viernes, 10 de agosto de 2012
Glamour en Marbella 3ª parte
- Bueno, cuéntame lo que te ha dicho Roberto, ¡Petra, no me tengas en ascuas! ¿Y por qué Roberto no me coge el teléfono?
¡Cuánto me gusta tener yo la información y chinchar a mi hermana! Roberto siempre la llama a ella, porque al ser su secretario cuando ejerce como psicóloga, tiene más confianza con mi hermana.
- No te coge el teléfono porque le he descontado ciertos gastos de su paga extraordinaria y como los gastos son tantos se ha quedado sin nada. De hecho nos debe dinero.
- ¡¿Qué dices?! ¿Por qué has hecho eso?
- ¿No te parece extraño que la niña supiera los códigos PIN y las claves de operaciones de las tarjetas de crédito para hacer sus compras?
- Pues sí... Tenemos las tarjetas bien blindadas y sólo alguien de confianza o un buen hacker como por ejemplo Roberto, podría... ¡Fue él quien le dio los datos a la niña porque es muy rencoroso y no se tomó bien el hecho de quedarse en Madrid!
- Eso es, mona, eso es.
- ¡Será %&%$ ! Cuando regresemos a Madrid le voy a dejar unas cuantas cosas claras a ese ##$"!!!!((*☺$##@♀♣.
- Tranquila Tassy, ya te he dicho que nos debe dinero y también le reclamaremos los gastos correspondientes a los padres de la niña por enseñarla a utilizar Internet. En fin, centrémonos en el caso. Tassy.... ¡Tassy!
Tuve que dar un golpe en la mesa, porque mi hermana no dejaba de hacer cálculos mentalmente. Estaba tan concentrada sumando y restando que no escuchaba ni prestaba atención a lo que sucedía a su alrededor. Parecía estar en piloto automático.
- ¡Nos debe 123,58 céntimos!- Exclamó, cuando terminó de calcular.
- Tienes mucho talento para las matemáticas- Respondí, intentando reprimir una carcajada.
- ¿Qué te hace tanta gracia si puede saberse? Puaagggggggggggggg este té verde está malísimo. ¡Y tengo el estómago lleno!
- Normal. Has metido la cucharilla del azúcar en la tierra de la macetita que hay en el centro de la mesa y te has zampado tres croissants a un ritmo vertiginoso, uno tras otro. Cuando comienzas a calcular o cuando discutes con Sergei te aislas, mona.
- ¿Eso he hecho? ¿Y por qué no me has parado?
- La última vez que intenté detenerte en una situación similar me mordiste en el brazo. Mira, aún tengo la marca.
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Gracias a la eficacia de nuestro secretario y a sus contactos, supimos que Genevieve Botôx escondía un pasado oscuro. En primer lugar, no era francesa y no había nacido en Lyon, como aseguraba. Su verdadero nombre era María de la Cruz, nacida el 15 de julio de 1947 en Peralvillo, Ciudad Real.
Como muchas otras chicas, a los diecisiete años se instaló en Madrid, para trabajar como niñera en la casa de una familia muy pudiente. Pocos meses después de su llegada a la capital, el señor de la casa quedó viudo y se casó con ella. Curiosamente, el muy infeliz falleció un año después.
María de la Cruz se adueñó de todo el dinero y emigró a distintos países: Venezuela, Argentina, Inglaterra, Alemania, Bélgica, Suiza y Francia. En cada uno de los países en los que residió, se casó con hombres adinerados. Y siempre se marchaba de donde estaba al poco de quedarse viuda.
- Tanta viudedad no es casualidad- apuntó Tassy.- O Genevieve tiene muy mala suerte o es una asesina que va robando maridos a las demás para casarse con ellos, matarlos y quedarse con la herencia.
- ¡Ay qué emoción! Este caso se va poniendo cada vez más interesante.
- Petra, por favor, un respeto hacia los pobres infelices que se cargó.... ¡Qué diantres! ¡Es un super casooooooooooo!
Mi hermana y yo nos abrazamos y chocamos las manos, prometiéndonos hacer el "Baile triunfal" cuando hubiésemos resuelto el caso.
Cuando un caso se complica todo detective se emociona, porque si dicho caso se resuelve con éxito, los honores, las recomendaciones aumentarán su reputación y su cartera de clientes. Después de la emoción, todo detective asume la realidad y la dificultad que entraña el caso.
Conocíamos el pasado de Genevieve pero habría que demostrar que asesinó a sus siete maridos. Supusimos que el octavo no correría peligro, porque la asesina llevaba casada con él cinco años y, además, era demasiado mayor como para seducir a un nuevo infeliz. Y, sinceramente, a su edad se sumaban los desastres de las excesivas operaciones de cirugía estética a las que se había sometido. Lejos de mantener la belleza que en su día tuvo, tantas intervenciones la hacían parecerse a Carmen de Mairena. En resumen: Un hombre tendría que estar ciego, borracho o loco para casarse con esa mujer. Su poder de seducción se esfumó con la quinta rinoplastia. A menos que....
