lunes, 20 de febrero de 2012

La merienda de Natasha



Como regalo por sus buenas notas, nuestra hermana Liz decidió celebrarle una fiesta a nuestra sobrina Natasha. Aunque la niña tiene una mente privilegiada, últimamente se había descentrado un poco, quizá para llamar la atención. Fuera cual fuese el motivo, nuestra Natasha había suspendido varias asignaturas y por fin volvía a ser la misma.

Para motivarla y premiar su comportamiento, Liz organizó una merienda a la que acudimos todas las mujeres de la familia. Supuestamente, Natasha debía invitar a sus amiguitos pero como esta niña es a veces más adulta que nosotros, nos quedamos sorprendidas cuando la criatura apareció con un apuesto joven veinteañero, una simpática mujer con aspecto juvenil que debía ser unos treinta años mayor que nuestra sobrina y Gabriela, la vidente mallorquina que siempre nos sacaba los cuartos a cambio de ayudarnos ocasionalmente en algunos de nuestros casos detectivescos con su videncia,

- Zorprezaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa- Gritó Natasha cuando apareció por la puerta, franqueada por sus tres amigos.
- Hola, cielo, preséntanos a tus amigos- Propuso Liz con dulzura maternal.
- A ezta ya la conocéiz- dijo la niña apuntando a Gabriela- Y en cuanto a eztoz doz. Ezte chico ze llama Daniel Walters y ella es Trini Carmona. Ël ez el compozitor de la canción "La bolsa o la vida" y ella ez bailaora de flamenco.
-Ah, muy bien-concedió Liz- Me gusta que tengas amiguitos que se interesen por el arte...
- Liz, cielo, que sus amiguitos podrían ser sus padres- intervino Tassy- Esta niña necesita urgentemente terapia.

La madre de la niña ignoró el comentario de Tassy e invitó a sentarse a los amigos de Natasha. Gabriela sacó un enorme paquete en el que había dos ensaimadas mallorquinas.

- ¡Vaya, por una vez eres tú quien invita a algo!-Exclamó Tassy.
- Hoy estás más cínica de lo normal, ¿no?-replicó la vidente- Pues ten cuidadito o le digo a todo el mundo lo que he visto sobre tu futuro leyendo las lentejas.
- Bueno, bueno, que reine la calma-Liz tomó de nuevo el mando- Daniel, es un honor tenerte como invitado porque me encanta la canción "La bolsa o la vida", me gusta mucho más que la de "Ponte a la sombra o te vas a achicharrar".
- Gracias- Respondió el compositor con un cierto miedo que todas detectamos.
- Daniel, ¿tú estás aquí voluntariamente?- inquirí- Es que te noto temeroso y conociendo a mi sobrina, lo más probable es que seas su nueva víctima. Le gusta acosar a la gente, ¿sabes? No pasa nada porque lo digas, es bueno que la madre de la niña sepa lo que hace su hija.
- Buenoooo.... Lo cierto es que me he visto un poquitín obligado. Pero vamos, que estoy encantado de estar aquí.
- Natasha, ¿cuándo vas a dejar de acosar a las personas? Primero fue aquel periodista, Sergio. Después ese futbolista, luego ese otro futbolista, después Bisbal y ahora a este pobre muchacho. ¡Acumulas varias órdenes de alejamiento y yo estoy harta de ir a los juzgados!

Ante la reprimenda lógica de su madre, Natasha comenzó a berrear. Como suele ser habitual, la cría consiguió manipular a la autora de sus días con su chantaje emocional. Tassy se indignó porque, en su opinión, el padre de la niña debería enterarse de todo lo que hace su hija y enmendar el comportamiento de la pequeña, que realmente hace lo que le da la gana y consigue lo que quiere.

Ya más calmados, continuamos con la merienda. Natasha hipaba de angustia y sus ojos azules refulgían por el brillo de las lágrimas. Las mejillas, coloradas por el berrinche, contrastaban con sus bucles dorados, recogidos en dos moños al estilo fallera valenciana.

Como soy muy considerada y conciliadora, decidí romper la tensión del momento halagando al compositor. Me sé la canción de memoria ya que cada vez que llevo a Natasha al colegio, la niña me obliga a escucharla.

- Es una canción muy bonita y romántica la que has escrito. Me gusta la letra pero lo que más me gusta es el estribillo:


Porque en Betanzos, ay Carmiña.
Porque te encuentro siempre en cada esquina.
Porque me encierro entre candados.
Aunque no tenga comida o bebida..
Que he recorrido toa Galicia
Para escapar de tu pasión cansina
Que no he sabido aclarar quizás
¿Puedes dejarme de una vez en paz?
No te soporto más.

