domingo, 26 de junio de 2016
Un día de playa alucinante
Tras sugerirme que pagase el alquiler de tres hamacas con lo que a vosotros quizá os parezca una excusa surrealista, Tassy comenzó a organizar el día de playa.
Gabriela, celebrando que le habían tocado 300.000 euros en La Primitiva, nos invitó a Mallorca y nos pagó dos suites en un hotel de lujo de la zona más chic de la isla. Y, ya de paso, nos dejó a la niña, que siempre que llega el calor, alterna sus vacaciones de verano entre la casa de nuestra vidente, la casa de Juani, en Colmenar y dos semanas con su abuelo en Londres. (No voy a hablar sobre el "Brexit" porque eso a nosotros, con múltiples nacionalidades y un primo genio que falsifica pasaportes, no nos afecta.)
En la playa de Sa Brosa, había que guardar las formas, pues allí acuden turistas de la élite europea. De modo que nos preparamos para un día de playa glamuroso, dejando a nuestras respectivas parejas viendo la Copa América, ya que les prohibimos tajantemente ocupar sus tardes viendo la Eurocopa.
Nuestra simple presencia en la zona de hamacas del hotel, ya fue un revuelo. Unos alemanes confundieron a Tassy con la actriz Diane Kruger y alguien llamó a los paparazzi, por lo que tuvimos que guardar las formas, ante la posible portada en algún tabloide teutón, más que nada, por no dejar mal a la pobre Diane, como hice yo con Megan Fox.
Mi hermana consiguió olvidarse de los objetivos de las cámaras y, como os decía, comenzó a organizar el día de playa, empezando por la niña.
La embadurnó de crema con protección solar 50 para proteger su delicada piel, le colocó la pulsera de aviso solar, para saber cuándo debería repetir la aplicación del protector, calzó sus piececitos con zapatillas de buceo, para evitar que la enana se quemase los pinreles con la arena caliente, le colocó un gorrito estampado a juego con el bikini y, por último, le colocó los manguitos y le dio una bolsa con un kit completo de playa al estilo Tassy: Cubo, pala, rastrillo, moldes para hacer figuritas en la arena, una botella de agua para mantenerse hidratada, una bolsa de patatas fritas para que no nos diese el coñazo que dan los niños con las patatas...
Gabriela, celebrando que le habían tocado 300.000 euros en La Primitiva, nos invitó a Mallorca y nos pagó dos suites en un hotel de lujo de la zona más chic de la isla. Y, ya de paso, nos dejó a la niña, que siempre que llega el calor, alterna sus vacaciones de verano entre la casa de nuestra vidente, la casa de Juani, en Colmenar y dos semanas con su abuelo en Londres. (No voy a hablar sobre el "Brexit" porque eso a nosotros, con múltiples nacionalidades y un primo genio que falsifica pasaportes, no nos afecta.)
En la playa de Sa Brosa, había que guardar las formas, pues allí acuden turistas de la élite europea. De modo que nos preparamos para un día de playa glamuroso, dejando a nuestras respectivas parejas viendo la Copa América, ya que les prohibimos tajantemente ocupar sus tardes viendo la Eurocopa.
Nuestra simple presencia en la zona de hamacas del hotel, ya fue un revuelo. Unos alemanes confundieron a Tassy con la actriz Diane Kruger y alguien llamó a los paparazzi, por lo que tuvimos que guardar las formas, ante la posible portada en algún tabloide teutón, más que nada, por no dejar mal a la pobre Diane, como hice yo con Megan Fox.
Mi hermana consiguió olvidarse de los objetivos de las cámaras y, como os decía, comenzó a organizar el día de playa, empezando por la niña.
La embadurnó de crema con protección solar 50 para proteger su delicada piel, le colocó la pulsera de aviso solar, para saber cuándo debería repetir la aplicación del protector, calzó sus piececitos con zapatillas de buceo, para evitar que la enana se quemase los pinreles con la arena caliente, le colocó un gorrito estampado a juego con el bikini y, por último, le colocó los manguitos y le dio una bolsa con un kit completo de playa al estilo Tassy: Cubo, pala, rastrillo, moldes para hacer figuritas en la arena, una botella de agua para mantenerse hidratada, una bolsa de patatas fritas para que no nos diese el coñazo que dan los niños con las patatas...