- Tassy, ya sé por qué esa asquerosa ha robado el collar de Cuca. Quiere poseer el elixir de la seducción y el éxito porque planea cazar a otro hombre. Es que con la grima que da, ese collar es su único recurso.
- ¡Excelente deducción, Petra! Eso quiere decir que su actual marido está en peligro y que, posiblemente, ya tenga otra víctima en el punto de mira. Alguien que pasa olímpicamente de ella. Por eso ha robado el collar, aunque he de confesarte que yo no creo mucho en esas leyendas pero bueno, ella sí que lo cree, ella ha robado la joya y piensa cazar de nuevo, no sin antes deshacerse de su cónyuge. Como criminóloga, estoy segura de que siempre ha matado a sus maridos con algún tipo de veneno que sea indetectable en la autopsia. Si sus maridos eran de avanzada edad, atribuyeron los fallecimientos a cualquier causa natural.
- ¿Y como psicóloga, qué opinas?- Pregunté con curiosidad.
- Como psicóloga podría darte una charla sobre ese tipo de asesinas y los traumas infantiles que la han convertido en lo que es, también puedo predecir sus movimientos pero no quiero aburrirte, de modo que resumiré: Está como una puñetera cabra y es más mala que el sebo.
- ¿Y cuáles crees que serán sus próximos movimientos, como tú les llamas? ¿Qué crees que debemos hacer?- Insistí.
- Si ha robado el collar es porque ya tiene una víctima. Cuca fue tan inocente que le contó la historia de la joya cuando eran amigas y podría haberlo robado hace años. Tenemos que demostrar que está envenenando a su marido porque como nos descuidemos, el pobre la palmará muy pronto. Cuando consigamos demostrar eso, todo lo demás se solucionará solo porque llamaremos a la Policía, a la Guardia Civil a la Interpol, Europol y todo lo que termine en Pol. La detendrán y, en el registro de su domicilio, aparecerá el collar.
- ¡Qué buena eres, Tass!
- ¡Tú también Pet!
- ¡Somos geniales! Las mejores en nuestra profesión. Formamos un buen equipo y este caso mejorará aún más si cabe nuestro currículum. ¡Es que somos buenísimas y además, estamos buenísimas!
- ¡Amén, hermana!.- Tassy volvió a chocar su mano con la mía, al estilo del Bronx.
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No quisimos contarle nada a Cuca hasta no demostrar el envenenamiento de Jean Michel Botôx, el actual marido de Genevieve. Tras elaborar uno de mis insuperables planes, muy sutilmente interrogué a nuestra anfitriona para que nos proporcionase la información que necesitábamos.
- Cuca, ¿qué suelen hacer Genevieve y su marido en su día a día?. Debemos vigilarla de cerca a ella y a su esposo. Porque quizá él sea cómplice y sepa que su mujer te ha robado el collar. -Mentí.-.
- Pues en verano él suele ir a jugar al golf y después se reúne con su mujer en el hotel Tumbona Beach, donde ella tiene sombrilla y tumbona reservadas. La playa de ese hotel es una de las pocas que no tiene piedras. Después suelen comer en el hotel. Por las tardes descansan y por la noche suelen acudir a cenar con amigos o asistir a fiestas.
- ¿Y a qué hora suelen acudir a ese hotel?
- Genevieve suele llegar a las once de la mañana, aproximadamente y él regresa de jugar al golf a mediodía.
- Perfecto. Una cosa más....
- Dime.
- ¿Has notado algo raro últimamente en Jean Michel? No sé, por ejemplo, cambios de humor, un carácter más reservado, un envejecimiento repentino...
- No me suelo cruzar ni con Genevieve ni con su marido pero sí que es cierto que coincidí hace poco con él en el club náutico y le noté muy desmejorado. Como a diferencia de su esposa yo soy educada, le pregunté si se encontraba bien y me dijo que se sentía cansado. Pensé que estaría atravesando nuevamente una de sus muchas depresiones. ¿Por qué me preguntas eso?
- Pues ehhhh pueeeeees
- Porque todo el que es cómplice de un delito somatiza el remordimiento de una u otra manera- Intervino mi hermana.- Algunas personas sufren ansiedad, otros sufren paranoias y piensan que son constantemente vigilados, también están los que se deprimen, los que se vuelven irritables y suspicaces o los que se hacen socios del Real Madrid. En fin, iremos al hotel Tumbona Beach para vigilar a la parejita.
