lunes, 16 de mayo de 2016
La petición de mano

Soy consciente de que si mi hermana Tassy cuenta su versión de la historia, lo más probable es que os intente manipular, utilizando como arma psicológica el hecho de ser psicóloga, princesa por parte de primo tercero por parte de abuelo y, en fin, esa seriedad que la caracteriza y su serenidad y paciencia.
Podéis creerla a ella o creerme a mí, que como buena Petrosky soy sincera... A veces demasiado, eso es cierto.
La petición de mano
Tras 10 u 11 años de noviazgo mi hermano paterno, Sergei, se decidió por fin a declararse a mi hermana materna, Tassy. La presión de la familia, pasar de los 35 años y verse viejo o quizá los cambios de tiempo tan tremendos que hay en Madrid fueron algunos de los motivos que le impulsaron a afianzar ante los ojos de Dios y de los invitados una relación que, la verdad, ya resulta aburrida, a pesar de las 15 peleas mensuales con sus respectivas reconciliaciones.
Para mi sorpresa, el Sergei ególatra y chulito estaba nervioso. Temía que Tassy, en un arranque de orgullo menstrual (o de lucidez) le dijera NO, a pesar del carísimo anillo de compromiso de platino y diamantes que compré yo con su dinero, porque hay que decir que en cuestión de joyas los hombres son bastante lerdos y tacaños.
Para la petición de mano reservé una magnífica azotea sólo para ellos, con impresionantes vistas de Madrid y su sierra. Coloqué en el centro una bonita pérgola con telas transparentes en beige y blanco (por si hacía viento) y decoré aquel "espacio de amor" con velas aromáticas, una mesa para dos en la que los novios disfrutarían de un menú exclusivo servido por un restaurante de comida italo-asiática. Y lo más importante: Una zona chillout árabe con coloridos y mullidos cojines, champagne y diversas variedades de tés para después del SÍ y su consiguiente pinchito de fervor pre-matrimonial
¡Me quedó tan bonito que estoy pensando en hacerme wedding planner y ganar un pastón sin arriesgarme la vida!
Yo estaba completamente segura de que Tassy diría que SÍ, porque la conozco bien. Está loca por su novio y su novio está loco por ella. Y por muy fría y pragmática que sea, aparentemente, en el fondo es tierna y más sensible que todos nosotros, además de una sacerdotisa de Cupido (ese es el alias con el que entra a los foros de novelas románticas). Y además, ¿quién diría que no a un tío alto y guapo que se pone de rodillas y te enseña un anillo valorado en 300.000 euros?
Como suele ser habitual en el día a día de los Petrosky, cuando tenemos algo planificado siempre surge un imponderable... O una imponderable abominable, en este caso.
Mientras le hacía una completa limpieza de cutis a mi hermana para que su níveo rostro estuviese perfecto con un efecto irisado de ninfa y antes de enseñarle el vestido que también compré con el dinero de Sergei siguiendo sus instrucciones (transparencias y escotazo al estilo vestal griega), apareció de la nada Gabriela, nuestra medium y vidente de cabecera, tan eficiente como vengativa... Y tan inoportuna como un cólico de gases. Seguro que la muy raposa vio aquel acontecimiento y aprovechó para cotillear y de paso pedir injustamente el dinero correspondiente a los seis meses que la debemos.
- Uespssssss pomas.
Su aparición en el cuarto de Tassy nos asustó a mi hermana y a mí y ambas pegamos un salto, dimos tres volteretas en el suelo y agarramos lo primero que encontramos para defendernos, porque como buenas detectives, debemos estar siempre prevenidas ante el peligro.
- ¿Se puede saber qué haces aquí, querida Gabriela?- preguntó la futura novia alterada-. ¿Por qué siempre tienes que aparecer así, sin avisar y sin llamar al timbre?
- Pues porque tengo llaves. Por cierto, ¿qué hacéis? ¿Por qué no estáis las dos cubiertas de mascarilla, teniendo en cuenta que todos los tratamientos los hacéis juntas? ¿Por qué está Petra poniéndote tan guapa?
