miércoles, 7 de marzo de 2012

Cambio de cuerpos III




Tassy:

Después de recorrerme tres tiendas de chinos que aún estaban abiertas, me hice con todo lo necesario para sentirme limpia. Quizá compre más de lo que realmente necesitaba pero es que estando en el cuerpo de Petra, comprendí que también me dejaba llevar por sus impulsos y su principal impulso, además de los bofetones, es comprar.

Me metí en el aseo de una cafetería cercana no sin antes pedir una tónica, porque me parece de muy mala educación entrar directamente al aseo. Ya resuelto el problema hormonal e higiénico y tras beberme la tónica de un trago, me dirigí a casa de Susi. Como esa chica me cae tan mal ni siquiera sé cuál es el piso en el que vive. Menos mal que un señor que iba a sacar a su perro me abrió la puerta del portal.

Os diré que Susi, a la que siempre llamo Sushi (no sé porqué) vive en una enorme torre de pisos en Moratalaz. No tengo nada contra Moratalaz porque las princesas de hoy en día no somos elitistas pero no me gustan ni un pelo las torres de pisos, sobre todo cuando no sé a dónde voy. Llamé a dos puertas en el primer piso. La primera vez no tuve suerte y no me abrió nadie. La segunda vez, una señora con rulos en el pelo y bata de guatiné me informó de que "Susana la marrana" como al parecer la conocían en el barrio, vivía en el octavo, puerta B. La buena señora también me contó todas las andanzas de "Susana la marrana" y me quiso invitar a una copita de anís, cosa que yo rechacé con mucha educación. Nos despedimos con dos besos y Herminia (que así se llamaba la vecina), me reprochó el hecho de tener tan malas amistades siendo yo tan mona y tan lista y mereciéndome un príncipe o un dentista.

Subí los siete pisos por las escaleras sin dejar de refunfuñar y hacerme decenas de preguntas. ¡Cuántas veces le he dicho a mi hermana que esa Susi es una pelandrusca! ¿Por qué Petra tiene amistades tan raras? Ni siquiera Alexia, que es una macarra temporal, tiene amigos tan cutres, por mucho que presuma de ello. En realidad, todos sus amigos son niños y niñas bien reconvertidos, como los ex ministros socialistas.

Para mi asombro, llegué al octavo sin jadear. ¡Vaya! ¡Mi hermana está en forma! Al plantarme frente a la puerta de Susi me extrañó no escuchar música. ¿No se suponía que celebraba una fiesta? En fin, con toda seguridad, Petra (o sea yo) sería el alma de la juerga y no empezaría el jolgorio hasta que mi hermana (yo) estuviera allí. Llamé al timbre tres veces y cuando la puerta se abrió no me dio tiempo a reaccionar... Un hombre muy atractivo me dio un beso de tornillo largo, profundo y apasionado. Las piernas me temblaron, un calambre recorrió todo mi cuerpo (bueno, el cuerpo de Petra) y sentí un gustirrinín muy extraño.

Aparté a aquel hombre porque me pareció que si seguía con el beso, de alguna manera le estaba siendo infiel a Sergei... Y cuando lo aparté mi sorpresa fue mayúscula.

- ¡Jorge! ¿Qué haces tú en el piso de Susi? ¿Por qué me has besado de esa manera? Se supone que nos odiamos mutuamente desde que...

A pesar de toda la angustia acumulada por el cambio de cuerpo y el rollo hormonal, tuve un momento de lucidez. Até cabos, sumé dos más dos, llamadlo como queráis pero llegué a una conclusión que me dejó helada: Mi hermana Petra y Jorge, el mejor amigo de mi novio, mantienen una relación secreta. En público fingen que no se soportan. En privado, a juzgar por la velada romántica que había preparado el chico (cena con velas, más velas situadas por todos sitios, pétalos de rosa esparcidos por el suelo, música de Kenny G), Petra y Jorge son la versión moderna de Romeo y Julieta... Sólo que en este caso las familias no son enemigas, porque los Petrosky adoptaron a Jorge como uno más de la familia... Los enemigos o, mejor dicho, los falsos enemigos son ellos ¡Y mi hermana, a la que creía una ligerilla nunca me ha contado que sigue siendo novia del hombre que la hizo mujer cuando ella tenía dieciséis y él veinticuatro! Susi era una celestina y los dos amantes se veían en aquel piso de Moratalaz...