- No podéis acceder a la playa del hotel a menos que estéis hospedadas allí o paguéis una cuota. Tampoco se puede acceder al restaurante hasta la hora de la cena. Pero no os preocupéis, decid en recepción que vais de parte de Cuca Sterling. El director del hotel es un buen amigo y le llamaré para que avise a los recepcionistas y os dejen acceder.
- ¡Gracias, Cuca!
- No. Gracias a vosotras por ser tan eficaces. Sólo me gustaría pediros un favor... si no os importa.
- Claro que no- respondió Tassy con rotundidad-. ¿De qué se trata?
- Pues veréis, vuestra sobrina es una delicia de niña y me divierte cuidar de ella pero me da penita porque tiene ilusión por ir a la playa y a mí a estas horas la playa no me gusta. Como vais a vigilar y supongo que eso no entraña peligro alguno, ¿podríais llevárosla? Ya le he comprado yo un par de bañadores, una toalla, un vestidito muy mono, un cubo y palas y un sombrerito. ¡Ah y protección solar!
- Cuca, no tenías por qué haber hecho eso, lo podríamos haber comprado nosotras. ¿Te ha pedido ella que le comprases todo eso?
- No, no. Ha sido idea mía. De hecho me ha dicho que cuando llegue a Madrid romperá su hucha para pagarme lo que me debe jajajaja ¡Hacía tiempo que no me reía tanto! Es graciosísima, sobre todo porque habla con la zeta. Debéis estar muy orgullosas de ella porque es muy inteligente y todo un angelito.
- Sí, con quien quiere- Musitó Tassy.
- ¿Perdón?
- Oh, ehhh he dicho que te quiere, es que es muy cariñosa.
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Cuando nos dirigíamos al hotel Tumbona Beach, me desvié ligeramente del camino, lo cual incrementó la curiosidad de mi hermana.
- Bueno, ¿me vas a contar tu plan? ¿Y a dónde vamos? Cuca nos dijo que fuésemos en sentido recto, que girásemos a la derecha luego a la izquierda, que siguiésemos recto, que volviésemos a girar a la izquierda en la tercera palmera y que al llegar a la rotonda de...
- Vamos a una farmacia.
- ¿A una farmacia? ¿Para qué?
- Para comprar un par de botes de esos para muestras de orina.
- ¿Puedo saber para qué necesitamos esos botes? Petra, no me digas que crees estar embarazada. ¡Ay qué alegría! Claro, por eso estás tan sensata- Mi hermana se abrazó a mi cuello y me besó en la mejilla.
- No creo estar embarazada. Si lo creyera, no compraría botes para muestras de orina, compraría una prueba de embarazo. ¡Parece mentira que seas novia de un ginecólogo! Quiero comprar los botes porque necesitamos el pipí de Jean Michel para demostrar que su mujer le está envenenando.
- Pero Petra, antes te he dicho que posiblemente utilice algún tipo de veneno indetectable en la autopsia. ¿Cómo va a haber rastros en el pipí? Es que no escuchas, reina.
- Sí que escucho, mona. Pero ¿cómo estás segura de que a los infelices que la palmaron les hicieron autopsia? Si tenían una edad avanzada y sus analíticas llenas de colesterol, triglicéridos, glucosa o si tenían hipertensión o algún otro padecimiento, la verdadera causa del fallecimiento pasó desapercibida. Apuesto a que esa raposa les animaba a beber, a fumar, a comer grasas y azúcares, a tomar comidas saladas o a ver cine español. Así aumentaba el riesgo de sufrir una enfermedad y no había sospechas. ¿No has pensado en esa posibilidad?
- Envenenamiento enmascarado... - Tassy sopesó mis palabras- ¡Claro, por eso cambiaba tanto de país, para que nadie pudiese extrañarse! Seguro que va contando por ahí que se divorció de la mayoría de ellos porque no creo que sea tan estúpida como para decir que todos están criando malvas.
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Nuestra llegada al hotel Tumbona Beach atrajo la mirada de muchos curiosos, no por el Maserati sino por ver a dos tías buenas saliendo de ese cochazo. En un principio nos confundieron con las hermanas Ecclestone pero cuando la niña salió del coche, completamente vestida de rosa y cargando con tres cubos y varias palas de colores, los silbidos masculinos cesaron y se oyeron los "ooooooooohhhhhhs" femeninos.
Natasha llamaba la atención con el vestidito de tirantes rosa, las sandalias rosas, gafitas de sol rosas y una pequeña pamela también rosa. Parecía una muñeca, aunque Tassy, que es muy suya, opinaba que la niña parecía más bien la versión diminuta de Paris Hilton.