Acto seguido, mientras la niña correteaba feliz hacia la orilla de un mar en calma, nos ayudamos mutuamente con nuestro ritual de protección-belleza. Ya sabéis, crema para el cuerpo con alta protección solar, crema de rostro, aceite protector para el cabello, crema contorno de ojos para evitar arrugas prematuras, cacao con protección para los labios, crema tensora-reafirmante con protección para evitar que mi trasero brasileño se caiga dentro de 30 años y para que el de mi hermana coja un poco de gracia, agua termal y, por supuesto, dos sombreros.
Yo uno estilo cowboy super fashion que combinaba a la perfección con mi caftán ibicenco y mi bikini de flecos, en un look bohemio chic-country que despertó la admiración de las féminas allí presentes.
Mi hermana optó por un look "Caza-millonarios de la Costa Azul en los años 60", con un elegante bañador en blanco y negro de Chanel estilo retro que se ajustaba perfectamente a su estilizada silueta, un blusón a juego que colgó de una percha, que a su vez colgó de la sombrilla, unas gafas de sol estilo Grace Kelly y una pamela con un alerón enorme.
Yo uno estilo cowboy super fashion que combinaba a la perfección con mi caftán ibicenco y mi bikini de flecos, en un look bohemio chic-country que despertó la admiración de las féminas allí presentes.
Mi hermana optó por un look "Caza-millonarios de la Costa Azul en los años 60", con un elegante bañador en blanco y negro de Chanel estilo retro que se ajustaba perfectamente a su estilizada silueta, un blusón a juego que colgó de una percha, que a su vez colgó de la sombrilla, unas gafas de sol estilo Grace Kelly y una pamela con un alerón enorme.
Finalmente, después de rociar las colchonetas de las hamacas con un spray anti-bacteriano, mi hermana me asignó una toalla que olía a Mimosín a más no poder, preparó su hamaca y se acomodó, con almohada incluida, para no dañar su cuello de cisne. Los turistas que habían llegado antes de nosotros (esos que se van a la playa a primera hora después del bufé del desayuno y se ponen rojos como camarones), la aplaudieron cuando la pobre lanzó un suspiro de relajación, tras tanto trabajo.
Y ya acomodadas, ella bajo la sombra de la sombrilla y de su pamela y yo al sol, hicimos lo que todas las mujeres hacemos: Cotillear. Porque, aunque seamos glamurosas, elegantes y refinadas, son pocos los momentos en los que podemos compartir intimidades y hablar de la familia, pues compartimos edificio con ellos y, creedme, en el edificio Petrosky las paredes escuchan.
- Petra, estoy preocupada. Creo, sinceramente, que mi relación con Sergei no va bien. ¡Es un idiota! El otro día, mientras hacíamos **** él me pidió que **** y yo dije ****** y entonces él me ***** y a mí me gustó, pero después le dije ****** y, claro, él como loco me hizo ***** pero no quiso*****
Que tu hermana materna y tu hermano paterno se líen es traumático, aunque se supera. Que tu hermana materna te cuente detalles de su intimidad con tu hermano paterno... NO SE SUPERA NUNCA.
- ¿Habéis tenido la discusión gorda trimestral? Ay, Tassy, mona, siempre me dices lo mismo. ¡Pues que sepas que esta vez, me toca darle la razón a él!
- Ya.... Espera que ahora vengo. Voy al aseo de señoras a cambiarme de bañador, porque éste me aprieta en las ingles y las tengo escocidas, mona. Ahora te cuento más detalles... Bueno, si es que sigues siendo mi hermana... ¡Vigila a la niña!
¿Más?
Ya estamos con el chantaje emocional de las peleas. Tanta discusión para reconciliarse comienza a hartarme, la verdad. Y lo peor son las grandes broncas trimestrales, como el pago del IVA.