- Porque ha comprado en Internet la nueva línea de productos franceses Belle Epoque y... ¡Bueno, a ti no te importa!
- Sí, ya...
Gabriela preguntaba con sorna y cada una de sus palabras iba acompañada de una sonrisita maliciosa de cotilla sabelotodo.
Temiendo que la muy desgraciada despertara la suspicacia de Tassy y estropease la sorpresa, me llevé a la medium fuera de la habitación con la excusa de dejar que la mascarilla de pepino salvaje y lavanda provenzal hiciera su efecto en el rostro de mi hermana.
- Supongo que estás aquí porque has visto que algo bueno estamos preparando.
- Pues sí. Lo vi en la carne picada de las albóndigas. Y pensé que era un buen momento para venir y no perder ripio de lo que pase en la petición de mano al igual que tú, porque también intuyo que has preparado un hueco en la azotea para cotillear.
- Yo no voy a cotillear, descarada. Voy a comprobar el resultado de mi obra de arte. Bueno, no voy a negar que tengo la cámara de video preparada, algo que les hará ilusión a los tortolitos dentro de veinte años, cuando no se soporten... ¿Y además de cotillear, qué quieres? Porque, sin ser vidente, yo también intuyo ¿sabes? Y conociéndote, siempre buscas algo más. Vamos, que no me creo que sólo vengas a cotillear porque ya son muchos años y...
- ¡Qué pesada, cómo te gusta hablar! Quiero mi dinero. Me lleváis dando largas seis meses desde principios de diciembre, con la excusa del IVA de enero y el IVA de abril. Y he pensado ¿por qué no viajar a Madrid y chafar una bonita sorpresaaaa... a menos que me paguen?-Respondió Gabriela con un tono cantarín, mientras se miraba las uñas con la altanería de una miss universo guachupina.
- ¡Serás chantajista! Bueno, como quiero que todo salga bien te pagaré, porque además tienes razón, deberíamos pagarte mes a mes. Te entiendo porque mis genes comunistas claman igualdad pero si no te importa, te lo doy mañana con su factura correspondiente, que tendrás que declarar como declaramos nosotras, porque por mucho ladrón corrupto que haya, debemos ser buenas ciudadanas.
- ¡Deja de ir de buena. y de hablar tanto! Y en cuanto a esperar a mañana... ¡Y una miiiiiiiiiieaaaaaaaardaaaa! Te tengo más aprecio a ti que a tu hermana, pero pagar, pagas.
- Vale, pero quiero algo a cambio.
- El qué.
- Que me asegures el SÍ de Tassy. Porque quiero que la noche sea perfecta, quiero que estos dos se casen y, además, me he apostado con mis hermanas, hermanos y sus amigos 100 euros por barba a que todo saldrá genial.
- D'acord, pero yo entro en la apuesta.
- Ok, pues te lo descuento del dinero.
- Me parece bien, porque todo va a salir genial. La noche será templada y bajo el cielo estrellado tu hermana dirá que sí, cuando el buenorro de tu hermano se arrodille y le suelte esa horterada que le has escrito. ¡Hija mía, le has hecho todo! El muy zángano sólo tendrá que presentarse con traje y corbata luciendo ese cuerpo hercúleo que la naturaleza le ha dado y que ha mejorado gracias al gimnasio, además de esos ojos azules, casi transparentes que contrastan con sus rasgos viriles...
- ¡Oye, qué buena vidente eres! ¿Cómo sabes que he escrito yo lo que le tiene que decir cuando la pida en matrimonio? ¿Y por qué te abanicas?
- Porque cuando pienso en Sergei me pongo cachondilla, pazguata. ¡Muy buena detective pero muy lerda! Si me pagaseis mes a mes, mis videncias serían la leche.