- Sí, es muy bonita- concedió Tassy- Habla del desamor, del dolor de querer a alguien que no te quiere, del sufrimiento que siente la persona que no puede responder a quien le ama, de un amor no correspondido de...
- ¿Tú eres tonta o qué?- interrumpió Alexia- Habla de un hombre que está harto de la tal Carmiña y que no puede más. Hija mía, estás tan acostumbrada a las estupideces de tu novio que ya no distingues lo romántico.

Se inició una nueva discusión entre Tassy y Alexia y, de nuevo, la niña volvió a berrear. Liz puso orden y estableció unas normas. Mientras todos escuchábamos, Gabriela le leía a Trini el futuro en las burbujas de la Coca Cola, detalle que no pasó desapercibido para Liz.

- Es la segunda vez que llora mi hija y no pienso permitir que haya una tercera. Porque yo por mi hija ma-to. ¿Vale? A ver, Trini, cuéntanos algo de ti. Veo que Gabriela y tú habéis hecho buenas migas.
- Pues yo soy bailaora, como ha dicho la niña. Mi nombre artístico es Trini la Trianera.
- Ah, ¿eres sevillana?- Preguntó Tassy.
- No, soy de Burgos. Actúo dos noches a la semana en Casa Patas, por si me queréis ver.
- ¡Cuánto arte hay por el norte!- exclamé.- Daniel con su morriña gallega dedicada a Carmiña y tú de Burgos.
- En realidad soy de Écija-respondió el compositor-Ya sabéis, "La sartén de Andalucía". Me inspiro cuando hace mucho calor.
- Yo soy mallorquina de Palma de Mallorca- agregó Gabriela.- Lo digo porque como aquí nadie es de donde parece pues que sepáis que soy originaria de allí y desde Jaume I....
- Sí, ya sabemos que eres nativa de la isla-interrumpí.-. Nos has contado mil veces que tus antepasados fueron los primeros pobladores. Por cierto, podrías hacer algo útil porque te has comido todos los churros y las dos ensaimadas que has traído. ¿Por qué no le lees el futuro al compositor?..... Te pagaremos después.
- Vale.
- ¡No! Eztoy harta de que habléiz entre vozotroz. Ezta ez mi fiezta- protestó la niña.- Como ziempre, zoiz tan envidiozaz y tan creídaz que queréiz todo el protagonizmo. Puez ahora me vengo, hala. Azí aprenderéiz todaz a rezpetarme como zer humano que zoy, aunque zea pequeña.

Esta amenaza, en boca de cualquier otra niña, nos habría hecho reír. Pero todos conocemos a Natasha, que además de ser maquiavélica cuando quiere a fin de cuentas es una Petrosky.... Y nunca hay que tomarse a broma la venganza de un/a Petrosky, aunque tenga siete años.

A pesar de nuestra cautela, la niña consiguió embaucarnos haciéndonos creer que quería jugar al escondite y que debíamos salir del apartamento de Liz y escondernos por la plaza de Oriente. Cuando nos dimos cuenta, Natasha había cerrado la puerta del edificio familiar por dentro y, asomada a la ventana del salón de su casa, megáfono  de mercadillo en mano, provocó una concentración de curiosos a la que se unieron varios indignados que no sabían por qué indignarse y deambulaban por allí. Cuando la niña vio que tenía suficiente público comenzó su mitin.

- Eztoy harta de que mi familia no me rezpete. Loz niñoz tenemoz derecho a zer ezcuchadoz y eztoy harta de ezta familia porque nadie me quiere y no lez importo un pimiento. Bueno, a mi padre zí, pero ez que me obliga a ver Intereconomía todaz laz nochez y yo zoy máz de izquierdaz.

Esto último provocó un abucheo entre los indignados, que se enfrentaron a un anciano de ideología contraria. En aquel momento reflexioné sobre lo absurdo de los dos bandos, las dos Españas... Yo soy así, me da por reflexionar en los momentos menos oportunos. O eso o discuto con Tassy.

Un nutrido grupo de personas entre las que nos encontrábamos mis hermanas, Daniel, Trini, Gabriela y yo, observábamos a la niña. Como a pesar de ser de clase alta somos muy campechanas y nos gusta congeniar con el populacho, hicimos lo que los demás, es decir, comer pipas y esperar a ver qué sucedía. Tassy hizo varias fotos muy monas y muy bien enmarcadas con su móvil y Alexia aprovechó para ligar con un indignado.

