domingo, 26 de febrero de 2012

La merienda de Natasha II





Cuando nuestra hermana Liz, aspirante a actriz, descubrió que se organizaba un casting para un programa de Disney, vio la oportunidad de cumplir su sueño. Evidentemente, a sus 30 años Liz no era idónea para el papel pero Natasha, con sus bucles dorados, ojos violeta y ese gracejo, era perfecta. Nuestra hermana cumplía su sueño, sí, pero a través de su hija, como hacen muchas de esas madres que llevan a los niños a castings para satisfacer sus deseos no cumplidos.

En fin, no polemizaré con el tema porque cada uno tiene su opinión y porque, a fin de cuentas, Liz es mi hermana, lo cual no quiere decir que apruebe todo lo que hace. Tassy y yo prometimos guardar el secreto, ya que si el padre de la criatura se enteraba, no habría casting y probablemente la niña acabaría en una academia militar, ya que Liz consiente demasiado al fruto de sus entrañas.

En este punto he de señalar que el hecho de que mi hermano paterno esté casado con mi hermana materna es a veces una ventaja y otras veces un inconveniente. Apoyo a mi hermana materna pero también me siento culpable mintiendo a mi hermano paterno. Las cosas serían más fáciles si Liz se hubiera casado con un petimetre al que todas pudiésemos criticar o si Dimitri se hubiera casado con la típica cuñada lagarta, pero así es mi familia... Estas situaciones me crean un estrés tremendo y cuando estoy estresada no me concentro en el trabajo, como más de lo normal y no puedo hacerme yo misma la manicura porque se me desvía la lima y se me sale el esmalte.

Tassy, muy comprensiva, decidió hacerse cargo de la situación cuando recibimos a Paz Guata Pringá  una clienta que quería descubrir el paradero de una amiga con la que jugó a la lotería primitiva. Dicha amiga, cuando vio que les había tocado el premio gordo, huyó con el dinero.

Normalmente, solemos recibir a los clientes en la sala de reuniones, preguntamos todos los detalles que se nos ocurren, solicitamos fotografías, emails, direcciones y, por supuesto, el cincuenta por ciento del pago por adelantado. En dicho pago se concentraba mi hermana cuando nuestra asistente becaria Wendy, que ejercía de secretaria porque nuestro eficiente Roberto estaba con gripe (afortunadamente, Juani también estaba griposa), irrumpió en la sala de reuniones sin llamar antes a la puerta. Mi hermana contuvo su enfado y, con respeto, corrección y diplomacia, me ocupé yo de excusar la falta de educación de nuestra asistente becaria, ya que la clienta se mostró lógicamente molesta.

-  ¿Pero no ves que estamos reunidas con una clienta, ceporra? ¡Fuera de aquí! ¡Que te vayas, te digo! Güera güeraaaaaaaaaaaaa güeraaaaaa (chasquido de lengua repetido), fus fus fusssssss. ¡Zape!

- No me voy- respondió una impertérrita Wendy- No me voy porque tenéis una llamada urgente. No es urgente, urgente, de modo que no os asustéis porque si digo urgente vais a pensar que es por algo malo. Bueno, malo sí que es pero no es algo malo que os incumba a vosotras ni a nadie de vuestra familia... Bueno, sí que os incumbe a vosotras y, como he dicho, no es urgente pero si apremiante, perentoria, inaplazable, impostergable, acuciante...

- Por favor, Wendy, déjate de juegos de palabras- Tassy suspiró y se levantó de su silla, agarrándome del brazo y obligándome a seguirla-. Discúlpenos Señora Guata, sólo será un minuto. Enseguida regresamos.

Tras cerrar la puerta, mi hermana nos condujo a la sala de espera y allí exigió a nuestra asistente-becaria que le explicara lo que sucedía, sin rodeos, divagaciones ni juegos de palabras.

- Acaba de llamar a la agencia un individuo con voz metálica, seguramente distorsionada mediante ordenador. Dice que tiene secuestrados al cantante, al compositor y a la bailaora, Trini la Trianera.

- ¡Pues mira qué bien!- añadí-, ya tiene el cuadro casi completo. Sólo le faltan los músicos y.... Mejor me callo.