- Bueno, voy a preparar el cheque y la factura mientras tú haces el hechizo o la pócima o el ritual o lo que sea. ¿Necesitas algo especial? ¿Sangre de dragón? ¿Lágrimas de cocodrilo? ¿Agua mineral?
- Mmmm no. Llevo mi kit de rituales con todos los ingredientes esenciales y he aprendido uno muy bueno en un curso de potenciamiento del amor...
- ¿Potenciamiento del amor?
- Sí. Para parejas que se gustan y no se deciden a dar el paso, parejas que no se comprometen a pesar de quererse, parejas que han perdido la pasión, parejas en las que no hay romanticismo... Ah y para la impotencia masculina y los gatillazos.
- Hija mía, con todas las cosas bonitas que ibas diciendo, lo último ha sonado fatal. Qué bruta eres.
- Sonará fatal, pero funciona. Claro, como tú nunca has tenido ningún novio que sufra de gatillazos...
- ¿Estás segura de que todo te saldrá como tiene que salir?
- ¿Alguna vez he fallado en mis rituales?
- Sí, tres veces. Cuando nos cambiaste de cuerpo a Tassy y a mí, cuando Natasha estuvo levitando tres días como un globo de helio y tuvimos que atarla a la silla con un cordel y cuando me dejaste muda porque hablo mucho. Bueno, lo dicho. Tú al tajo mientras yo preparo los 8.000 pavos que te debemos.
- Y luego me dices a mí que soy bruta...
Antes de salir de casa, la convencí para que se bebiera de un trago el brebaje que Gabriela había preparado y le dije que no podía acompañarla porque se me había olvidado cortarme las uñas de los pies y los zapatos de tacón de 10 centímetros me hacían daño.
Cuando el coche arrancó camino de una de las torres más altas de Madrid, Gabriela y yo preparamos la cámara de vídeo, la cámara de fotos, una grabadora, un bloc de notas y nos leímos las instrucciones del dron con cámara y micrófono incluidos (regalo de mi tío Yaroslav, que lo utilizaba en sus espionajes de la KGB), para captar los momentos íntimos.
Y así, ilusionadas como buenas celestinas, aparecimos en la azotea y nos ocultamos entre las sombras... Para ver un completo desastre. Probablemente la petición de mano más desastrosa de toda la historia de las peticiones de manos.
Tassy estaba completamente hechizada. Tenía los ojos muy abiertos, apenas parpadeaba y decía que sí a todo, con una actitud sumisa. Sergei, asombrado ante el comportamiento de mi hermana, se mostraba titubeante y desconfiado, pues conociendo el carácter de su eterna novia, no concebía una actitud tan patética y pensó que, tal vez, ella le estaba vacilando.
- Te dije que aseguraras el SÍ, no que convirtieses a mi hermana en una esclava- reproché a Gabriela-. Sólo falta que en vez de llamarle Sergei o cariño, pichoncito o cosita o alguna horterada de las suyas, le llame...
- Sí, mi amo. Como desees- Respondió Tassy cuando Sergei le propuso comenzar a cenar.
- ¡¡¡¡¡¡Eso!!!! Mi amo es lo que iba a decir. ¿Pero qué ritual has hecho tú ? ¿El de Christian Grey?
- A, a, a lo mejor me he pasado con la baba de caracol y la malva. Pero lo he compensado con canela y licor de ostras.
- ¿Y eso qué quiere decir?
- Pues lo que ves...
Gabriela me tapó los ojos a mí y yo se los tapé a ella cuando Tassy cambió su comportamiento repentinamente y se convirtió en una leona salvaje, abalanzándose sobre su novio, rompiéndole la chaqueta, la camisa, bajándole la cremallera del pantalón y mordiéndole y arañándole con un ansia viva, como si no hubiese un mañana.
-¡Ahora le está devorando como una vampira ninfómana!-Grité.
- Tampoco seas tan exagerada. Simplemente está desatando su pasión.
- ¿Su pasión? ¡Pero si le está violando! O le está matando.... no sabría qué decirte. ¿Volverá a ser sumisa? Porque esta es capaz de comérselo como un chuletón.
