martes, 13 de marzo de 2012

Cambio de cuerpos V





Petra:

Tras recuperarme del susto por ver a Natasha volando, le abrí la ventana a la niña y la dejé levitando en el techo del apartamento de Sergei. La pobre rebotaba en el techo, como uno de esos moscardones que se cuelan en las casas y que buscan la salida, yéndose hacia la luz. Es asombroso la capacidad que tienen los niños para no asombrarse ante lo paranormal. Natasha disfrutaba de su recién adquirido don y no le preocupaba el hecho de dicho don no pudiera ser explicado ni por Isaac Newton ni por Rubalcaba, experto en explicar lo inexplicable.

- Mira Tazzy eztoy volandoooo. Que bien azí puedo ir a loz conciertoz de Bizbal o volar a Italia para ver a Forlán o llamar a la ventana de Zergio.
- Natasha, ¡Baja ahora mismo!
- Ez que no zé bajar, zólo ze zubir.

Mientras la niña rebotaba una y otra vez en el techo me percaté de que la pobre criatura no sabía que yo no era Tassy... Si le decía la verdad podría traumatizarla.... Aunque bien pensado, si la niña no se extrañaba ante el hecho de poder volar tampoco le extrañaría que mi hermana y yo hubiéramos intercambiado cuerpos.

Con una fregona logré bajar a Natasha y cuando la tuve bien sujeta, le até un cordel que pasé por debajo de sus bracitos y que me até después a la muñeca, controlando la longitud. Así podría soltarla y agarrarla cuando quisiera, sin temor a que la niña se me fuera volando por el cielo de Madrid.

Con la niña  flotando como un globo, fui a nuestro apartamento, tal y como me indicó mi hermana. Mi objetivo era recuperar el bizcocho pero por lo visto llegué tarde... En la bandeja de metal decorada con gatitos que nos prestó la vidente sólo había miguitas... Ni siquiera estaba el papel de blonda.

Había llegado el momento de hablar con Natasha:

- Cielo, ¿tú has estado en nuestra casa?- Pregunté después de volver a tirar del cordel y sujetarla.
- Zi
- ¿Y has comido bizcocho?
- Zi
- ¿Y te lo has comido todo tú solita?
- No. Mijail eztaba haciendo de niñera y vino porque Gabriela le dijo que había conzeguido hacer un bizcocho muy ezponjozo. Como a Mijail le encanta intercambiar recetaz puez vinimoz loz doz y noz comimoz lo que quedaba.
- Ya veo... Natasha, tengo que decirte una cosa...
- ¿Qué?
- Este bizcocho es mágico, produce efectos secundarios paranormales en quien lo come. Por eso vuelas y por eso... por eso.... Yo no soy Tassy, soy Petra. Tu tía y yo discutimos y de repente no sé por qué, nos intercambiamos los cuerpos.
- Jooooo que chuloooooooooooo ¿Entoncez erez Petra en el cuerpo de Tazzy?
- Sí.
- Te prefiero en el cuerpo normal el de ziempre porque erez muy guapa pero Tazzy también ez guapa aunque no zé... Ya elegiré quién ez mi favorita porque ahora me he hecho un lío.
- Natasha, has dicho que Mijail también comió bizcocho ¿no?
- Zi.
- ¿Y no le has vuelto a ver? Porque siendo este bizcocho mágico pues...

Antes de que pudiera acabar la frase un sonido de bocina me asustó. Del susto se me soltó la niña, a la que pedí amablemente que aprovechara para limpiar la parte superior de los muebles de la cocina.

Mi susto fue mayor cuando me dirigí hacia mi habitación, que era el lugar de donde provenía el ruido. Allí me encontré un payaso horroroso, con peluca verde, narizón rojo, traje de cuadros y zapatos gigantes.

-¡¿Mijail?!


Tassy:


Cuando Petra me llamó para contarme los últimos acontecimientos paranormales, no quise aceptar la realidad o, mejor dicho, la irrealidad. Recordé entonces los libros de David Safier, en los que alguien se reencarna o comparte cuerpo y dicho recuerdo me hizo sonreír porque en Maldito Karma la protagonista se reencarnaba en una hormiga. De repente, esa imagen me hizo temblar porque me vino a la mente  la historia de nuestra tía-prima María de las Cruces, que murió por culpa de las hormigas. Bueno, lo cierto es que las pobrecitas hormigas no le hicieron nada, vamos, que iban a lo suyo y estaban muy organizadas. Pero María de las Cruces comenzó a aniquilarlas a todas con insecticida, siguiendo la larga hilera de bichos desde la cocina hasta donde supuestamente estaa el hormiguero. María de las Cruces pasaba las vacaciones estivales en una casa colgante de Cuenca y tan obsesionada estaba con matar a todas las hormigas que encontró su propio castigo porque el hormiguero estaba justo al borde del barranco... 

Al recordad a nuestra prima-tía un escalofrío recorrió mi cuerpo por lo que decidí pues centrarme en la discusión que manteníamos Sergei, Jorge y yo.

Cuando llegamos a casa de mi novio, cesaron las discusiones.  Petra, o sea, yo, estaba pálida como la cera. Algo lógico teniendo en cuenta que estaba sentada en el sofá junto a un payaso feísimo. Para colmo, sujetaba con la mano un cordel en cuyo extremo nuestra sobrina Natasha flotaba como un globo de helio.