Teniendo en cuenta que de los amantes de Teruel, uno es mi hermano paterno y la otra es mi hermana materna, por obligación debo darles la razón alternativamente a uno de ellos cada trimestre... Y lo peor es que si no cumplo:
1. Sergei se enfada conmigo y se me acaba el chollo de la tarjeta que me regala para hacer compras por Internet, cuando le defiendo.
2. Tassy se enfada conmigo y deja de encargarse de todo, si no me pongo de su parte.
Como veis, soy una pobre víctima del soborno y chantaje de ambos bandos. Y para decidir a quién apoyo y soportar las intimidades de la cópula de mis dos sangres, le pedí un mojito a un hamaquero-camarero muy atractivo que, siendo comprensivo ante mi gesto de preocupación, me trajo un mojito bien cargadito.
Tras sorber con la pajita con ansia viva, la verdad es que tuve claro cuál sería mi posición. Acudí a la ducha, me refresqué y volví a la hamaca. Mi hermana ya estaba allí, con un bikini rojo. ¡Un bikini! ¡Y rojo! Uyyyy si Tassy enseña carne y encima se pone algo rojo es que está muy, muy cabreada y quiere dar celos a su macho.
- ¿A ver, entonces, a qué viene esa preocupación con Sergei?- Pregunté con condescencia.
- ¿Sergei? ¡Querrás decir Sergio!
- Uuhhhhhh, la habéis tenido gorda. Dijiste esto mismo hace tres años. Bueno, da igual, puedes contarme tus problemas de pareja. Por cierto, ¿por qué te has quitado el bañador? Ayy reina, cuando mi hermano y tú discutís haces cosas de lo más raras. Supongo pues, como buena detective, que el Chanel te lo regalo él.
- ¿Tu hermano? ¿Así que tú eres hermana de...? No me había dicho nada...
- ¿Ah no? Entonces supongo que tampoco te ha dicho que está liado con María desde hace años y que tiene un hijo secreto.¡Todo un Petrosky, muy macho y muy ruso!
- ¿Muy ruso?
- Pues sí, princesita. Ruso como su bisabuelo. ¿Vamos a comenzar con la discusión de antepasados?
El hamaquero-camarero se acercó a mí, sonriendo como un idiota. O, más bien, riéndose. ¡Hay que ver la psicología que tienen estos que trabajan en hostelería!
- ¿Te traigo un mojito más cargado? O, mejor, mira, estoy en tratamiento homeopático contra el estrés. porque mi jefe me explota. ¡Y yo que pensaba que Ibiza era lo peor! Te doy una de mis pastillas, porque menudo pastel tienes.
- Gracias.
Me tomé la pastilla homeopática con un sorbo de mojito. La verdad es que me sentí muy bien. Pero muy, muy bien...
...Hasta que vi que nuestra Natasha se metía en el agua.
Al estar el mar en calma, la niña se confió y se adentró hacia las zonas profundas.
¡Y no llevaba los manguitos!
Con la rapidez de una gacela. corrí cual vigilante de la playa sexy, hasta tuve la sensación de ir a cámara lenta como en la serie, para que se apreciase mi cuerpo escultural y mis melones arriba y abajo, al ritmo de mi galope.
Y, ya en el agua, conseguí alcanzar a la niña, que en vez de llorar comenzó a gritarme. No le hice caso, porque claramente, la pequeña estaba asustada y sufría un ataque de pánico. Seguramente, no se dio cuenta de lo lejos que estaba y se percató cuando me vio allí.
Ignorando sus gritos, rodeé su cuello con mi brazo y la llevé hasta la orilla. Durante el camino sufrí varias picaduras de medusas, pero no me importó. Apenas sentí el dolor, ya que mi instinto de tía protectora era más fuerte. Para colmo, el mar comenzó a embravarse en poco tiempo. Las aguas calmas y cristalinas cambiaron a un azul oscuro muy mono, con unas olas tremendas.
