para asistir a la tuya... Por cierto ¿por qué no venís Sergei y tú a cenar mañana a casa? No aceptaré un no por respuesta... ¿Qué me dices?

- Está bien

- Pues a las nueve os espero. Toma, aquí tienes mi dirección.

Yolanda me tendió una tarjeta muy cursi en la que ella y su marido se presentaban como Señores de O'Sea-Alamerde. Por un momento sentí envidia. Seguro que si Sergei y yo hiciéramos una tarjeta común quedaría más elegante: "Señores Petrosky-Irinovich" Probablemente quien leyera la tarjeta nos imaginaría como aristócratas rusos.

Mientras me comía un Brioche, me imaginé mi vida como Anny o Anne o Anastasia junto a Sergei. Lejos de mi hermanas, de mi sobrina, de los hermanos Petrosky. Sólo Sergei y yo, en algún elegante piso del barrio de Salamanca. Recibiríamos muchos amigos y tendríamos una vida social muy activa porque Sergei, al igual que el abuelo Santiago, tiene muy buenas amistades y es un médico muy prestigioso. Yo podría dedicarme a la psicología y crear mi propia fundación pero a diferencia de alguna Infanta, mi marido no sería un pelele aprovechado. Y en el salón, cuando todos entraran, verían los huevos rusos de mi familia en una vitrina de cristal... A la que no tendrían acceso mis cinco hijos, tres chicos y dos chicas. No. Mejor, cuatro chicos y una chica, que sería la niña de los ojos de su padre...

Regresé a la realidad y, por alguna razón, me sentí culpable por traicionar a mi hermana. Luego me reproché a mí misma el hecho de sentirme culpable y me di cuenta de que, nuevamente, Petra estaba alimentándose del cordón umbilical. Su influencia sobre mí era mayor de lo que pensaba. Decidí pues no pensar en nada y guardé la tarjeta de Yolanda en mi bolso... Entonces me di cuenta de algo: ¡La muy guarra no había pagado su parte de la cuenta!



Petra:


Cuando mi hermana llegó a casa la noté extraña. Caminaba más erguida de lo natural, con aire altanero. Ni siquiera me saludó y directamente, se fue a su habitación. Pensé que habría discutido con Sergei o que su cita con la odiosa Yolanda habría acabado en una pelea de gatas. Preocupada, fui a consolarla.

- ¿Qué tal con tu amiga?- Pregunté tras dejarme caer en su cama, haciendo rebotar las cinco revistas que se había comprado de camino a casa.

- Bien... ¿Es que nadie te ha enseñado a llamar a la puerta?

- Emmmm sí. Pero tú nunca llamas a la mía y yo no llamo a la tuya.

- Ya... Pues va siendo hora de que establezcamos unas normas, ¿no te parece?

- De acuerdo... ¿Desde cuándo lees la revista Mujer Casada y Feliz? ¿Y estas otras? Bodas de envidia, Madre y Esposa, Decora tu casa pija...

- Desde hoy, ¿Te supone algún problema?

- No.

- Vale...

- Voy a salir esta noche con mis amigas. Vamos a casa de Susi que organiza una fiesta con performances y  después haremos un After Hour ... No deja de llamarme el pesado de David, quizá le invitemos y, bueno, probablemente me retrase y llegue tarde a la agencia porque...

- Mira, Petra. Me importa un bledo lo que hagas o dejes de hacer esta noche. Es asunto tuyo y no me tienes que dar explicaciones. Pero te digo una cosa: Mañana te quiero en la agencia, como toda una profesional. ¿Me has entendido?

- ¿Se puede saber qué te ocurre, mona? ¿Tienes el mes? ¿Me haces ondas en el pelo?

- Tengo el mes, el año... En realidad tengo veintiséis años de los cuales, veinticuatro han estado centrados en ti. Tú, tú, siempre tú. Estoy cansada ¿sabes? Ahí fuera está la vida real y no me refiero a casos patéticos de robos de diamantes, cuadros o secuestros de cantantes, me refiero a la vida real y normal. La gente trabaja, paga sus impuestos, se casan, tienen hijos, forman familias... Puede que tú quieras seguir siendo una adolescente consentida con cuerpo de mujer pero yo ya estoy harta de tus payasadas. ¿Hasta cuándo voy a ser el personaje secundario que soporta estoicamente tus gracias? Quiero tener una vida propia, quiero ser yo, quiero tener una vida. Eres demasiado insensata y en nada te diferencias de la niña excepto por la edad. Creo que lo mejor es que vueles solita y mañana me iré a vivir con Sergei. ¡Tonta de mí! Vivo al lado de mi novio, que me adora y no tengo una vida de adulta, no. Vivo con mi hermanita, que se aprovecha de mí, que depende de mí y que vive una eterna adolescencia.  Una hermanita egoísta y sobrada de autoestima, mimada y con todo resuelto, que quiere siempre salirse con la suya y que se sale con la suya, eclipsando a todos, porque el mundo gira en torno a ella... Puedes llevar el estilo de vida que quieras. Acuéstate con todo Madrid, sal todas las noches, presume de ese cuerpo que Dios te ha dado... El día que madures, seré tu hermana pero, te lo advierto, ya no seré una figura materna. Para eso tienes madre.... Sé todo lo bruta que quieras, los demás tenemos modales y tú deberías tenerlos, ser una DAMA, pero para eso tendrías que aprender primero a ser MUJER. ¡Y hazte las ondas tú, coño! Ahora, si no te importa, quiero leer tranquila. Que te lo pases muy bien...  Yo duermo hoy en casa de Sergei.


