lunes, 5 de marzo de 2012
Cambio de cuerpos
Tassy:
Acudí puntual a mi cita con Yolanda. Me sorprendió que, ocho años sin vernos, sin saber nada la una de la otra y una de las componentes de mi grupo de amigas del Liceo Francés, quisiera retomar nuestra amistad.
Pronto me di cuenta de que Yolanda Alamerde no conocía el significado de la palabra amistad. Ya no era aquella chica risueña, gordita y narizona que fumaba a escondidas y con la que me emborraché por primera vez a los 16 años con una botella de Dom Perignon (yo también he tenido un pasado salvaje ). Lo que Yolanda pretendía era, como suelen hacer muchas ex compañeras de colegio, restregarme su maravillosa vida y cotillear sobre la mía.
He de decir que apenas la reconocí porque se había operado por completo. ¡Estaba guapa de verdad! Se había operado la nariz, tenía los pómulos más marcados, los labios más gruesos, carillas de porcelana en los dientes, dos tallas más de sujetador, la cintura marcada y los muslos torneados.
Durante la merienda, Yolanda no dejó de hablar de ella. Me contó que se había casado tras terminar la carrera de Derecho, que su esposo Luis Francisco O'Sea Telojuro era un importante directivo del banco Tudinero, que tenía un hijo de quince meses y estaba de nuevo embarazada, que su grupo de amigas lo conformaban importantes "Esposas de" cuya principal diversión consistía en organizar fiestas de bebés (el conocido Baby Shower norteamericano importado hasta el barrio de Salamanca).
Cuando me preguntó cómo me había ido a mí la vida, le conté que aún seguía siendo novia de Sergei, que mi hermana Petra y yo habíamos creado una agencia de detectives y teníamos mucho éxito y que, cuando no teníamos ningún caso que resolver, yo me dedicaba a lo que estudié y a la carrera en la que me gradué Cum Laude, es decir, a la Psicología.
Yolanda torció su nariz cuando escuchó mi historia y, de repente, no me pareció tan guapa. Me di cuenta de que le habían dejado la nariz un poco porcina, con unas fosas nasales amenazadoras que daban la sensación de succionarte en cualquier momento. Y los labios... ¡Madre mía! Cuando bebía té (no sé si por el calor del líquido), su boca se hinchaba. Comencé a pensar en esa teoría Freudiana que más o menos viene a decir que la envidia fálica se somatiza... ¿Serían los labios de Yolanda eréctiles porque envidiaba el falo de su marido?
- Mmmm no te enfades conmigo, Anny, pero deberías madurar- Espetó Yolanda mientras devoraba una pasta con mermelada.
- ¿Qué quieres decir? Tengo éxito en mi profesión, bueno, en mis profesiones, mantengo una relación estable y apasionada con un hombre maravilloso, vivo con mi hermana y ambas pagamos nuestros gastos. Bueno, yo más que mi hermana...
- Ya, ya. Pero ¿cuánto hace que sales con Sergei? ¿Siete años?
- Diez.
- ¡Pues muy mal! Ya deberíais haberos casado. Sergei es tan dulce... Se le nota que desea formar su propia familia. ¿No habéis hablado del tema?
¡Mierda! Se me había olvidado por completo que Yolanda era paciente de Sergei y que desde adolescente siempre estuvo enamorada de mi novio, poniendo en segundo lugar al hermano mayor de mi novio y en tercer lugar, al hermano pequeño de mi novio.
- ... Tassy, ya tienes veintiséis años, no eres una universitaria- Prosiguió la nariz de cerdo-. Me parece muy bien que vivas con tu hermana pero deja ya de jugar a los detectives y mira, si quieres ser psicóloga, pues lo eres, pero te juro que ser madre y esposa es la mayor satisfacción. Es lo que te hace sentir verdaderamente realizada. No necesitas trabajar. Sergei gana un buen sueldo. Eres una princesa, Anny, recuérdelo. Y las princesas tienen que tener una vida social...
- Yo ya me siento completamente realizada- contesté, mordiendo con furia un croissant.- Gano dinero por mi misma, viajo constantemente, ayudo a las personas que lo necesitan, llevo las riendas de mi vida, amo a un hombre que me ama y...
- Sí, sí, ya, ya, ya. Eso decís las solteras. Pero se te nota en la mirada que vives enamorada. Seguro que Sergei no te pide que te cases con él porque te ve como una hembra alfa, quizá por ese rollo de ser detective. ¡Ay Anny, no me lo puedo creer! Te has dejado influenciar por tu la loca de tu hermana. Petra.... ¡Qué nombre más horroroso le pusieron tus padres, por Dios! Siempre ha dominado tu vida, siempre te ha eclipsado y tú protegiéndola y pasando a un segundo plano. ¿No crees que ya es hora de que seas tú misma, Anny? Eres tan guapa y elegante... ¡Te mereces ser por fin princesa!