- ¡Joder!-exclamó Sergei.- ¿Pero es que no hemos tenido suficiente con el cambio de cuerpos?
- Petra, ¿qué ha pasado?- Inquirí.
- Pues que Mijail estaba haciendo de niñera de Natasha. Ambos acudieron a nuestro piso, porque Gabriela intercambia recetas con Mijail y le comentó que nos había regalado un bizcocho buenísimo con un grado de esponjosidad difícil de conseguir. Mijail y la niña probaron el bizcocho y les gustó tanto que se comieron lo que quedaba.
- ¿Y por qué la niña vuela y Mijail es un payaso?- pregunté.- Vamos a ver, lo nuestro dentro de lo raro, puede ser lógico. Nos intercambiamos el cuerpo para vivir la una en la piel de la otra y así resolver nuestras diferencias y limpiar nuestro karma. Pero no entiendo qué motivos kármicos pueden llevar a una niña a volar y a transformar a un atractivo chef en un payaso de circo cutre... Si al menos le hubieran transformado en uno de esos equilibristas del Circo del Sol....

Mijail no se tomó bien mis palabras y protestó tocando la bocina varias veces. Natasha, como niña que es, me explicó que los payasos no hablan y que por eso el pobre estaba mudo. Me acerqué para consolarle pero el muy desagradecido me  mojó la cara con una de esas flores de broma que suelen llevar los payasos en la solapa, lo cual provocó las risas de todos excepto Petra, pues al fin y al cabo el rostro empapado, con la máscara de pestañas corrida era el suyo.

Tras las risas comenzamos todos a discutir. Petra discutió con Jorge por contarle a Sergei lo nuestro, quiero decir, lo suyo. Yo discutí con Sergei porque no me contó lo de Jorge y Petra. Después discutí con Petra por la misma razón, porque no me había contado lo suyo con Jorge. Jorge y Sergei discutieron porque el primero me había metido mano, creyendo que yo era Petra. Hasta la niña discutió con todos. El único que se mantuvo en silencio fue Mijail al que pedimos que tocara la bocina una vez para decir "No" y dos veces para decir "Sí".

Con tanto jaleo, llamamos la atención del resto de habitantes del edificio y, cuando menos lo esperábamos, Iván se presentó en casa de mi novio. Todos disimulamos como pudimos. Yo me senté al lado de Jorge, Petra al lado de Sergei, la niña se sentó entre las dos parejas (bien sujeta por Petra) y Mijail se apoltronó en el sillón.

- ¿Puedo saber por qué armáis tanto ruido?- Preguntó Iván enarcando una ceja.
- Estamos celebrando una fiesta- contestó Petra.- Es que hemos querido darle una sorpresa a Natasha por sus buenas notas.
- Ah, me parece bien. ¿Por eso tenéis un payaso?
- Sí- Respondimos todos unísono.
- Bueno pues pasadlo bien. Por lo que veo, Petra y Jorge se llevan muy bien... ¡Ya era hora de que confesarais lo vuestro! En fin, me voy, ya hablaremos de los términos de vuestra relación y la implicación en la familia. Ah, por cierto, ¿alguien ha visto a Mijail? Tendría que estar trabajando en el restaurante de Juan Bravo. Hoy lo tenemos lleno y no ha aparecido por allí.

Todos nos quedamos en silencio, aguantando una carcajada.

- ¿Se os ha comido la lengua el gato?- prosiguió Iván.- ¿Qué ocultáis? Algo raro está ocurriendo aquí y supongo que no me lo vais a contar... En realidad, lo mejor es que no me lo contéis porque a veces sois bastante inmaduros. Natasha es más adulta que vosotros...

Si algo caracteriza a Iván es su perspicacia y su inteligencia. Es muy hábil para sonsacar información y sabe quién es el sujeto débil a quien debe presionar o halagar para conseguir lo que quiere. No sé por qué Iván es empresario, pues posee un talento innato para la investigación y podría trabajar para la policía o para el NCIS. Al halagar a la niña, ésta contó todo con detalle. Menos mal que la historia era tan surrealista que mi padrastro se lo tomó a broma.

- Abuelooooooo que vuelooooooooo. Y Mijail ez ezte payazo. Y Petra y Tazzy ze han intercambiado loz cuerpoz. Y todo porque hemoz comido un bizcocho mágico que ha hecho Gabriela, la vidente.
- ¡Pero qué ingeniosa es mi nieta! Ven aquí, linda, que te voy a dar un beso y cincuenta euros por tus buenas notas. ¡Esta niña tiene talento!
- Petra agarró a la criatura en brazos y la llevó hasta su abuelo, es decir, mi padrastro y padre de los Petrosky. Afortunadamente, Iván no se extrañó de que Natasha no fuera por su propio pie e interpretó el gesto de Petra como un gesto de cariño hacia la supuesta homenajeada de la supuesta fiesta.


Cuando el peligro pasó, todos irrumpimos en una sonora carcajada. Mijail comenzó a tocar la bocina y la niña se soltó de Petra, rebotando en el techo y mostrando el billete de cincuenta euros. Las risas cesaron cuando mi hermana nos ordenó callar a todos.

- ¿Mi padre también sabe que Jorge y yo somos novios? Sergei, te la vas a cargar....
- Eso- Agregué al darme cuenta de que mi novio había contado lo de Petra y Jorge a su padre. Vamos, que probablemente todos lo sabían menos yo y Petra, que tampoco sabía que lo suyo era de dominio público.














1 comentarios:

Catalana y Madrileño dijo...

jajajajjaja q familia dios!!