Petra:

Sergei me consoló con un fuerte abrazo. El hecho de que otra persona supiera lo que estaba sucediendo me calmó lo suficiente como para dejar a un lado la confusión y pensar con la claridad que me caracteriza. En medio de esa claridad, en medio del aseo de un VIPS repleto de mujeres que protestaban por la presencia de un hombre allí y amenazaban con llamar al guardia de seguridad, yo lancé un grito tremendo porque me di cuenta de que Tassy iba a casa de Susi y allí... ¡Oh no! ¡Oh no! Nooooooooooooooooooooooo.

- ¿Qué te pasa ahora, Tassy, quiero decir Petra? ¡Vámonos de aquí antes de que nos detengan por escándalo púbico!
- Querrás decir público- Corregí.
- Público y púbico. ¿Has visto a esa progre naturista que iba sin depilar, con una camiseta que proclamaba no comer nada animal y  que no ha cerrado la puerta del aseo? Mira, soy ginecólogo y te puedo asegurar que jamás en toda mi carrera he visto semejante pelambrera.

Sergei me alzó como si yo tuviera el peso de una pluma, me subió a caballito como hacía cuando yo era una niña y ambos regresamos a casa o, mejor dicho, a su casa.

- Ya puedes bajar- Dijo mi hermano cuando entramos en su apartamento.- No has hablado en todo el trayecto y tú no eres de las que se callan durante mucho tiempo. Como soy muy considerado no te he dicho nada porque estabas inmersa en tus pensamientos pero mira, nena, traerte a caballito desde la Gran Vía, cargando contigo y con tu mega bolso  ha sido una tortura. Y a juzgar por cómo me clavabas las uñas, debes estar acojonada. Ayyy mis lumbares.
- Gracias Sergei- Me solté de su cuello, aterricé en el suelo con un saltito y me fui directa a su mueble bar.

Bebí todo el vodka que pude y descubrí que mi hermana tiene muy buen estómago y mucho aguante. En mi cuerpo, una botella entera de vodka habría causado estragos y no tardaría en cantar jotas aragonesas, sin poder pronunciar bien las erres. Pero en el cuerpo de Tassy, el alcohol fluía como el agua en las tuberías. De hecho, inmediatamente me entraron ganas de hacer pipí y todo lo que entró, salió.

- Petra, ¿estás bien?
- No, Sergei, no estoy nada bien. Verás he de confesarte otra cosa...
- Dispara. No, espera, que esta noche está siendo más estresante que el parto de los cuatrillizos Cerdá.- Mi hermano se bebió la mitad de otra botella de vodka y se sentó en el sofá, obligándome a mi a sentarme también.
- Pues verás. Yo, yo... Me dirigía a casa de Susi, pero allí no hay ninguna fiesta. Yo iba allí para, para... Para ver a alguien y...
- Para verte con Jorge ¿no?
- ¡¿Cómo lo sabes?!
- Jorge es mi mejor amigo. Sí, me sentí culpable cuando indirectamente me entrometí en vuestra relación. Tú eras menor de edad, él no supo aguantarse como hice yo con tu hermana, porque esperé a que Tassy, tú, Tassy, bueno tu cuerpo, tuviera dieciocho años. Le recriminé su falta de hombría y para no perder nuestra amistad él decidió romper contigo... Pero nunca ha dejado de estar enamorado de ti y tú de él. Cuando cumpliste dieciocho, Jorge y yo hablamos. Tú le odiabas y él fingía que te odiaba. No podía permitir que una bonita historia de amor se viera truncada, así que le animé a conquistarte y a que mantuvierais en secreto lo vuestro, hasta que ambos estuvieseis preparados para ser una pareja normal, cosa que por lo que veo todavía no habéis decidido...
- Es que nos mola mucho el rollo este de mantenerlo en secreto ¿sabes? Porque claro, si lo decimos toda la familia se alegrará y entraremos en el club de las parejitas aburridas, con la consiguiente presión por parte de los papás y los abuelos para que nos casemos, las comidas familiares, las cenas en parejas... No te ofendas, Sergei, pero Dimitri, Liz, Tassy y tú sois unos pringaos.
-¡Ya!-Mi hermano tosió exageradamente, como si estuviese aguantando una carcajada o se hubiese callado alguna respuesta ingeniosa.
- El problema es que nunca se lo he contado a Tassy...
- ¿No se lo has contado?
- No.
- ¡Pero si os contáis todo!
- Ya... Pero nunca se lo he dicho a nadie y pensaba que Jorge tampoco se lo había dicho a nadie...
- ¡Pues vaya lío! Yo he sido un caballero y nunca lo he comentado con  mi novia porque pensé que mi novia guardaba el secreto de su hermana favorita y lo respeté...