- Algo comprensible. Ehhh quiero decir que yo creo que sí. En cuanto se le pase el fervor volverá a un estado sumiso y... Uyyyyyyyy lo que le está haciendooooooooooooooo. ¡No me la imaginaba tan, tan...atrevida!
- ¡Oye, que es mi hermana. No mires, guarra! Mejor nos vamos y les dejamos solos, porque esto me va a traumatizar... Ya nos enteraremos de lo que ha sucedido, si hay boda o si hay funeral. Anda, tira, alma de cántaro.
Continuará...
¡Me quedó tan bonito que estoy pensando en hacerme wedding planner y ganar un pastón sin arriesgarme la vida!
Yo estaba completamente segura de que Tassy diría que SÍ, porque la conozco bien. Está loca por su novio y su novio está loco por ella. Y por muy fría y pragmática que sea, aparentemente, en el fondo es tierna y más sensible que todos nosotros, además de una sacerdotisa de Cupido (ese es el alias con el que entra a los foros de novelas románticas). Y además, ¿quién diría que no a un tío alto y guapo que se pone de rodillas y te enseña un anillo valorado en 300.000 euros?
La imponderable
Como suele ser habitual en el día a día de los Petrosky, cuando tenemos algo planificado siempre surge un imponderable... O una imponderable abominable, en este caso.
Mientras le hacía una completa limpieza de cutis a mi hermana para que su níveo rostro estuviese perfecto con un efecto irisado de ninfa y antes de enseñarle el vestido que también compré con el dinero de Sergei siguiendo sus instrucciones (transparencias y escotazo al estilo vestal griega), apareció de la nada Gabriela, nuestra medium y vidente de cabecera, tan eficiente como vengativa... Y tan inoportuna como un cólico de gases. Seguro que la muy raposa vio aquel acontecimiento y aprovechó para cotillear y de paso pedir injustamente el dinero correspondiente a los seis meses que la debemos.
- Uespssssss pomas.
Su aparición en el cuarto de Tassy nos asustó a mi hermana y a mí y ambas pegamos un salto, dimos tres volteretas en el suelo y agarramos lo primero que encontramos para defendernos, porque como buenas detectives, debemos estar siempre prevenidas ante el peligro.
- ¿Se puede saber qué haces aquí, querida Gabriela?- preguntó la futura novia alterada-. ¿Por qué siempre tienes que aparecer así, sin avisar y sin llamar al timbre?
- Pues porque tengo llaves. Por cierto, ¿qué hacéis? ¿Por qué no estáis las dos cubiertas de mascarilla, teniendo en cuenta que todos los tratamientos los hacéis juntas? ¿Por qué está Petra poniéndote tan guapa?
- Porque ha comprado en Internet la nueva línea de productos franceses Belle Epoque y... ¡Bueno, a ti no te importa!
- Sí, ya...
Gabriela preguntaba con sorna y cada una de sus palabras iba acompañada de una sonrisita maliciosa de cotilla sabelotodo.
Temiendo que la muy desgraciada despertara la suspicacia de Tassy y estropease la sorpresa, me llevé a la medium fuera de la habitación con la excusa de dejar que la mascarilla de pepino salvaje y lavanda provenzal hiciera su efecto en el rostro de mi hermana.
- Supongo que estás aquí porque has visto que algo bueno estamos preparando.
- Pues sí. Lo vi en la carne picada de las albóndigas. Y pensé que era un buen momento para venir y no perder ripio de lo que pase en la petición de mano al igual que tú, porque también intuyo que has preparado un hueco en la azotea para cotillear.
- Yo no voy a cotillear, descarada. Voy a comprobar el resultado de mi obra de arte. Bueno, no voy a negar que tengo la cámara de video preparada, algo que les hará ilusión a los tortolitos dentro de veinte años, cuando no se soporten... ¿Y además de cotillear, qué quieres? Porque, sin ser vidente, yo también intuyo ¿sabes? Y conociéndote, siempre buscas algo más. Vamos, que no me creo que sólo vengas a cotillear porque ya son muchos años y...
