lunes, 11 de septiembre de 2017
El fin de un ciclo
Tassy salió a la calle, caminó hacia la Plaza de Oriente y se sentó en un banco. Miró en derredor y pensó cuánto había cambiado todo desde que ella y Petra eran pequeñas. El quiosco en el que compraban cromos y chucherías ya no existía. Tampoco existían las tiendas de siempre; ahora todo estaba pensado para los turistas... y la calle donde tomaban el bus desapareció hace años, porque fue adoquinada, para esplendor turístico de la capital de un país que dependen del sector servicios.
Todo había cambiado. Por un momento, cerró los ojos y recordó las novelas que leía durante su infancia. Quizá si cerraba fuerte los ojos y pedía un deseo.... quizá volvería al pasado. Porque ese era su único deseo. Claro que no existirían sus hijos ni sus sobrinos, pero Petra... Petra volvería a tener la vitalidad de siempre.
Y es que Petra era la única que ocupaba sus pensamientos.
Sergei se sentó al lado de Tassy en el banco. Le puso una mano en el hombro y sin pretenderlo, Tassy abrazó a su marido y ambos rompieron a llorar. Sin duda, por vez primera aquel abrazo fue el más amargo entre ambos y a juzgar por las circunstancias, no sería el último.
- ¿Qué voy a hacer Sergei? ¿Qué hago? ¿Qué debo pensar? ¿Por qué? ¿Por qué ella? Sois un montón de médicos y no podéis hacer nada... Nada. Nadie se dio cuenta. ¡Vaya mierda de médicos!
Tassy golpeó a Sergei, pero éste volvió a agarrarla con fuerza y a calmarla como si fuese una niña pequeña.
- Esto es lo peor que le puede suceder a un médico... Pero aún es peor siendo hermano. Yo... me siento culpable porque... no me di cuenta. Y Jorge está destrozado. Tengo tantas cosas que decir que...
Tassy le puso el dedo en los labios.
- Ambos tenemos muchas cosas que decirle a nuestra hermana... Antes de que sea demasiado tarde.
- Sí. Nuestra hermana. Tozuda, descarada, insolente, caradura, pícara, inocente, cotilla, siempre pegada a nosotros, ¿te acuerdas?
-Sí. Parecíamos sus padres- respondió Tassy con la voz quebrada- ¡Y cómo la utilizábamos cuando nos enfadábamos! ¿Y recuerdas cuando nos escapábamos de ella? Siempre sabía dónde nos habíamos ido, la muy pilla, pero no quería molestarnos. Eso es algo que siempre me ha intrigado. El hecho de que fuese tan inmadura a veces y otras sin embargo me sorprendiese siendo más consciente de lo que pensaba... Bueno, esa es una de las muchas cosas. Y yo que pensaba que la conocía bien....
A Tassy no le dio tiempo a continuar hablando. Natasha llegó corriendo.
- Tassy, Petra quie- quie- quiere verte. Estaba dormida, se ha despertado y quiere hablar contigo a solas, no sé por qué.
Tassy tragó saliva y apretó con fuerza la mano de Sergei.
- Yo sí sé por qué.
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- A ver Petra, reina, qué es lo que quieres- A Tassy le costó mucho disimular- ¿Una hamburguesa? ¿Unas braguitas? ¿Que cuide a tus niños y me los lleve al zoo?
- ¡Cómo me conoces, mona! ¿Puedes sentarte a mi lado?
- Claro. Pero como te vea un pelillo, te depilo.
Petra sonrió sin decir nada. Su rostro estaba cada vez más pálido y había adelgazado mucho. Su envidiable melena continuaba enmarcando sus facciones, porque su cabello era su sello personal.
Eso y el fuego de sus ojos eran lo único que la hacía reconocible a cualquiera que no la hubiese visto durante meses.
- Tassy, me encuentro mal. Y he querido que estés tú. Perdóname por cargarte con esta responsabilidad y con la responsabilidad de mis hijos y con otras miles de responsabilidades pero...