"Tú puedes, Petra, tú puedes. No hay olas suficientemente grandes que te detengan", me dije a mí misma.
El oleaje, cada vez más repelente, me hizo darme cuenta de que estábamos más lejos de la orilla de lo que pensaba, pero nadé y nadé. Le ordené a la niña que se colocara sobre mi espalda, para tener los dos brazos libres. ¡Caray, la niña será muy renacuaja, pero pesa más de lo que parece o, al menos, esa es la sensación que tuve, quizá por la situación!
Y, por fin, toqué tierra firme, tosiendo por haber tragado agua.
Un montón de gente se arremolinó en torno a mi y a la niña cuando me tumbé sobre la arena ardiente, exhausta tras el esfuerzo. Lógicamente, todos admiraban mi hazaña. Lo que me molestó fue que ninguno se acercó para ayudarme o preguntarme cómo me encontraba.
De pronto, el círculo que me rodeaba se abrió y, como jugadores de fútbol, le hicieron el pasillo a Tassy, que se desprendió de su pamela y se había vuelto a poner el bañador. Sólo ella, tan amante del protocolo como buena princesa, es capaz de cambiarse de look para las multitudes, ¡Aunque sea porque su hermana ha rescatado a su sobrina!
Se acercó a mí caminando lentamente. Yo me incorporé para recibir su abrazo y... ¡Comenzó a darme bofetones, me agarró por la barbilla y meneó mi cara con tanta fuerza que temí que me desencajara la mandíbula! Después, vació un cubo de agua fría arrojándola sobre mi cuerpo, como si estuviese apagando fuego.
- ¿Pero por qué me pegas, locaaa? Me cuentas que copulas con otro como una coneja, siendo infiel a mi hermano. Te escucho sin necesidad de requerir ayuda psicológica y, después de salvar a la niña, ¿me pegas y me lanzas un cubo de agua fría?
Sin responderme, Tassy me lanzó otra vez agua fría. Se me puso la piel de gallina y comencé a tiritar.
Tres cubos de agua, cuatro bofetones y dos meneos más tarde, comencé a comprender lo que estaba sucediendo. Aunque no fue hasta la tarde cuando me contaron toda la película.
- Ayyyy me duele todo.
- Jorge y yo hemos pillado al graciosillo ese y le hemos dado una lección que nunca olvidará.
- ¿Qué lección? ¿Qué graciosillo?
- Petra, hija, ese al que pediste cócteles no era hamaquero-camarero, era un sinvergüenza que se quería aprovechar de ti y que, simplemente, pagó los cócteles, en los que echó "algo" y te dio posteriormente una pastillita. No se imaginó que ibas a convertirte en la atracción de la playa.
- Ay, no me digas eso. ¿Cómo he podido ser tan ingenua? ¿Natasha está bien?
- Está perfectamente. Se sentó en mi tumbona, se bebió su agua y, mientras se comía sus patatas, lo grabó todo con su móvil. Mira, reina, mira. Los crujidos que se escuchan son de las patatas... Y las risitas, bueno, perdónaselo.
¿Queréis saber lo que vi en el móvil? Pues a una loca que se sentó al lado de una pija rubia, a la que confundí con Tassy y que, de repente, se lanzó al agua calma, nadó hasta adentrarse en las profundidades y agarró del cuello a una señora alemana con el pelo rizado que nadaba tranquilamente.
Lo que yo sentí como picaduras de medusas, eran las uñas de la señora, que no dejaba de maldecir en alemán... Y que se puso sobre mi espalda, a pesar de estar entrada en carnes ¡Ya decía yo que la niña pesaba más de lo normal!
Ni el mar se embraveció ni se levantó oleaje. Todo estaba en mi mente. Cuando pensé que había tocado tierra firme, en realidad estaba en la zona más alejada de la orilla. Las ondas de la arena fueron las que yo interpreté como olas.
Es decir, que continué nadando sobre la arena con la alemana encima, hasta que creí que ya estábamos a salvo.
Para colmo, con tanto esfuerzo perdí la parte superior de mi bikini, algo de lo que no me di ni cuenta. Por eso, Tassy me tapó con la toalla.