- Sí, mona, mejor cállate, que no es momento para bromas- Tassy me lanzó una mirada asesina- A ver, Wendy, ¿qué más te ha dicho ese individuo? ¿Qué es lo que pretende?

- Lo tengo todo apuntado. Exige cincuenta mil euros de los cuales, cinco mil han de ser en billetes de quinientos, quince mil en billetes de doscientos, otros quince mil en billetes de cien, diez mil en billetes de cincuenta, dos mil en billetes de veinte y de los tres mil restantes, la mitad en billetes de diez y cinco y la otra mitad en monedas de dos euros. El secuestrador ha preguntado por vosotras, con una familiaridad muy extraña, como si os conociese. Al decirle yo que estabais ocupadas, me ha dicho que volverá a llamar. Y ha repetido varias veces que si no le dais lo que pide, les va a despeñar.

- ¿Ese se cree que somos el Banco de España? ¡Qué sagaz eres, Wendy! Eso de la familiaridad ha estado muy bien. ¿Ves? Ya vas aprendiendo de tus maestras. Danos algún dato, alguna ayuda que nos lleve hasta él. No podemos perder tiempo, no podemos permitir que los despeñe.

Como nuestra asistente-becaria interpreta todo muy literalmente, agarró su abrigo, salió de la agencia y diez minutos después regresó con la Vía Michelín y un perro. Tassy puso los ojos en blanco y me tapó la boca, ya que era imposible no soltar una carcajada. A mi hermana se le comenzó a dilatar la vena del cuello, por lo que decidí tomar el mando.

- Wendy, reina, Tassy quería decir que nos dijeras algo más de lo que has percibido mientras hablabas con el secuestrador. No sé... un acento extraño, ruido de fondo que nos pueda indicar dónde se encuentra... ¿Y de dónde has sacado a este perro?

- Se lo he robado a la de la floristería, Luego lo devuelvo. Es que los perros son muy útiles y este en especial me ha parecido un buen rastreador. Además, tiene mucho carácter y es fiel pero aguerrido, vamos que además de rastrear puede defenderos si os veis en peligro. Seguro que sería un buen perro policía.

- ¡Pero si es un Yorkshire!

- ¿Tienes algún problema con el tamaño, señorita miss universo, hija de papá creída y pija? Yo soy bajita pero muy eficiente.

Íbamos a iniciar una seria discusión cuando el teléfono de la agencia sonó. En esta ocasión, como psicóloga experta, Tassy decidió responder a la llamada para negociar con el secuestrador.Al escuchar la voz de mi hermana, el individuo comenzó a hablar en inglés y, al igual que había sucedido la vez anterior, enmascaraba su verdadera voz con un ordenador. Tassy supo cómo mantener el tipo. Primero dejó que el secuestrador enumerara nuevamente sus exigencias, que se incrementaron y que eran bastante extrañas: A los cincuenta mil euros se sumaron dos pizzas de pollo de Casa Camellas, refrescos, dos garrafas de agua, aperitivos variados, galletas de chocolate, leche, cacao, avellanas y azúcar. Después de que el individuo colgara el teléfono, repasamos las exigencias que mi hermana, toda seria y concentrada, había escrito.

- ¿No te parecen un poco absurdas estas exigencias?- Preguntó mi hermana.

-  ¿Un poco? Son las exigencias más absurdas que he visto en todo el tiempo que llevamos ejerciendo como detectives. Pero hay algo que me sorprende y me indigna.

- ¿El qué?

- Pues mira mona, no te lo tomes a mal, pero has sido tonta de remate. Apuntas todo lo que el secuestrador te pide, como fueras la encargada del super de la esquina ¿Y no le exiges nada a cambio?

- ¿Y qué quieres que le diga? ¿Que si prefiere pagar contrarreembolso o con tarjeta de crédito?

- No me refiero a eso. Me refiero a que cuando un secuestrador secuestra es a cambio de mantener con vida y después liberar al rehén o, en este caso, a los rehenes. Porque, vamos a ver, ¿De qué sirve que les deje con vida y no los despeñe si no les libera? ¿Les sigue manteniendo secuestrados al borde de un barranco y  continúa haciendo pedidos? ¿No te ha dicho tampoco dónde debemos hacer la entrega y cuánto tiempo nos da?