En recepción no tuvimos ningún problema. Cuca había llamado a su amigo y el recepcionista nos indicó cómo acceder a la playa y al restaurante. Incluso, nos ofreció una suite para que pudiésemos descansar algo que no rechazamos. Mientras esperábamos a que nos dieran la tarjeta de la suite, Tassy expresó sus dudas respecto a mi plan:
- Petra, todo lo que has deducido es excelente pero, ¿cómo vamos a obtener una muestra de orina de un señor al que no conocemos de nada? No le vamos a pedir, así por las buenas que... ya sabes.
- Ya se me ocurrirá algo, mona. De momento disfrutemos de la playa y centrémonos en localizar a Genevieve y a Jean Michel.
- Perdonen que me entrometa- dijo el recepcionista, que había aparecido de repente desde detrás del mostrador como un guiñol.- Si buscan al Señor o a la Señora Botôx, puedo ayudarlas. La señora está en la playa pero el señor está tomando el aperitivo con unos amigos en la cafetería del hotel que está justo ahí- nos indicó con la cabeza una doble puerta de cristal situada a la izquierda.-. Desde la cafetería también pueden acceder a la playa.
- Muchas gracias- Respondimos Tassy y yo al unísono.
Cuando nos disponíamos a.acudir a la cafetería, Tassy se giró antes que yo y volvió rápidamente a apoyarse en el mostrador, obligándome a permanecer quieta.
- Petra, no te des la vuelta- susurró.- Y cuando yo te diga giras rápido hacia la derecha y vamos corriendo hasta la cafetería. Noooooooooo. No mires hacia atrás.
- ¿Pero qué pasa? ¿De quién nos estamos escondiendo?
Es curioso cómo funciona la mente humana. Si alguien te dice "relájate", te pones más nerviosa, si te dicen "no te muevas" cuando te están maquillando te entra picor de nariz y si te dicen "no mires hacia atrás", automáticamente lo haces.
No pude evitar girar la cabeza y mi mirada coincidió con la de la persona que Tassy trataba de evitar.
- Pero bueeeeeeeeeno. ¿Qué hacéis aquí? Siempre nos cruzamos en distintos sitios. ¿Estáis de vacaciones o estáis trabajando de detectives?
- Shhhhhhhhhhhh calla- ordenó mi hermana tapándole la boca al chico que se disponía a saludarla con dos besos.- Estamos trabajando. Resérvate el poderío de tu voz para el concierto o acabarán enterándose hasta en Cádiz que somos detectives.
- Daviiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiid.- La niña, que había estado distraída mirando el escaparate de la boutique del hotel corrió hacia su ídolo, con el que frecuentemente se comunica por Whatsapp o "Guazá" como ella dice. Millones de fans querrían estar en la piel de nuestra sobrina Natasha, que le cuenta todos los cotilleos de la familia e incluso envía fotos nuestras a David Bisbal.
- Hola Natasha. ¡Qué alegría verte! Uy, que guapa estás, toda vestida de rosa.
- Puez ya veráz cuando me veaz en el concierto. Me he comprado un veztido roza pero máz clarito y llevo bolzo y unoz zapatoz con piedrecitaz que hacen juego con la diadema.
- ¿Vas a venir al concierto? ¡Qué bien!
- Zi y eztoy en primera fila, como ziempre. Y tengo cóctel y todo, me han comprado la entrada miz tíaz.
- Ah, qué suerte tienes.
- Más que suerte tiene demasiada inteligencia- añadí.- Pero bueno, ya que hemos coincidido por enésima vez, aprovecho para pedirte un favor.
- Dame dos besos ¿no? Que no me has saludado siquiera. ¡Hay que ver lo borde que eres siempre conmigo, niña!
- Luego. A ver, dejaremos a la niña en el Palacio de Congresos a eso de las seis y la dejaremos con sus amigas del club de fans. Da órdenes a los miembros de seguridad para que no se abalancen las espactadoras al escenario porque la niña, con lo canija que es, no ve nada. En el cóctel procura que no beba coca cola, que luego tiene gases y no hay quien la duerma. Ah y después del concierto, si no te importa, llevadla a casa de Cuca Sterling como muy tarde a las doce. Te escribiré la dirección de nuestra anfitriona, es que nos alojamos en su casa ¿sabes?
- ¿Desea algo más la señorita?- Preguntó el cantante con sorna.
- Pues ahora que lo dices, sí. Tassy, llévate a la niña a la playa que yo tengo que hablar con David.
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Sobre este blog
Blog de humor con personajes de ficción, basados en el libro " Detectives VIP:El Diamante Rojiblanco".
Las aventuras de las dos hermanas Petra y Tassy, detectives VIP, incluyen todo tipo de situaciones y personajes surrealistas, incluidos los miembros de la familia Petrosky....
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