Desde que éramos adolescentes, Yolanda decidió llamarme Anny y no Tass, que fue el diminutivo que me puso mi hermana Petra cuando aprendió a hablar. Yolanda decía que Anny era un diminutivo más bonito y elegante de Anastasia, más victoriano. Además de decidir mi diminutivo, también desarrolló unos celos enfermizos hacia Petra. Unos celos que se transformaron en odio.
Puede que yo fuera quien estudió Psicología, pero Yolanda sabía cómo confundirme. Por una parte tenía razón. Siempre he sido muy protectora con mi hermana, que no sólo me eclipsa a mí cuando quiere. Petra es capaz de dejar a un país entero sin luz de día. Pero yo siempre he tenido claro cuál es mi papel. Sé que mi hermana pequeña me adora, que es fuerte e independiente pero débil e insensata, un diamante sin pulir. También es egoísta y se aprovecha de mí. Y ya es hora de que emprenda su vida y yo la mía. Además, siempre es ella la que cuenta nuestras historias y yo siempre acabo convirtiéndome en un personaje secundario. Y me deja de mala, borde, tacaña o estrecha... Ella tiene que ser siempre la reina del baile... ¡Pues se acabó! ¡Lectores, estoy aquí! Soy Anastasia Irinovich Aranda, princesa por parte de padre. ¡Y estoy hasta las narices de que me llamen Tassy! ¡Soy Anny..... O Annie o Anne o lo que me dé la gana!
Muy a mi pesar, tuve que darle la razón a Yolanda:
- Tienes razón Yoyó. Debo vivir mi propia vida y romper los lazos que me atan a mi hermana o, mejor dicho, que atan a mi hermana a mí. Sin darme cuenta, he creado una especie de cordón umbilical con Petra, un cordón umbilical del que mi hermana se alimenta, dejándome sin individualidad. Por cierto, ¿de dónde has sacado el término "hembra alfa"?
- Lo leí en un artículo de la revista Mujer Casada y Feliz. Decía que la especie humana avanza hacia la extinción porque hay un exceso de hembras alfa que repelen a los hombres. Bueno, Anny, me tengo que ir- Yolanda miró su Cartier de oro blanco y se aseguró de que yo lo viera también- He quedado con una amiga para ir a ver vestidos. La semana que viene tenemos una boda ¿sabes? A ver cuándo voy de tiendas para asistir a la tuya... Por cierto ¿por qué no venís Sergei y tú a cenar mañana a casa? No aceptaré un no por respuesta... ¿Qué me dices?
- Está bien
- Pues a las nueve os espero. Toma, aquí tienes mi dirección.
Yolanda me tendió una tarjeta muy cursi en la que ella y su marido se presentaban como Señores de O'Sea-Alamerde. Por un momento sentí envidia. Seguro que si Sergei y yo hiciéramos una tarjeta común quedaría más elegante: "Señores Petrosky-Irinovich" Probablemente quien leyera la tarjeta nos imaginaría como aristócratas rusos.
Mientras me comía un Brioche, me imaginé mi vida como Anny o Anne o Anastasia junto a Sergei. Lejos de mi hermanas, de mi sobrina, de los hermanos Petrosky. Sólo Sergei y yo, en algún elegante piso del barrio de Salamanca. Recibiríamos muchos amigos y tendríamos una vida social muy activa porque Sergei, al igual que el abuelo Santiago, tiene muy buenas amistades y es un médico muy prestigioso. Yo podría dedicarme a la psicología y crear mi propia fundación pero a diferencia de alguna Infanta, mi marido no sería un pelele aprovechado. Y en el salón, cuando todos entraran, verían los huevos rusos de mi familia en una vitrina de cristal... A la que no tendrían acceso mis cinco hijos, tres chicos y dos chicas. No. Mejor, cuatro chicos y una chica, que sería la niña de los ojos de su padre...
Regresé a la realidad y, por alguna razón, me sentí culpable por traicionar a mi hermana. Luego me reproché a mí misma el hecho de sentirme culpable y me di cuenta de que, nuevamente, Petra estaba alimentándose del cordón umbilical. Su influencia sobre mí era mayor de lo que pensaba. Decidí pues no pensar en nada y guardé la tarjeta de Yolanda en mi bolso... Entonces me di cuenta de algo: ¡La muy guarra no había pagado su parte de la cuenta!
Petra:
Cuando mi hermana llegó a casa la noté extraña. Caminaba más erguida de lo natural, con aire altanero. Ni siquiera me saludó y directamente, se fue a su habitación. Pensé que habría discutido con Sergei o que su cita con la odiosa Yolanda habría acabado en una pelea de gatas. Preocupada, fui a consolarla.