- Bueno, me ha dicho que lo quiere todo para mañana, entre las doce y las dos y que dejemos el dinero y todo lo demás en la boca del asno, que es un paraje de la sierra de Madrid.

- Aquí hay algo que no me cuadra, Tassy. Hace unos días, nuestra sobrina Natasha organizó un desorden público tras invitar al compositor y a la bailaora a merendar. Y todos sabemos que Natasha está enamorada del cantante desde que estaba en el vientre de su madre y Liz escuchaba todo el rato "Bulería". Que secuestren al cantante es lógico porque es muy conocido pero a los otros dos pobres... ¿No te parece extraño que sean justamente los amigos de Natasha?

- ¡Estás acusando a la niña de ser la secuestradora oficial!- Exclamó Tassy con los ojos abiertos como platos.- Pero si la enana está con su madre en un casting de Disney.

- El sitio perfecto para escapar y secuestrar. Con tanto niño suelto, Liz se hace un lío y seguramente Natasha ha huido, le ha robado a su madre el bolso y el PC portátil y ha ido a secuestrar a los secuestrados. Esta niña es muy obsesiva y probablemente los tenga en casa. Además, tú y yo sabemos que la niña no cecea cuando habla en inglés...

Lo de mi sobrina es algo difícil de explicar. A veces pienso que la niña tiene poderes porque sólo con mencionarla, suele aparecer. Después de exponer mis dudas, sonó el timbre. Wendy abrió la puerta y allí estaba Natasha.

- Zorprezaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

- ¿Y tú qué haces aquí?- inquirí- ¿No estabas con tu madre en un casting para un programa de Disney? ¿Has venido solita?

- Zi, he llamado a Radiotazzzzi.  Ez que mientraz ezperábamoz nueztro turno en el cazting, el cantante me envió un Guaza.

- ¿Un qué?

-  Guaza.

- Ahhh un Whatsapp.

- Ezo. Puez lo que oz decía, que me envió un Guaza pidiendo ayuda porque vozotraz zoiz detectivez.

- ¿Y qué decía el Whatsapp?

- Puez yo creo que le debieron quitar el móvil cuando eztaba ezcribiendo porque decía  "Natasha, el compositor, una bailaora muy simpática y yo estamos secuestrados. Nos tienen retenidos en un Seiscientos, en la carrretera de...." Y ahí ze cortó. ¿Qué oz parece?

- Que es muy curioso que cuando te da la gana pronuncies bien las eses y no cecees- respondió mi hermana- Ahora centrémonos en el asunto. El secuestrador tiene retenidos a los tres rehenes en un Seiscientos, por alguna carretera. Este secuestro cada vez me parece más cutre.... No sé, hay algo familiar en toda esta cutrez... Pero no caigo. Voy a pensar...

Tassy comenzó a caminar de un lado a otro mientras Wendy, Natasha y yo la observábamos sentadas en las sillas de la sala de espera. Después de recorrerse cien veces la sala, hacer unos cuantos ejercicios de Pilates y varias flexiones, se nos acercó jadeando, sudando y con una amplia sonrisa.

- ¡Ya lo tengo!  Ya decía yo que tanta cutrez me era familiar...Hace unos días Roberto me dijo que se había enterado de que Betty Guárrez, nuestra enemiga número uno, había salido nuevamente de la cárcel. Con lo obsesionada que está esa mujer con nosotras y lo vengativa y asquerosa que es, probablemente nos estuvo vigilando y estuvo presente cuando Natasha organizó la revuelta, la tarde de la merienda. Como se congregó mucha gente delante de nuestro edificio, la muy repugnante pasó desapercibida, espió y descubrió que la niña es amiga de Daniel Walters, de Trini la Trianera y seguramente se enteró de que nuestra Natasha mantiene contacto telefónico diario con el cantante. Betty Guárrez es muy envidiosa. Y también envidia a Natasha porque su hija Urraca es tan repulsiva como su madre y seguro que también está enamorada del cantante. Sólo a Betty se le ocurriría pedir dinero y la compra de la semana, mientras tiene retenidos a sus rehenes en un Seiscientos.