Petra comenzó a toser y Tassy le dio de beber agua.
- ¿Mejor?
- Sí. ¿No hay Coca Cola?
- ¿Quieres una Coca Cola?
- Es broma, tonta. Quiero que me cuentes la historia del árbol. Ya sabes, cuando me caí, vino Sergei a curarme y tú hiciste de enfermera... Apenas la recuerdo, debe ser por la medicación...
Tassy contuvo el llanto y le contó la historia del árbol.
- .... Y así fue cómo Sergei decidió ser médico y también fue en ese momento cuando nos enamoramos. Y después, cuando estabas con el brazo en cabestrillo, yo tenía que partirte la comida. Porque, Petra, hija mía, mira que romperte el brazo derecho. Sólo se te ocurre a ti.
Cuando Tassy finalizó la historia se produjo un silencio y las hermanas se miraron a los ojos fijamente.
- Sabes que siempre te he admirado ¿verdad? Musitó Petra con un hilo de voz.
- Sí. Y tú sabes que eres parte de mí, ¿verdad?
- Te quiero, Tassy. Te quiero mucho. Más de lo que podría imaginar. Y quiero también a mi marido y a mis hijos y a mis hermanos pero tú, tú has sido mi ying.
- Y tú eres mi yang. Ay ¿pero por qué nos ponemos tan melodramáticas? Seguro que en unas semanas te has olvidado de esto. Tenemos casos que resolver, ¿sabes?
Petra miró a su hermana con los ojos húmedos y apretó su mano. Le agradecía enormemente los ánimos, pero ambas sabían que jamás volverían a resolver un caso juntas.
- Te quiero, Tassy.
- Te quiero, Petra.
- Siempre has cuidado de mí y creo que ahora es el momento de que las cosas cambien.
- ¿Qué quieres decir, reina?
- Quiero decir que... que.... Que adonde quiera que vaya, siempre cuidaré de ti. Siempre. Y de Jorge y mis niños y de Sergei y de Natasha... Ahora, ¿puedes traerme un vaso de Coca Cola, por favor? Y excúsame ante los demás por haberte elegido a ti.
- ¿Que te excuse? ¿Por qué?
Cuando Tassy regresó, el vaso de Coca Cola se cayó de su mano. Jorge, que durante todo momento se había mantenido callado y sentado en un rincón de la que en su día fue la habitación que compartieron Petra y Tassy de niñas, sostenía entre sus brazos al amor de su vida, para después dejarla tumbada con cuidado, como si no quisiera despertarla.
- Se ha ido, Tassy. gritó Jorge llorando- Se ha ido el amor de mi vida y nos hemos besado por última vez. Ella me ha hecho jurar que volveré a casarme, ¿sabes? No quiere cargarte con la responsabilidad de los niños... Y desea que, que.... tengan una buena madre. Pero jamás podré amar a nadie como la amo a ella. No. Jamás. Jamásssssssssssssss. NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.
El grito de Jorge desgarró aún más a Tassy, que se abrazó a su cuñado. A la habitación acudió Sergei, alarmado por los gritos y antes de ocuparse de su mejor amigo y de su mujer, se acercó a Petra, para besarla en la frente.Como hacía siempre que la niña tenía fiebre y los "besos mágicos" de Sergei hacían que la fiebre desapareciera.
Tassy entendió la petición de Petra. Tenía los ojos cerrados y las lágrimas caían por sus mejillas. Su rostro era sereno e incluso esbozaba una sonrisa.
Sergei acarició el cabello de su hermana pequeña, se abrazó a su mejor amigo. Petra había elegido a su hermana favorita y a su marido para despedirse en paz de este mundo... Y Sergei lo entendió, como lo entendieron todos los Petrosky.
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Sobre este blog
Blog de humor con personajes de ficción, basados en el libro " Detectives VIP:El Diamante Rojiblanco".
Las aventuras de las dos hermanas Petra y Tassy, detectives VIP, incluyen todo tipo de situaciones y personajes surrealistas, incluidos los miembros de la familia Petrosky....
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