- ¡Qué pesada, cómo te gusta hablar! Quiero mi dinero. Me lleváis dando largas seis meses desde principios de diciembre, con la excusa del IVA de enero y el IVA de abril. Y he pensado ¿por qué no viajar a Madrid y chafar una bonita sorpresaaaa... a menos que me paguen?-Respondió Gabriela con un tono cantarín, mientras se miraba las uñas con la altanería de una miss universo guachupina.
- ¡Serás chantajista! Bueno, como quiero que todo salga bien te pagaré, porque además tienes razón, deberíamos pagarte mes a mes. Te entiendo porque mis genes comunistas claman igualdad pero si no te importa, te lo doy mañana con su factura correspondiente, que tendrás que declarar como declaramos nosotras, porque por mucho ladrón corrupto que haya, debemos ser buenas ciudadanas.
- ¡Deja de ir de buena. y de hablar tanto! Y en cuanto a esperar a mañana... ¡Y una miiiiiiiiiieaaaaaaaardaaaa! Te tengo más aprecio a ti que a tu hermana, pero pagar, pagas.
- Vale, pero quiero algo a cambio.
- El qué.
- Que me asegures el SÍ de Tassy. Porque quiero que la noche sea perfecta, quiero que estos dos se casen y, además, me he apostado con mis hermanas, hermanos y sus amigos 100 euros por barba a que todo saldrá genial.
- D'acord, pero yo entro en la apuesta.
- Ok, pues te lo descuento del dinero.
- Me parece bien, porque todo va a salir genial. La noche será templada y bajo el cielo estrellado tu hermana dirá que sí, cuando el buenorro de tu hermano se arrodille y le suelte esa horterada que le has escrito. ¡Hija mía, le has hecho todo! El muy zángano sólo tendrá que presentarse con traje y corbata luciendo ese cuerpo hercúleo que la naturaleza le ha dado y que ha mejorado gracias al gimnasio, además de esos ojos azules, casi transparentes que contrastan con sus rasgos viriles...
- ¡Oye, qué buena vidente eres! ¿Cómo sabes que he escrito yo lo que le tiene que decir cuando la pida en matrimonio? ¿Y por qué te abanicas?
- Porque cuando pienso en Sergei me pongo cachondilla, pazguata. ¡Muy buena detective pero muy lerda! Si me pagaseis mes a mes, mis videncias serían la leche.
- Bueno, voy a preparar el cheque y la factura mientras tú haces el hechizo o la pócima o el ritual o lo que sea. ¿Necesitas algo especial? ¿Sangre de dragón? ¿Lágrimas de cocodrilo? ¿Agua mineral?
- Mmmm no. Llevo mi kit de rituales con todos los ingredientes esenciales y he aprendido uno muy bueno en un curso de potenciamiento del amor...
- ¿Potenciamiento del amor?
- Sí. Para parejas que se gustan y no se deciden a dar el paso, parejas que no se comprometen a pesar de quererse, parejas que han perdido la pasión, parejas en las que no hay romanticismo... Ah y para la impotencia masculina y los gatillazos.
- Hija mía, con todas las cosas bonitas que ibas diciendo, lo último ha sonado fatal. Qué bruta eres.
- Sonará fatal, pero funciona. Claro, como tú nunca has tenido ningún novio que sufra de gatillazos...
- ¿Estás segura de que todo te saldrá como tiene que salir?
- ¿Alguna vez he fallado en mis rituales?
- Sí, tres veces. Cuando nos cambiaste de cuerpo a Tassy y a mí, cuando Natasha estuvo levitando tres días como un globo de helio y tuvimos que atarla a la silla con un cordel y cuando me dejaste muda porque hablo mucho. Bueno, lo dicho. Tú al tajo mientras yo preparo los 8.000 pavos que te debemos.
- Y luego me dices a mí que soy bruta...