Wendy, Natasha y yo aplaudimos a Tassy por sus capacidades deductivas. Mi hermana nos lo agradeció con una reverencia y nos ordenó callar cuando comenzamos a silbar. Después abrió el turno de preguntas y la primera en levantar la mano fui yo.

- A ver. Sabemos que Betty está detrás de todo esto, que ha secuestrado a esos tres para pedir dinero y comida. ¿Pero cómo llegó hasta ellos?

- Buena pregunta- reconoció Tassy- Probablemente la muy repelente se acercó al compositor, haciéndose pasar por una fan o algo así. Como ese chico es tan noble, seguramente le dio su email, Betty se las ingenió para conseguir su dirección y le obligó a asistir a algún concierto. El compositor suele entrar en el camerino a saludar al cantante y Betty entró con él y con Trini, a la que también engañó haciéndola creer que iba a cumplir su sueño de que por fin tuviera un pase VIP. A solas con los tres, les durmió, como suele hacer y de alguna manera los secuestró.

- ¿Y cómo les encontraremos?- continué.- El Seiscientos es un coche muy antiguo que llama la atención y que no sé de dónde habrá sacado esa cerda. Podríamos avisar a la Guardia Civil porque precisamente, ese coche, como ya he dicho, llama la atención. Pero si hacemos eso, seguramente despeña a los rehenes, lo cual quiere decir que se encuentra en un sitio donde puede despeñar, como la carretera de Las Siete Revueltas, que lleva a la Boca del Asno, donde nos ha exigido que dejemos el dinero. ¡Vaya carretera más chunga! Fui con mi novio del mes de abril por allí y no pudimos parar para hacernos carantoñas hasta que no llegamos arriba.... Uy, yo sola me he respondido a la pregunta....

Los aplausos fueron dirigidos a mí en esta ocasión. Tassy se sentó donde yo estaba sentada y yo me levanté para agradecer los aplausos al estilo Lady Gaga. Después abrí el turno de preguntas y Natasha levantó la mano.

- Yo tengo una duda.

- Dime, Natasha.

- ¿De dónde vienen loz niñoz?


Media hora después de la pregunta no respondida Tassy, la niña y yo tomamos prestado a mi hermano Sergei su impecable BMW todoterreno y nos dirigimos al lugar donde sospechábamos que Betty mantenía retenidos a sus rehenes. Wendy se quedó en la oficina, cobrando lo estipulado a Paz Guata Pringá, que se había quedado dormida en la sala de reuniones.

A unos diez kilómetros de Navacerrada avistamos un Seiscientos blanco aparcado en un extremo de la carretera. Menos mal que era yo quien conducía y no Tassy, porque cuando conduce se pone de los nervios y pierde la compostura. Como no podíamos aparcar sin ser vistas, decidí en milésimas de segundo lo que debía hacer.... Aceleré todo lo que pude y cuando llegué a la altura del Seiscientos lo embestí, no sin antes desacelerar y pintarme los labios.

A pesar de desacelerar y frenar, la fuerza del BMW no es comparable con un Seisicientos. Sorprendimos a la repelente de Betty, sí. Pero calculé mal y el Seiscientos quedó colgando, suspendido en el vacío y sólo con una rueda y media en terreno firme. Los cuatro pasajeros comenzaron a gritar y se fueron a la parte trasera, para hacer contrapeso. Me sentí culpable cuando vi al cantante con la nariz pegada al cristal trasero, con mirada de pánico, como si fuese uno de esos muñecos ventosa que se pegan a las ventanillas.

- ¡Pero qué bruta eres!- me reprochó Tassy- Tendría que haber conducido yo.