- Hemos conseguido que la Guardia Civil no te detenga- explicó Jorge-. La alemana te ha denunciado, pero hemos explicado lo que sucedió y te hemos tomado una muestra de sangre, para demostrarlo. El listillo ha confesado que te drogó, así que, sólo nos queda convencer a la alemana de que retire la denuncia. De eso se encargará Tassy.
- Ya me he encargado-respondió mi hermana-. Esa teutona ha retirado la denuncia y va a pagar, literalmente, los gastos de farmacia. También me he encargado de explicarle todo a Vanessa.
- ¿Quién es Vanessa?
- La chica que confundiste conmigo y que se iba a casar en septiembre con su novio Sergio. Casualmente, tú le hablaste de Sergei, le dijiste que eras su cuñada, que su novio es ruso, que tiene una amante llamada María y que resulta ser su mejor amiga. Yo le he explicado que estabas colocada y que te confundiste, pero es una de esas pijas melosas que ya no se fía de su chico. Ha decidido aplazar la boda y le va a hacer la vida imposible con tanto control.
Sergei carraspeó.
- ¿Tienes algún problema? Porque mira, si tienes algo que decir te lo callas.
- Yo ehh, ninguno, nena.
- ¡Que no me hables!
Natasha apareció en la habitación, vestida para "Irze a la feria y a cenar" con Tassy, Jorge y Sergei.
- Jooo Petra, tienez laz piernaz quemadaz y eztáz llena de arañazoz. Pobrecita. ¿Noz vamoz?
- Sí- Tassy se levantó, se ajustó el vestido y movió sus caderas con exageración. Una clara señal para que Sergei la siguiese y se reconciliasen. La llamada de la hembra al macho. ¡Cómo les ponen las situaciones tensas a estos dos!
Jorge me dio un beso en la frente y me indicó que debía tomarme un analgésico si me dolían las quemaduras y los arañazos.
- Pero, ¿tú también te vas?- le reproché-. ¿Me vas a dejar sola? ¡No pienso hablarte si te vas!
- Lo siento, Petra. Tengo que irme, cielo. Los dos tórtolos van a ir a la suya y alguien tiene que acompañar a Natasha a la feria. Tú insististe en que se viniera a este viaje de parejas, ¿recuerdas, nena? Pues hala, a dormir.
- Adióz Petra, ponte buena. Ah, por cierto, el vídeo ya lleva un millón de vizitazzz en YouTube.
Y allí me quedé, tumbada en la amplia cama de la habitación de un hotel de lujo, llena de rojeces y arañazos, insultándoles en todos los idiomas por dejarme sola, con mis arañazos, mis rojeces y mi rostro desfigurado. Vamos, como la niña de El Exorcista.
Pero lo peor... lo peor es que Jorge me dejó sola. Y eso fue lo que más me molestó. Definitivamente, es un egoísta... Ay Diosss... ¡Nos estamos convirtiendo en Sergei y Tassy o Tassy y Sergei (tanto monta, monta tanto)!
Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Y ya acomodadas, ella bajo la sombra de la sombrilla y de su pamela y yo al sol, hicimos lo que todas las mujeres hacemos: Cotillear. Porque, aunque seamos glamurosas, elegantes y refinadas, son pocos los momentos en los que podemos compartir intimidades y hablar de la familia, pues compartimos edificio con ellos y, creedme, en el edificio Petrosky las paredes escuchan.
- Petra, estoy preocupada. Creo, sinceramente, que mi relación con Sergei no va bien. ¡Es un idiota! El otro día, mientras hacíamos **** él me pidió que **** y yo dije ****** y entonces él me ***** y a mí me gustó, pero después le dije ****** y, claro, él como loco me hizo ***** pero no quiso*****
Que tu hermana materna y tu hermano paterno se líen es traumático, aunque se supera. Que tu hermana materna te cuente detalles de su intimidad con tu hermano paterno... NO SE SUPERA NUNCA.