- ¿Qué tal con tu amiga?- Pregunté tras dejarme caer en su cama, haciendo rebotar las cinco revistas que se había comprado de camino a casa.
- Bien... ¿Es que nadie te ha enseñado a llamar a la puerta?
- Emmmm sí. Pero tú nunca llamas a la mía y yo no llamo a la tuya.
- Ya... Pues va siendo hora de que establezcamos unas normas, ¿no te parece?
- De acuerdo... ¿Desde cuándo lees la revista Mujer Casada y Feliz? ¿Y estas otras? Bodas de envidia, Madre y Esposa, Decora tu casa pija...
- Desde hoy, ¿Te supone algún problema?
- No.
- Vale...
- Voy a salir esta noche con mis amigas. Vamos a casa de Susi que organiza una fiesta con performances y después haremos un After Hour ... No deja de llamarme el pesado de David, quizá le invitemos y, bueno, probablemente me retrase y llegue tarde a la agencia porque...
- Mira, Petra. Me importa un bledo lo que hagas o dejes de hacer esta noche. Es asunto tuyo y no me tienes que dar explicaciones. Pero te digo una cosa: Mañana te quiero en la agencia, como toda una profesional. ¿Me has entendido?
- ¿Se puede saber qué te ocurre, mona? ¿Tienes el mes? ¿Me haces ondas en el pelo?
- Tengo el mes, el año... En realidad tengo veintiséis años de los cuales, veinticuatro han estado centrados en ti. Tú, tú, siempre tú. Estoy cansada ¿sabes? Ahí fuera está la vida real y no me refiero a casos patéticos de robos de diamantes, cuadros o secuestros de cantantes, me refiero a la vida real y normal. La gente trabaja, paga sus impuestos, se casan, tienen hijos, forman familias... Puede que tú quieras seguir siendo una adolescente consentida con cuerpo de mujer pero yo ya estoy harta de tus payasadas. ¿Hasta cuándo voy a ser el personaje secundario que soporta estoicamente tus gracias? Quiero tener una vida propia, quiero ser yo, quiero tener una vida. Eres demasiado insensata y en nada te diferencias de la niña excepto por la edad. Creo que lo mejor es que vueles solita y mañana me iré a vivir con Sergei. ¡Tonta de mí! Vivo al lado de mi novio, que me adora y no tengo una vida de adulta, no. Vivo con mi hermanita, que se aprovecha de mí, que depende de mí y que vive una eterna adolescencia. Una hermanita egoísta y sobrada de autoestima, mimada y con todo resuelto, que quiere siempre salirse con la suya y que se sale con la suya, eclipsando a todos, porque el mundo gira en torno a ella... Puedes llevar el estilo de vida que quieras. Acuéstate con todo Madrid, sal todas las noches, presume de ese cuerpo que Dios te ha dado... El día que madures, seré tu hermana pero, te lo advierto, ya no seré una figura materna. Para eso tienes madre.... Sé todo lo bruta que quieras, los demás tenemos modales y tú deberías tenerlos, ser una DAMA, pero para eso tendrías que aprender primero a ser MUJER. ¡Y hazte las ondas tú, coño! Ahora, si no te importa, quiero leer tranquila. Que te lo pases muy bien... Yo duermo hoy en casa de Sergei.
Me fui de la habitación de mi hermana con el alma rota. Sus palabras habían sido muy duras pero eran ciertas. Tardé más de lo normal en maquillarme porque la máscara de pestañas se me corría por las lágrimas... ¿Por qué dicen que las máscaras de pestañas son Waterproof si es mentira? Mientras pensaba en las mentiras, la ira se apoderó de mí. ¿Quién se creía mi hermana que era para hablarme de esa manera? ¿Soy egoísta e inmadura?. No. Amo la vida, quiero disfrutar de cada momento y es cierto que ella siempre me consuela y me soporta, como yo la consuelo cuando está triste.No hay peor ira que la que se produce cuando, tras una discusión, te das cuenta de que la otra persona tiene razón. Eso quiere decir que no puedes dirigir la ira hacia la otra persona, sino hacia ti misma.
No. No iba a permitirlo.Puede que la admire pero eso no le otorga la razón en todo.. Seguro que la asquerosa de Yolanda me había criticado... Pero tanto daba. Mi hermana no se deja influenciar así como así, tiene personalidad propia por lo que, seguramente, lo que le dijo esa frígida fea despertó en mi Tassy un volcán dormido que había entrado en erupción. Yolandita había pulsado la tecla roja que disparaba los misiles nucleares... Tassy llevaba años pensando lo que me acababa de decir y tras su reencuentro con esa asquerosa, había encontrado el apoyo y la fuerza para desahogarse.