Me levanté del sofá y al más puro estilo Tassy comencé a caminar de un lado a otro para poner en orden mis ideas. Todo se iba complicando por momentos. Al parecer, mi hermano era más bien Gran Hermano porque lo sabía todo.

- Vamos a ver- exclamé mientras Sergei daba buena cuenta del vodka que aún quedaba en su botella- Si yo no le he contado nada a Tassy y tú tampoco... Pueden ocurrir dos cosas: Una, que Tassy esté de regreso a casa porque se ha encontrado en mi cuerpo y estará asustada. Dos: Que haya reaccionado como yo, con toda naturalidad dentro de lo sobrenatural y se haya plantado en casa de Susi y allí habrá descubierto todo.... Y estará muy enfadada porque tanto tú como yo no le hemos contado nada.
- Voy a buscarla inmediatamente- anunció Sergei poniéndose de pie-. Tú y yo sabemos que Tassy no acepta muy bien los engaños... A estas horas debería haber regresado y si no ha regresado es porque, por muy listas que seáis las dos, ambas sois tan idiotas como para estar la una en el cuerpo de la otra y seguir a vuestro rollo....
- Sergei
- Qué
- Las llaves que has cogido son las del cuarto de calderas, te has puesto la bata de médico y vas hacia el baño, no hacia la salida. Lo mejor será que tomes un taxi porque estás un pelín borracho. ¡Caray! La princesita tiene más saque que la familia Petrosky por lo que veo...


Tassy:

Después de aquel beso no supe qué decir. Jorge me tomó de la mano, me atrajo hacia si y comenzó a besuquearme el cuello mientras me susurraba palabras dulces al oído. Por supuesto, no iba a permitir que otro hombre me besara pero de momento no iba a decir la verdad porque quería descubrir el nivel de enamoramiento de los dos amantes y sí, quería cotillear y sonsacar toda la información posible. ¿Soy una arpía? Pensad lo que queráis.... En realidad soy una hermana mayor completamente cabreada porque se supone que mi hermana menor, a la que llevo protegiendo desde que vino al mundo, me oculta cosas importantes de su vida.

- Mi amor, cada día estás más guapa. ¡Ay Dios, cuánto te quiero! ¿Cenamos ya o tomamos el postre antes?
- Eehhh, mmmmm, mejor hablamos.
- ¿Hablar?
- Sí. Todas las parejas tienen que hablar.
- Petra, cariño, hablamos todas las madrugadas, cuando no hay moros en la costa. La factura de Budafone me ha dado un susto este mes.
- Ya. Cuando no hay moros en la costa... ¿Y por qué hacemos eso, Jorge?
- Pues porque a esas horas tu hermana está roncando como un jabalí. ¿Por qué preguntas lo que ya sabes? ¿Estás enfadada conmigo?
- No, no. Estoy enfadada con.... conmigo misma, eso. Con Petra Petrosky que soy yo, claro.
- Mi vida, te veo muy rara...
- Es que me ha venido la menstru
- Bueno.. No pasa nada.

Jorge comenzó a acariciarme la espalda y quiso darme otro beso. Cerró los ojos y, lentamente, fue acercando su rostro al mío. Con su mano izquierda acariciaba mi cuello... La verdad es que ante un tío bueno y romántico ninguna mujer podría resistirse pero por mucho que estuviera en el cuerpo de Petra yo seguía siendo Tassy, mi novio es Sergei y quería sonsacar más información.