Me fui de la habitación de mi hermana con el alma rota. Sus palabras habían sido muy duras pero eran ciertas. Tardé más de lo normal en maquillarme porque la máscara de pestañas se me corría por las lágrimas... ¿Por qué dicen que las máscaras de pestañas son Waterproof si es mentira? Mientras pensaba en las mentiras, la ira se apoderó de mí. ¿Quién se creía mi hermana que era para hablarme de esa manera? ¿Soy egoísta e inmadura?.  No. Amo la vida, quiero disfrutar de cada momento y es cierto que ella siempre me consuela y me soporta, como yo la consuelo cuando está triste.No hay peor ira que la que se produce cuando, tras una discusión, te das cuenta de que la otra persona tiene razón. Eso quiere decir que no puedes dirigir la ira hacia la otra persona, sino hacia ti misma.

No. No iba a permitirlo.Puede que la admire pero eso no le otorga la razón en todo.. Seguro que la asquerosa de Yolanda me había criticado... Pero tanto daba. Mi hermana no se deja influenciar así como así, tiene personalidad propia por lo que, seguramente, lo que le dijo esa frígida fea despertó en mi Tassy un volcán dormido que había entrado en erupción. Yolandita había pulsado la tecla roja que disparaba los misiles nucleares... Tassy llevaba años pensando lo que me acababa de decir y tras su reencuentro con esa asquerosa, había encontrado el apoyo y la fuerza para desahogarse.

Me sentí tan mal que decidí no salir e irme a dormir, llorar en silencio. Luego me reproché a mi misma mi debilidad. Si no salía, estaría comportándome como una niñata dependiente a la que su madre castradora ha rebajado y no pensaba concederle tanto poder a Tassy. ¿Por qué se comportaba de pronto con esa petulancia? Yo no era más que un estorbo, ¿Una bruta insensata? ¿Poco elegante?

Sólo era cuestión de tiempo que mi hermana me dejase las cosas claras pero, por otra parte, ¿por qué hacía tantas conjeturas sobre mí? Yo pensaba que me conocía bien. Es cierto que la admiro y en ella veo una figura maternal, como todas las hermanas pequeñas con sus hermanas mayores. Y, sí, tengo autoestima... Pero no quiero eclipsar a nadie, sólo pretendo vivir y dejar vivir. ¿Qué imagen tenía mi hermana de mí?

De repente me di cuenta de que éramos dos desconocidas o que en algún momento de nuestras vidas, decidimos callarnos todo lo que sentíamos.... esperando el final.


Tassy:

He de reconocer que fui dura con Petra, pero era necesario. Vive tanto en su mundo, está tan pagada de sí misma que no se da cuenta de que los demás también deseamos tener nuestro protagonismo. Si me dejaba llevar por el sentimiento de culpa, acabaría cediendo, como siempre. Y no. Ya era hora de cambiar. Por su bien y por el mío.

De repente me entró un hambre atroz y recordé la invitación de Yolanda para cenar. Llamé a Sergei, que estaba de guardia y cogí mis cosas para esperarle en su casa. De camino al salón pasé por la cocina y me encontré con el bizcocho que nos hizo Gabriela, la vidente. Decía que era un bizcocho mágico y que arreglaba karmas... Bah, una tontería más de mi hermana, que es una crédula. Cogí un buen trozo y me fui.



Petra:

Cuando terminé de arreglarme y maquillarme, mi hermana ya se había ido. Al pasar por la cocina para beber agua vi el enorme bizcocho que nos había regalado Gabriela y que decía que arreglaba karmas. Bah, una tontería más de la vidente, que es adicta a los libros de David Safier.

Al bizcocho le faltaba un buen trozo que seguramente había cogido mi hermana. ¡¿Quién era ahora la egoísta?! Cogí un pedazo grande para comérmelo en el taxi, de camino a casa de Susi,



Tassy:

Esperé a Sergei viendo la televisión y dando buena cuenta del bizcocho que, a decir verdad, estaba riquísimo. Tan pronto como el esponjoso dulce entró en mi estómago sentí un sopor tremendo, como si me hubieran inyectado anestesia. Mi último pensamiento antes de dormirme fue "Mataré a esa vidente narcotizadora",


Petra:

Mientras iba en el taxi saqué mi trozo de bizcocho del papel de aluminio y le metí un buen mordisco, teniendo cuidado con las migas, claro está. De pronto, comencé a sentir una somnolencia atroz, como si me hubieran drogado. Mi último pensamiento antes de dormirme fue "Esa repelente vidente ha conseguido drogarme cuando he hincado el diente"... "Uy, me ha salido una rima"....


Tassy:

¿Cuánto tiempo transcurrió? ¿Una hora? ¿Dos horas? Los párpados me pesaban y, de fondo, escuché flamenco, concretamente la emisora Radiolé. También sentí un traqueteo, como si estuviera en la parte trasera de un coche sin una suspensión decente. Cuando abrí los ojos me vi dentro de un taxi que apestaba a ambientador. Confusa y aturdida, miré por las ventanillas, miré hacia el espejo retrovisor, me toqué la cara.... ¡Estaba en el cuerpo de Petra!


Petra:

No sé cuánto tiempo estuve dormida o si ronqué. Pero el asiento trasero del taxi era tan cómodo que parecía estar tumbada en el sofá de cuero de mi hermano Sergei. Me pesaban los párpados y de fondo escuché la música de C.S.I Miami... Cuando abrí los ojos me vi tumbada en el sofá de mi hermano. Me levanté a toda prisa y, cuando iba a salir por la puerta, me topé con Sergei:

- Tassy, cielo, qué guapa estás esta noche. Tienes en los ojos un brillo diferente, no sé, debe ser por tu enfado... Ven, que te voy a dejar los ojos en blanco...

Horrorizada me fui al baño... ¡Estaba metida en el cuerpo de Tassy!