Las consecuencias
Tassy estaba bellísima. Parecía una princesa de cuento tras el tratamiento, mi pericia con el maquillaje y aquel vestido azul cielo, vaporoso y sugerente, a la par que elegante. Obviamente, mi hermana me preguntó qué me traía entre manos y le dije que íbamos a un concurso de belleza etérea organizado por la revista Vogue. Mi mentira coló, porque un coche con chófer esperaba en el portal.Antes de salir de casa, la convencí para que se bebiera de un trago el brebaje que Gabriela había preparado y le dije que no podía acompañarla porque se me había olvidado cortarme las uñas de los pies y los zapatos de tacón de 10 centímetros me hacían daño.
Cuando el coche arrancó camino de una de las torres más altas de Madrid, Gabriela y yo preparamos la cámara de vídeo, la cámara de fotos, una grabadora, un bloc de notas y nos leímos las instrucciones del dron con cámara y micrófono incluidos (regalo de mi tío Yaroslav, que lo utilizaba en sus espionajes de la KGB), para captar los momentos íntimos.
Y así, ilusionadas como buenas celestinas, aparecimos en la azotea y nos ocultamos entre las sombras... Para ver un completo desastre. Probablemente la petición de mano más desastrosa de toda la historia de las peticiones de manos.
Tassy estaba completamente hechizada. Tenía los ojos muy abiertos, apenas parpadeaba y decía que sí a todo, con una actitud sumisa. Sergei, asombrado ante el comportamiento de mi hermana, se mostraba titubeante y desconfiado, pues conociendo el carácter de su eterna novia, no concebía una actitud tan patética y pensó que, tal vez, ella le estaba vacilando.
- Te dije que aseguraras el SÍ, no que convirtieses a mi hermana en una esclava- reproché a Gabriela-. Sólo falta que en vez de llamarle Sergei o cariño, pichoncito o cosita o alguna horterada de las suyas, le llame...
- Sí, mi amo. Como desees- Respondió Tassy cuando Sergei le propuso comenzar a cenar.
- ¡¡¡¡¡¡Eso!!!! Mi amo es lo que iba a decir. ¿Pero qué ritual has hecho tú ? ¿El de Christian Grey?
- A, a, a lo mejor me he pasado con la baba de caracol y la malva. Pero lo he compensado con canela y licor de ostras.
- ¿Y eso qué quiere decir?
- Pues lo que ves...
Gabriela me tapó los ojos a mí y yo se los tapé a ella cuando Tassy cambió su comportamiento repentinamente y se convirtió en una leona salvaje, abalanzándose sobre su novio, rompiéndole la chaqueta, la camisa, bajándole la cremallera del pantalón y mordiéndole y arañándole con un ansia viva, como si no hubiese un mañana.
-¡Ahora le está devorando como una vampira ninfómana!-Grité.
- Tampoco seas tan exagerada. Simplemente está desatando su pasión.
- ¿Su pasión? ¡Pero si le está violando! O le está matando.... no sabría qué decirte. ¿Volverá a ser sumisa? Porque esta es capaz de comérselo como un chuletón.
- Algo comprensible. Ehhh quiero decir que yo creo que sí. En cuanto se le pase el fervor volverá a un estado sumiso y... Uyyyyyyyy lo que le está haciendooooooooooooooo. ¡No me la imaginaba tan, tan...atrevida!
- ¡Oye, que es mi hermana. No mires, guarra! Mejor nos vamos y les dejamos solos, porque esto me va a traumatizar... Ya nos enteraremos de lo que ha sucedido, si hay boda o si hay funeral. Anda, tira, alma de cántaro.
Continuará...
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Sobre este blog
Blog de humor con personajes de ficción, basados en el libro " Detectives VIP:El Diamante Rojiblanco".
Las aventuras de las dos hermanas Petra y Tassy, detectives VIP, incluyen todo tipo de situaciones y personajes surrealistas, incluidos los miembros de la familia Petrosky....
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