- Si hubieras conducido tú, habríamos discutido con todos los conductores que se hubieran cruzado en nuestro camino y con lo cegata que estás, posiblemente a estas horas iríamos camino a Aranjuez.  Dejemos de discutir y bajemos las tres a rescatar a los rehenes. ¡Esperad! Voy a confeccionar un plan.... Natasha, busca en el maletero una cuerda con enganche para remolcar al vehículo. Tassy, tú te pones al volante, aceleras lo que puedas y das marcha atrás para tirar del coche. Yo me agazaparé detrás de ese pino y cuando el Seiscientos deje de estar colgando me abalanzaré hacia Betty, la quitaré el arma si es que lleva arma y la reduciré. Después Tassy llamará a la Guardia Civil y luego nos vamos todos al Mc Donalds ¿qué os parece?

- Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen- Exclamó la niña emocionada- Voy a comer un Happy Meal con Bizbi, el compo y la Triniiiiiiiiiiiiiii.

Mi plan, como siempre, salió según lo previsto. Cuando los tres rehenes estuvieron a salvo con Natasha, dentro de nuestro coche, me abalancé sobre Betty, me senté sobre su cuello y la estrangulé con mis muslos. Tassy me ayudó a reducir a Betty, que se revolvía como una lagartija.

- ¿Cómo les secuestraste repugnarte víbora envidiosa?- Grité.

- No fue difícil. Engañé al compositor, me aproveché de su bondad y de la inocencia de Trini, entré en el camerino, les dormí a los tres y les saqué por el ventanuco. Después les traje aquí y le quité el móvil al cantamañanas este para que no avisara a la repipi de vuestra sobrina.

- ¡A nuestra sobrina no la insultes!- Tassy, fuera de sí, le dio dos bofetones a Betty, la agarró de la mugrienta melena color mosca y la obligó a continuar con su confesión- Cuéntanos todo, desgraciada. Esta vez te has pasado. Vale que secuestres y robes pero a mi sobrina no la insulta nadie porque yo por mi sobrina ma-to.

- ¿Qué más queréis que os cuente? Ya os lo he contado todo.

- ¿Para qué querías el dinero?-prosiguió Tassy. ¿Para seguir delinquiendo?

- No. Para hacerme una operación de cirugía estética. ¿Habéis visto a la ex vicepresidenta del gobierno? Yo quiero un cambio radical...

- Un cambio radical ¿eh? Mira, repelente bicho, ni todo el dinero del mundo podría convertirte en alguien digno de mirar.

- Hablando de mirar... ¿Qué hace tu novio ahí mirándome con cara de lujuria?- Betty guiñó uno de sus legañosos ojos.

- ¿Qué?- Tassy y yo volvimos la cabeza incrédulas y Betty aprovechó nuestra distracción para salir corriendo, carretera abajo.

Os preguntaréis cómo dos detectives prestigiosas y expertas pudimos caer en semejante engaño. No hubiésemos picado si la individua hubiera utilizado otra excusa ¡Pero decir que Sergei la miraba con cara de lujuria! ¡A ella, con lo fea y cochina que es! Vamos, mi hermano no tiene tan mal gusto...

Mientras perdíamos el tiempo reprochándonos el hecho de haber caído en la estúpida trampa de Betty, el cantante y el compositor se bajaron del todoterreno y se acercaron a nosotras para ofrecernos su ayuda:

- ¿Vais a estar ahí discutiendo o vais a perseguir a la secuestradora?-preguntó el cantante.- Bueno, como nos habéis salvado la vida después de intentar matarnos os debo un favor por lo tanto, saldré corriendo yo detrás de ella. No creo que podáis correr mucho con esos tacones que lleváis.

- Yo también os ayudo- Agregó el compositor.

Los dos corrieron carretera abajo para intentar atrapar a Betty. Tassy y yo regresamos al coche y mi hermana se puso esta vez al volante, para emprender la ruta de vuelta y ayudar a los dos chicos, que como están tan en forma, corrían como guepardos.

Continuará..............
                                                             


3 comentarios:

Catalana y Madrileño dijo...

Jajajjajajajaj me encanta natashaaaa!!!!! Q emocionanteee!! :)

Petra Petrosky dijo...

Muchas gracias tita Ro, que la niña ya te ha adoptado como tía.

Catalana y Madrileño dijo...

ohhhh!!! con las ganas q tengo de ser titaaa :)