La niña siguió con su discurso y se fue congregando más gente, tanta que hasta vino un chino ofreciéndonos flores. Cuando más despistadas estábamos, aparecieron mis hermanos Dimitri y Sergei. El primero, padre de la niña. El segundo, padrino de la criatura.

- ¿Qué ocurre aquí?- Preguntó furioso Dimitri.
- Nada cariño, es que le he organizado una merienda a la niña y ha querido que juguemos a las movilizaciones anti-sistema.
- ¿Y tú se lo consientes? Creo que trabajo demasiado y que tendré que ocuparme personalmente de la educación de nuestra hija.
- Creo que es culpa tuya que la niña organice este jaleo. Te he dicho mil veces que la niña no puede ver Intereconomía. Claro, la hablas de política y mírala, ahora está protestando por los recortes.- Respondió Liz.
- ¿Protestando por los recortes? Pero si mi niña es de derechas, como su padre.
- La niña no es de nada porque es una niña... Bueno, es un poco rojilla pero forma parte de los genes Petrosky. Que tus antepasados fueron bolcheviques, Dimitri.
- Sergei, échame una mano- pidió el padre ofendido a mi otro hermano- Tú que sabes tratar con mujeres y que eres el ídolo de mi hija, convéncela para que pare.

Lamentablemente, Sergei no escuchó la petición de ayuda. Echó una mano, sí, pero a la cintura de Tassy. Como ambos son tan pasionales y tan poco considerados con los que les rodean, en medio del tumulto comenzaron a hacerse carantoñas. La aparición providencial de mi padre consiguió calmar los ánimos. Dos collejas bien dadas consiguieron que Sergei se olvidase por un momento de su testosterona.

- Arregla esto como te ha pedido tu hermano. Y luego quiero que todos nos reunamos en mi casa. Estas tonterías se van a acabar.- Ordenó papá.

Sergei se hizo cargo de la situación y comenzó a camelar a Natasha. No sé cómo lo hace pero es todo un encantador de serpientes con las mujeres, sean de la edad que sean. Y, como dijo Dimitri, es el ídolo de Natasha. Bueno, de Natasha, de todas sus pacientes y de las vecinas del barrio, incluyendo a Doña Merceditas, que tiene 95 años y le tira los tejos.

- Natasha, mi niña, deja ya ese micrófono de mercadillo, abre la puerta y termina con todo esto. Te prometo que te voy a organizar una fiesta en la que tú serás la protagonista. Ya sabes que todos te queremos mucho o, al menos, casi todos. Venga renacuaja... Mañana si quieres puedes venir conmigo a la consulta.
- Vale- gritó la niña a través del megáfono-. ¿La fiezta zerá con globoz y payazoz?
- Sí. Te haré una fiesta muy especial. La pagaremos entre Tassy y yo que yo soy tu padrino pero Tassy es tu madrina.
- ¿Por qué dije que sí cuando Liz me pidió ser madrina?- se lamentó Tassy- ¿Por qué? ¿Por qué?
- Tassy mona, pareces Mourinho con tanto por qué. Apechuga, cielo, apechuga.
- Ya verás cuando tú seas madrina, reina. Ya me lo dirás.
- Hay una coza máz que quiero antez de acabar con ezto. A ver zi oz vaiz a creer que zoy tan tonta de no dezperdiciar ezta oportunidad.
- ¿Qué quieres?- Preguntamos todos los que estábamos allí al mismo tiempo.
- Puez quiero que Daniel me cante la canción "La bolsa o la vida". Que me la dedique a mi zolita.
- ¡Pero si yo no canto, yo me limito a componer!- Exclamó el compositor.
- Pues afina la garganta, chato, porque si no cantas no entramos ninguno en el edificio y hace un frío tremendo.- Repliqué.

Las ciento veinticuatro almas que estábamos allí nos quedamos esperando a que el compositor se decidiera.  Finalmente lo hizo, cantó divinamente y se animó tanto con los aplausos que se arrancó por alegrías. Trini, muy flamenca, comenzó a zapatear y a mover los brazos con arte. Uno de los indignados, que llevaba una guitarra acompañó al artista y otro, con una caja, le dio un toque más flamenquito.

Con este cuadro flamenco terminó la última travesura de Natasha, que está castigada durante tres meses sin bici, sin chuches, sin libros de Pilar Urbano y sin ver partidos del Atleti... Y con otra orden de alejamiento.


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