- Se me ocurre un juego- Exclamé, con voz de pito, rompiendo todo el encanto del momento.
- ¿Un juego? Eso es más propio de tu hermana y Sergei ¿no?
- Pues sí y se lo pasan de miedo. Verás, hoy las hormonas me están afectando y estoy muy sensible. Cuéntame nuestra historia de amor, como si me estuvieras narrando una novela,  necesito escucharla de tus labios... Por favor. Es que he discutido con Tassy y necesito sentirme querida.
- Está bien... Cuando discutí con tu hermano me sentí fatal. No quería romper mi amistad con él y ser rechazado por los Petrosky, que acabarían enterándose de lo nuestro. Debí esperar y ser un hombre pero me provocabas tanto, eras ya tan sensual y al mismo tiempo tenías ese atrevimiento adolescente que no pude resistirme y lo siento mucho, muchísimo. Por eso te rechacé y comenzaste a odiarme mientras yo sufría por dentro porque para mí no ha habido nadie más. Cuando cumpliste los dieciocho, Sergei y yo hablamos. Tu hermano me dijo que sentía mucho haber truncado una historia de amor y fue él quién me animó a conquistarte de nuevo y, como sabes, me propuso que mantuviéramos en secreto lo nuestro.
- Lo que no entiendo es por qué nunca se lo he contado a Tassy. Le conté nuestros comienzos, ya sabes... Y Sergei le contó lo sucedido, la discusión contigo y todo eso. Durante todos estos años me he hecho pasar por una ligerilla insensata. Hasta mi familia piensa eso de mí. Me siento culpable por no haberle dicho nada a mi hermana...No sé por qué no se lo he confiado a ella, porque la cuento todo.
- Bueno, tú misma decidiste que eso era lo mejor ¿no?
- Pero ¿por qué? Tassy se habría alegrado muchísimo. Ella sólo desea mi bien y habría guardado el secreto, como lo hizo en su momento. Si yo fuera Tassy, me sentiría traicionada y ahora que lo pienso ¡Doblemente traicionada! Porque no sólo Petra me lo ha ocultado, también me lo ha ocultado mi señor novio, quiero decir, mi hermano...
- Petra, tu hermano es todo un caballero, te quiere mucho y es mi mejor amigo. No le culpes. Respecto a Tassy....- Jorge torció el gesto y eso no me gustó nada.
- ¿Qué? ¿Qué pasa conmigo, quiero decir con Tassy?
- Pues que debes dejar de tenerle tanto respeto, cielo. Sí, entiendo que es tu hermana mayor y que además de hermana es tu mejor amiga pero ese rollo de darla todo el protagonismo no me parece bien...
- ¿Que yo respeto a mi hermana y le doy protagonismo?
- Pues si. Tassy y Sergei son la pareja estrella de la familia porque Liz y Dimitri son muy aburridos. Entiendo que para ti sea difícil el hecho de que tus hermanas maternas y tus hermanos paternos estén liados y entiendo también que adores a Tassy y a Sergei pero... ¿No crees que ya ha llegado nuestro momento? Siempre estás a la sombra de tu hermana. Y además, no sé por qué piensas que formaremos parte del club de los pringaos... Ya sabes, las parejitas de la familia, aceptadas por los Petrosky y presionadas hasta que no están en el altar.
- ¿Que yo, que, que, que yo estoy a la sombra de mi hermana? ¿El club de los pringaos?

No supe qué decir. ¿De modo que Petra me había ocultado su historia de amor con Jorge porque nos admira tanto a Sergei y a mí que desea que seamos la pareja protagonista en todos los libros e historias sobre nuestras andanzas? ¿Petra es siempre la protagonista y habla en primera persona pero nos deja a nosotros el estrellato amoroso? La cabeza me daba vueltas. Y, conociendo a mi hermana (cosa que ya dudaba) me parecía más factible el hecho de no querer pertenecer al club de los pringaos que la historia de ceder el protagonismo.

Jorge se levantó, preparó dos Martinis y me dio uno. Cuando se sentó de nuevo a mi lado comenzó a acariciarme la rodilla izquierda. En aquel momento, mientras yo me atragantaba con la aceituna, el timbre de la puerta sonó. Todo el aire que me faltaba salió despedido junto con la aceituna cuando, en el umbral de la puerta, apareció Sergei.