Me sentí tan mal que decidí no salir e irme a dormir, llorar en silencio. Luego me reproché a mi misma mi debilidad. Si no salía, estaría comportándome como una niñata dependiente a la que su madre castradora ha rebajado y no pensaba concederle tanto poder a Tassy. ¿Por qué se comportaba de pronto con esa petulancia? Yo no era más que un estorbo, ¿Una bruta insensata? ¿Poco elegante?
Sólo era cuestión de tiempo que mi hermana me dejase las cosas claras pero, por otra parte, ¿por qué hacía tantas conjeturas sobre mí? Yo pensaba que me conocía bien. Es cierto que la admiro y en ella veo una figura maternal, como todas las hermanas pequeñas con sus hermanas mayores. Y, sí, tengo autoestima... Pero no quiero eclipsar a nadie, sólo pretendo vivir y dejar vivir. ¿Qué imagen tenía mi hermana de mí?
De repente me di cuenta de que éramos dos desconocidas o que en algún momento de nuestras vidas, decidimos callarnos todo lo que sentíamos.... esperando el final.
Tassy:
He de reconocer que fui dura con Petra, pero era necesario. Vive tanto en su mundo, está tan pagada de sí misma que no se da cuenta de que los demás también deseamos tener nuestro protagonismo. Si me dejaba llevar por el sentimiento de culpa, acabaría cediendo, como siempre. Y no. Ya era hora de cambiar. Por su bien y por el mío.
De repente me entró un hambre atroz y recordé la invitación de Yolanda para cenar. Llamé a Sergei, que estaba de guardia y cogí mis cosas para esperarle en su casa. De camino al salón pasé por la cocina y me encontré con el bizcocho que nos hizo Gabriela, la vidente. Decía que era un bizcocho mágico y que arreglaba karmas... Bah, una tontería más de mi hermana, que es una crédula. Cogí un buen trozo y me fui.
Petra:
Cuando terminé de arreglarme y maquillarme, mi hermana ya se había ido. Al pasar por la cocina para beber agua vi el enorme bizcocho que nos había regalado Gabriela y que decía que arreglaba karmas. Bah, una tontería más de la vidente, que es adicta a los libros de David Safier.
Al bizcocho le faltaba un buen trozo que seguramente había cogido mi hermana. ¡¿Quién era ahora la egoísta?! Cogí un pedazo grande para comérmelo en el taxi, de camino a casa de Susi,
Tassy:
Esperé a Sergei viendo la televisión y dando buena cuenta del bizcocho que, a decir verdad, estaba riquísimo. Tan pronto como el esponjoso dulce entró en mi estómago sentí un sopor tremendo, como si me hubieran inyectado anestesia. Mi último pensamiento antes de dormirme fue "Mataré a esa vidente narcotizadora",
Petra:
Mientras iba en el taxi saqué mi trozo de bizcocho del papel de aluminio y le metí un buen mordisco, teniendo cuidado con las migas, claro está. De pronto, comencé a sentir una somnolencia atroz, como si me hubieran drogado. Mi último pensamiento antes de dormirme fue "Esa repelente vidente ha conseguido drogarme cuando he hincado el diente"... "Uy, me ha salido una rima"....
Tassy:
¿Cuánto tiempo transcurrió? ¿Una hora? ¿Dos horas? Los párpados me pesaban y, de fondo, escuché flamenco, concretamente la emisora Radiolé. También sentí un traqueteo, como si estuviera en la parte trasera de un coche sin una suspensión decente. Cuando abrí los ojos me vi dentro de un taxi que apestaba a ambientador. Confusa y aturdida, miré por las ventanillas, miré hacia el espejo retrovisor, me toqué la cara.... ¡Estaba en el cuerpo de Petra!
Petra:
No sé cuánto tiempo estuve dormida o si ronqué. Pero el asiento trasero del taxi era tan cómodo que parecía estar tumbada en el sofá de cuero de mi hermano Sergei. Me pesaban los párpados y de fondo escuché la música de C.S.I Miami... Cuando abrí los ojos me vi tumbada en el sofá de mi hermano. Me levanté a toda prisa y, cuando iba a salir por la puerta, me topé con Sergei:
- Tassy, cielo, qué guapa estás esta noche. Tienes en los ojos un brillo diferente, no sé, debe ser por tu enfado... Ven, que te voy a dejar los ojos en blanco...
Horrorizada me fui al baño... ¡Estaba metida en el cuerpo de Tassy!
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Sobre este blog
Blog de humor con personajes de ficción, basados en el libro " Detectives VIP:El Diamante Rojiblanco".
Las aventuras de las dos hermanas Petra y Tassy, detectives VIP, incluyen todo tipo de situaciones y personajes surrealistas, incluidos los miembros de la familia Petrosky....
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1 comentarios:
q interesante se pone esto!!! ohhh
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