- ¿Habéis tenido la discusión gorda trimestral? Ay, Tassy, mona, siempre me dices lo mismo. ¡Pues que sepas que esta vez, me toca darle la razón a él!
- Ya.... Espera que ahora vengo. Voy al aseo de señoras a cambiarme de bañador, porque éste me aprieta en las ingles y las tengo escocidas, mona. Ahora te cuento más detalles... Bueno, si es que sigues siendo mi hermana... ¡Vigila a la niña!
¿Más?
Ya estamos con el chantaje emocional de las peleas. Tanta discusión para reconciliarse comienza a hartarme, la verdad. Y lo peor son las grandes broncas trimestrales, como el pago del IVA.
Teniendo en cuenta que de los amantes de Teruel, uno es mi hermano paterno y la otra es mi hermana materna, por obligación debo darles la razón alternativamente a uno de ellos cada trimestre... Y lo peor es que si no cumplo:
1. Sergei se enfada conmigo y se me acaba el chollo de la tarjeta que me regala para hacer compras por Internet, cuando le defiendo.
2. Tassy se enfada conmigo y deja de encargarse de todo, si no me pongo de su parte.
Como veis, soy una pobre víctima del soborno y chantaje de ambos bandos. Y para decidir a quién apoyo y soportar las intimidades de la cópula de mis dos sangres, le pedí un mojito a un hamaquero-camarero muy atractivo que, siendo comprensivo ante mi gesto de preocupación, me trajo un mojito bien cargadito.
Tras sorber con la pajita con ansia viva, la verdad es que tuve claro cuál sería mi posición. Acudí a la ducha, me refresqué y volví a la hamaca. Mi hermana ya estaba allí, con un bikini rojo. ¡Un bikini! ¡Y rojo! Uyyyy si Tassy enseña carne y encima se pone algo rojo es que está muy, muy cabreada y quiere dar celos a su macho.
- ¿A ver, entonces, a qué viene esa preocupación con Sergei?- Pregunté con condescencia.
- ¿Sergei? ¡Querrás decir Sergio!
- Uuhhhhhh, la habéis tenido gorda. Dijiste esto mismo hace tres años. Bueno, da igual, puedes contarme tus problemas de pareja. Por cierto, ¿por qué te has quitado el bañador? Ayy reina, cuando mi hermano y tú discutís haces cosas de lo más raras. Supongo pues, como buena detective, que el Chanel te lo regalo él.
- ¿Tu hermano? ¿Así que tú eres hermana de...? No me había dicho nada...
- ¿Ah no? Entonces supongo que tampoco te ha dicho que está liado con María desde hace años y que tiene un hijo secreto.¡Todo un Petrosky, muy macho y muy ruso!
- ¿Muy ruso?
- Pues sí, princesita. Ruso como su bisabuelo. ¿Vamos a comenzar con la discusión de antepasados?
El hamaquero-camarero se acercó a mí, sonriendo como un idiota. O, más bien, riéndose. ¡Hay que ver la psicología que tienen estos que trabajan en hostelería!
- ¿Te traigo un mojito más cargado? O, mejor, mira, estoy en tratamiento homeopático contra el estrés. porque mi jefe me explota. ¡Y yo que pensaba que Ibiza era lo peor! Te doy una de mis pastillas, porque menudo pastel tienes.
- Gracias.
Me tomé la pastilla homeopática con un sorbo de mojito. La verdad es que me sentí muy bien. Pero muy, muy bien...
...Hasta que vi que nuestra Natasha se metía en el agua.
Al estar el mar en calma, la niña se confió y se adentró hacia las zonas profundas.
¡Y no llevaba los manguitos!
Con la rapidez de una gacela. corrí cual vigilante de la playa sexy, hasta tuve la sensación de ir a cámara lenta como en la serie, para que se apreciase mi cuerpo escultural y mis melones arriba y abajo, al ritmo de mi galope.
Y, ya en el agua, conseguí alcanzar a la niña, que en vez de llorar comenzó a gritarme. No le hice caso, porque claramente, la pequeña estaba asustada y sufría un ataque de pánico. Seguramente, no se dio cuenta de lo lejos que estaba y se percató cuando me vio allí.