- ¿Qué haces aquí?- Preguntó Jorge sorprendido.
- Vengo a buscar a mi novia, quiero decir, a mi hermana. En realidad vengo a buscaros a los dos porque tenemos un lío tremendo y hay que poner a estas dos a salvo antes de que se arme una gorda- Sergei me apuntó con el dedo.
- ¿Qué gorda?- Prosiguió Jorge.
- Es muy largo de explicar. Vayamos a mi apartamento y aclaremos las cosas.


¿Aclarar? O sea que Sergei sabía que Petra estaba en mi cuerpo y yo en el de Petra y no sólo sabía lo del cambio de cuerpos, también sabía lo mío con Jorge, quiero decir, lo de Petra con Jorge. Mi ira fue creciendo por momentos y como estaba metida en el cuerpo de mi hermana no me latía la vena del cuello pero sí que note una sensación extraña... Nuevo descubrimiento: Cuando mi hermana se enfada y no agrede con bofetones, su cuerpo protesta de diversas maneras. ¡¿Por qué tuve que beberme la gaseosa tónica de un trago?!



Petra:

Es curioso como se interpreta el paso del tiempo. Por ejemplo, si estás divirtiéndote el tiempo parece transcurrir muy deprisa pero si estás viendo una película de cine español, el tiempo parece alargarse. Y cuando estás preocupada por algo y la ansiedad te devora, los minutos se hacen horas y las horas se hacen siglos.

Estaba tan angustiada e impaciente que no sabía qué hacer para calmar mi ansiedad de modo que me preparé un perrito caliente y decidí ver una película. En la videoteca de Sergei encontré justo lo que necesitaba "El Rey León". Las pelis de Disney siempre son buenas cuando una está preocupada porque te hacen llorar y eso es bueno...

Desafortunadamente, las ganas de hincarle el diente al perrito y, más concretamente a la salchicha, se esfumaron cuando di al botón Play y en lugar de Simba y sus papás aparecieron dos extraños haciendo guarrerías. ¡Mi hermano había guardado una peli porno en la caja de una peli Disney! No, peor aún... ¡Mi hermano había guardado una peli porno en la caja de una peli Disney y los protagonistas de dicha película eran él y mi hermana!

No quería mirar e hice lo imposible por encontrar la tecla de Stop pero con estas cosas sucede lo mismo que con las películas de miedo.... No quieres ver pero sí quieres ver o sí quieres ver pero no quieres ver.  En fin, que te pueden los nervios y en lugar de presionar Stop le das a Reboninar o pones las escenas más rápidas... Os ahorraré los detalles escabrosos y escandalosos porque no soy tan sádica como para traumatizaros pero sí que os diré que la imagen que tenía de mi hermana cambió por completo cuando la vi con una peluca rubia, antifaz de leona  un corsé naranja de vinilo, botas altas con tacón de aguja y un látigo.... Nooooooo. ¡Y mi hermano Sergei esposado a la cama con un tanga de leopardo imitando al Rey León y gruñendo! Noooooooooooo ¡Y Tassy diciendo. "Ahora te vas a enterar de lo que vale un peine, Simba, ahora la reina leona soy yoooooooo"! Noooooooooooooo.

Apagué el televisor, tiré el perrito caliente por la ventana y me tapé la cara como si con ello pudiera borrar de mi mente lo que había visto. Ya es bastante desagradable aceptar el hecho de que tu hermana materna tenga relaciones íntimas con tu hermano paterno... Yo siempre me los he imaginado tipo "Love Story" muy románticos ellos y muy apasionados pero mojigatos o como los Amish, muy puritanos. Pues no. Su vida íntima es de lo más agitada, ella muy dominatrix, él muy sumiso.... Nooooooooooooooooooo.

Miré hacia la videoteca y me pregunté cuántas cajas de pelis Disney ocultarían escenas de todo tipo basadas en el título de la película. ¿"La bella y la bestia"? ¿"Aladino"? ¿"La sirenita"? ¿Y si todas las películas de la videoteca eran pelis protagonizadas por ellos, aunque no fueran de Disney? Miré la colección de películas de Almodóvar y no pude evitar gritar de nuevo Noooooooooooooooooooooooooo
























1 comentarios:

Catalana y Madrileño dijo...

jajajajj buenissimo!!! esto engancha que no veas!!!!