Ignorando sus gritos, rodeé su cuello con mi brazo y la llevé hasta la orilla. Durante el camino sufrí varias picaduras de medusas, pero no me importó. Apenas sentí el dolor, ya que mi instinto de tía protectora era más fuerte. Para colmo, el mar comenzó a embravarse en poco tiempo. Las aguas calmas y cristalinas cambiaron a un azul oscuro muy mono, con unas olas tremendas.
"Tú puedes, Petra, tú puedes. No hay olas suficientemente grandes que te detengan", me dije a mí misma.
El oleaje, cada vez más repelente, me hizo darme cuenta de que estábamos más lejos de la orilla de lo que pensaba, pero nadé y nadé. Le ordené a la niña que se colocara sobre mi espalda, para tener los dos brazos libres. ¡Caray, la niña será muy renacuaja, pero pesa más de lo que parece o, al menos, esa es la sensación que tuve, quizá por la situación!
Y, por fin, toqué tierra firme, tosiendo por haber tragado agua.
Un montón de gente se arremolinó en torno a mi y a la niña cuando me tumbé sobre la arena ardiente, exhausta tras el esfuerzo. Lógicamente, todos admiraban mi hazaña. Lo que me molestó fue que ninguno se acercó para ayudarme o preguntarme cómo me encontraba.
De pronto, el círculo que me rodeaba se abrió y, como jugadores de fútbol, le hicieron el pasillo a Tassy, que se desprendió de su pamela y se había vuelto a poner el bañador. Sólo ella, tan amante del protocolo como buena princesa, es capaz de cambiarse de look para las multitudes, ¡Aunque sea porque su hermana ha rescatado a su sobrina!
Se acercó a mí caminando lentamente. Yo me incorporé para recibir su abrazo y... ¡Comenzó a darme bofetones, me agarró por la barbilla y meneó mi cara con tanta fuerza que temí que me desencajara la mandíbula! Después, vació un cubo de agua fría arrojándola sobre mi cuerpo, como si estuviese apagando fuego.
- ¿Pero por qué me pegas, locaaa? Me cuentas que copulas con otro como una coneja, siendo infiel a mi hermano. Te escucho sin necesidad de requerir ayuda psicológica y, después de salvar a la niña, ¿me pegas y me lanzas un cubo de agua fría?
Sin responderme, Tassy me lanzó otra vez agua fría. Se me puso la piel de gallina y comencé a tiritar.
Tres cubos de agua, cuatro bofetones y dos meneos más tarde, comencé a comprender lo que estaba sucediendo. Aunque no fue hasta la tarde cuando me contaron toda la película.
- Ayyyy me duele todo.
- Jorge y yo hemos pillado al graciosillo ese y le hemos dado una lección que nunca olvidará.
- ¿Qué lección? ¿Qué graciosillo?
- Petra, hija, ese al que pediste cócteles no era hamaquero-camarero, era un sinvergüenza que se quería aprovechar de ti y que, simplemente, pagó los cócteles, en los que echó "algo" y te dio posteriormente una pastillita. No se imaginó que ibas a convertirte en la atracción de la playa.
- Ay, no me digas eso. ¿Cómo he podido ser tan ingenua? ¿Natasha está bien?
- Está perfectamente. Se sentó en mi tumbona, se bebió su agua y, mientras se comía sus patatas, lo grabó todo con su móvil. Mira, reina, mira. Los crujidos que se escuchan son de las patatas... Y las risitas, bueno, perdónaselo.
¿Queréis saber lo que vi en el móvil? Pues a una loca que se sentó al lado de una pija rubia, a la que confundí con Tassy y que, de repente, se lanzó al agua calma, nadó hasta adentrarse en las profundidades y agarró del cuello a una señora alemana con el pelo rizado que nadaba tranquilamente.
Lo que yo sentí como picaduras de medusas, eran las uñas de la señora, que no dejaba de maldecir en alemán... Y que se puso sobre mi espalda, a pesar de estar entrada en carnes ¡Ya decía yo que la niña pesaba más de lo normal!
Ni el mar se embraveció ni se levantó oleaje. Todo estaba en mi mente. Cuando pensé que había tocado tierra firme, en realidad estaba en la zona más alejada de la orilla. Las ondas de la arena fueron las que yo interpreté como olas.
Es decir, que continué nadando sobre la arena con la alemana encima, hasta que creí que ya estábamos a salvo.
Para colmo, con tanto esfuerzo perdí la parte superior de mi bikini, algo de lo que no me di ni cuenta. Por eso, Tassy me tapó con la toalla.
- Hemos conseguido que la Guardia Civil no te detenga- explicó Jorge-. La alemana te ha denunciado, pero hemos explicado lo que sucedió y te hemos tomado una muestra de sangre, para demostrarlo. El listillo ha confesado que te drogó, así que, sólo nos queda convencer a la alemana de que retire la denuncia. De eso se encargará Tassy.
- Ya me he encargado-respondió mi hermana-. Esa teutona ha retirado la denuncia y va a pagar, literalmente, los gastos de farmacia. También me he encargado de explicarle todo a Vanessa.
- ¿Quién es Vanessa?
- La chica que confundiste conmigo y que se iba a casar en septiembre con su novio Sergio. Casualmente, tú le hablaste de Sergei, le dijiste que eras su cuñada, que su novio es ruso, que tiene una amante llamada María y que resulta ser su mejor amiga. Yo le he explicado que estabas colocada y que te confundiste, pero es una de esas pijas melosas que ya no se fía de su chico. Ha decidido aplazar la boda y le va a hacer la vida imposible con tanto control.
Sergei carraspeó.
- ¿Tienes algún problema? Porque mira, si tienes algo que decir te lo callas.
- Yo ehh, ninguno, nena.
- ¡Que no me hables!
Natasha apareció en la habitación, vestida para "Irze a la feria y a cenar" con Tassy, Jorge y Sergei.
- Jooo Petra, tienez laz piernaz quemadaz y eztáz llena de arañazoz. Pobrecita. ¿Noz vamoz?
- Sí- Tassy se levantó, se ajustó el vestido y movió sus caderas con exageración. Una clara señal para que Sergei la siguiese y se reconciliasen. La llamada de la hembra al macho. ¡Cómo les ponen las situaciones tensas a estos dos!
Jorge me dio un beso en la frente y me indicó que debía tomarme un analgésico si me dolían las quemaduras y los arañazos.
- Pero, ¿tú también te vas?- le reproché-. ¿Me vas a dejar sola? ¡No pienso hablarte si te vas!
- Lo siento, Petra. Tengo que irme, cielo. Los dos tórtolos van a ir a la suya y alguien tiene que acompañar a Natasha a la feria. Tú insististe en que se viniera a este viaje de parejas, ¿recuerdas, nena? Pues hala, a dormir.
- Adióz Petra, ponte buena. Ah, por cierto, el vídeo ya lleva un millón de vizitazzz en YouTube.
Y allí me quedé, tumbada en la amplia cama de la habitación de un hotel de lujo, llena de rojeces y arañazos, insultándoles en todos los idiomas por dejarme sola, con mis arañazos, mis rojeces y mi rostro desfigurado. Vamos, como la niña de El Exorcista.
Pero lo peor... lo peor es que Jorge me dejó sola. Y eso fue lo que más me molestó. Definitivamente, es un egoísta... Ay Diosss... ¡Nos estamos convirtiendo en Sergei y Tassy o Tassy y Sergei (tanto monta, monta tanto)!
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Sobre este blog
Blog de humor con personajes de ficción, basados en el libro " Detectives VIP:El Diamante Rojiblanco".
Las aventuras de las dos hermanas Petra y Tassy, detectives VIP, incluyen todo tipo de situaciones y personajes surrealistas, incluidos los miembros de la familia Petrosky....
Con la tecnología de Blogger.
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